Las calles con adoquines, básicamente de granito, tienen los días contados en Reus
Francesc Gras |
02/07/2009 21:04
Y es que la sustitución de este elemento histórico del pavimento por asfalto es uno de los objetivos que, a principios de mandato, se marcó el área de Vía Pública del Ayuntamiento de Reus. Según explicaba el concejal responsable, José Magrazó, en esta legislatura se han dejado de lado las grandes actuaciones urbanísticas para dedicarse a la reforma de las calles más céntricas.
«Las actuaciones se centran en las calles viejas del centro para que queden equilibradas con el resto de la ciudad. Esto supone la mejora de los servicios, aceras más anchas para primar el paso de los peatones y la sustitución de los adoquines», declaraba Magrazó, que apuntaba que en total se actuarán en unas 90 vías, que vendrían a ser del orden de 200.000 metros cuadrados de asfaltado. En estos momentos, los operarios están actuando en dos zonas concretas como son los alrededores de la calle Ample –Sant Joaquim– y de la plaza Llibertat –Sant Miquel y Sant Tomàs y Sant Vicenç–.
A parte de querer reformar de manera integral estas céntricas vías, el motivo de la eliminación de los adoquines se debe al ruido que provocan los vehículos cuando transitan por ellas y porque «son caros de mantener y ya no hay profesionales cualificados dedicados a su reparación», apuntaba el mismo Magrazó.
Mejor el asfalto
Una opinión que también sustentaba el presidente de los taxistas de Reus, Joaquim Olivé, para quien los adoquines ya tendrían que haber pasado a la historia. «Aunque no parezca importante, la verdad es que para los que conducimos todo el día que una calle esté en buenas condiciones ayuda mucho», decía Olivé, quien además añade que «lo mejor es el asfalto, ya que si los adoquines no están en perfectas condiciones dañan más al coche y dificultan su paso». Una opinión que también sustenta el sector del transporte.
Desde las Brigades Municipales, encargadas de actuar en las calles con empedrado, siempre han expuesto que el principal problema es alinear los adoquines ya que el peso de los vehículos los destroza y esto representa que los tengan que cambiar bastante a menudo. No obstante, la eliminación de los empedrados de las calles, que llegaron a la ciudad entre finales del s. XIX y principios del s. XX, no supondrá su total eliminación de la estética del municipio. Esto se debe a que sus buenas prestaciones hacen que sean utilizados para revestir plazas, rotondas o parques.