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Misericòrdia Vallès: ‘Los ciudadanos también tienen deberes’

Desde el año 2006 Misericòrdia Vallès Freixa es la síndica municipal de greuges, cargo que anteriormente ocuparon Ramon Marcè y Francesc Palacín 

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Joan Morales | 25/07/2009 20:30

¿Qué balance hace de estos dos años como Síndica Municipal de Greuges?
Cuando entré en la sindicatura, ésta ya funcionaba desde hacía cinco años y había tenido dos síndics, Ramon Marcè, que falleció, y Francesc Palacín, que cumplió los cinco años de mandato. Por lo tanto, era una institución que ya funcionaba. El balance es positivo, aunque no todas aquellas cosas que nosotros pedimos que sean revisadas por el Ayuntamiento tienen una respuesta afirmativa.


¿Cómo entiende usted la sindicatura?
La entiendo como una institución totalmente foránea de la administración local, pero que coincide con ella en trabajar para que haya una buena administración para el ciudadano. Por lo tanto, el ciudadano es el eje de todo. Eso significa que la sindicatura y el Ayuntamiento de Reus no son antagónicos.


¿Cree que el ciudadano sabe que pueda contar con un servicio como éste?
Hay una parte de la ciudadanía que sí. Pero otra que no, y que creo que son personas que tienen a su alcance la manera de tener una influencia más directa con el Ayuntamiento y no necesitan pasar por la Sindicatura de Greuges. Hay otra gente que estos hilos los desconoce y acude a nosotros. Reconozco que no somos lo suficientemente conocidos, porque en el fondo no tenemos una proyección pública exterior.

 
En general, ¿de qué se quejan más los reusenses?
El perfil de la gente que ha empezado a venir este año ha cambiado un poco. Antes eran más consultas por problemas como multas, etc. En cambio, este año se está notando la crisis y viene más gente que demanda atención por temas sociales. No obstante, los más habituales son temas de multas, contribuciones especiales, limpieza viaria, ruidos, matriculación escolar...


Teniendo en cuenta las particularidades de nuestra ciudad, ¿hay quejas aquí que no se dan en otras ciudades, o viceversa?
En general, en todas las ciudades las quejas son por temas similares. Lo que ocurre es que hay otros lugares donde tienen problemas que nosotros nunca hemos tenido, como las antenas parabólicas y de telefonía móvil. En cambio, nuestras quejas son bastante generalistas y comunes en otras ciudades.


¿Le ha sorprendido alguna queja en particular durante estos dos años?
No. Lo que sí me ha sorprendido es que muchos ciudadanos reivindican sus derechos pero se olvidan de que también tienen deberes. Con la democracia hemos hecho mucha propaganda de los derechos, pero nos hemos ido convenciendo de que tenemos pocos deberes. Por eso, a veces me encuentro con personas que cuando vienen a hacer una queja aceptan que no han cumplido con su deber, pero quieren que se tengan en cuentan sus derechos.

 
¿Pueden tramitar todo lo que les llega?
No. Hay muchos temas que nos llegan que no tratamos porque son entre particulares, dependen del Síndic de Greuges de Catalunya o del Defensor del Pueblo, o son entre vecinos. En este último caso, el Ayuntamiento cuenta con una unidad de mediación que nos ha facilitado mucho las cosas.


¿Acostumbra el Ayuntamiento a tener en cuenta su opinión?
La relación la manejo con los concejales. Cuando me llega un caso, lo estudiamos. Si creemos que el ciudadano tiene razón, lo único que puedo hacer es una recomendación. De éstas, este último año han aceptado un 75%.


Cuando es así, la satisfacción debe ser enorme...
Pues sí. Cuando ocurre esto informamos al ciudadano y siempre da mucha alegría.


¿Cree que el Ayuntamiento tiene en cuenta la presencia de la Sindicatura de Greuges?
Pienso que el Ayuntamiento, en el fondo, sabe que estamos aquí. No obstante, a veces le cuesta aceptar no tanto que se han equivocado, sino que podían haber visto las cosas de otra forma. Está claro que las normas son las normas y están para cumplirlas, pero el problema está en la interpretación de estas normas. Se puede hacer de una manera más laxa o más restrictiva. Nosotros tendemos a hacer ver a la administración local que algunas cosas se pueden hacer de la primera forma, aunque cuesta.


¿Sería necesario que estas recomendaciones que hace pudiesen ser vinculantes?
No podrían ser por ley. Quien tiene el poder normativo en un ayuntamiento es el pleno y el equipo de gobierno y nosotros no hemos sido elegidos. Estaríamos suplantando un derecho que no tenemos. Hoy en día ya somos democráticos, pero lo que hace que un país sea más democrático todavía es que tenga una buena administración, donde la gente pueda decir lo que piensa. En este aspecto, la sindicatura somos un apoyo importante de cara al ciudadano.





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