ICV-EUiA rompe la unidad de voto del equipo de gobierno en el pleno
Ariel Santamaría, Ernest París y Lluís Miquel Pérez. Son los tres nombres propios del maratoniano pleno municipal (duró casi cuatro horas) celebrado ayer en el Palau Municipal de Reus. El primero, porque, después de tres años de infructuosa lucha, se ha convertido en miembro del consejo de administración de Innova. El segundo porque, rompiendo la unidad de voto y cargándose la aritmética del equipo de gobierno, permitía que el líder de la CORI tenga una silla como consejero de este grupo de empresas municipales de Reus. Y el tercero, porque saboreó el amargo sabor de una derrota que no tuvo reparo en admitir y de la cual responsabilizó a todos los que votaron a favor de la entrada de Santamaría en Innova, incluido sus dos socios de gobierno de ICV-EUiA.
Si interesante fue el debate de réplicas y contrarréplicas, con reproches incluidos, que se vivió entre gobierno y oposición durante este punto, más lo fueron las reacciones posteriores al pleno. Ariel Santamaría esperaba a los medios de comunicación en la puerta del Ayuntamiento para llenarse la boca con su «gran victoria política». Ernest París hacía lo propio con la prensa hablando de «una corrección de un hecho no resuelto desde el 2007 y colgándose la medalla de la «valentía, la coherencia y la transparencia».
¿Y el alcalde? ¿Qué tenía que decir Pérez cuando minutos antes había admitido ante el plenario haber sido derrotado? ¿Peligraba el pacto de gobierno por la ruptura de unidad de voto de ICV-EUiA? Para empezar, admitió que el voto de los ecosocialistas le había sorprendido, aunque inmediatamente recordó que «estamos en democracia. El pleno se ha expresado y es algo que se tiene que cumplir».
Pérez estaba enfadado y su cara lo reflejaba, pero tuvo la suficiente sangre fría para morderse la lengua. «En caliente, tal vez tendría ganas de romper la unidad del pacto de gobierno, pero no me lo puedo permitir por el proyecto de ciudad que tenemos entre manos. Simplemente, tengo que encajar la situación de la mejor manera posible».
Fue el tema ‘estrella’ del pleno (el más mediático tal y como lo definieron algunos concejales), pero también se tocó uno que durante los últimos días ha incomodado lo suyo al alcalde. CiU y PP aprovecharon la reciente calificación de administración «no colaboradora» por parte del Síndic de Greuges para presentar una moción conjunta en la que pedían al Ayuntamiento que adopte las medidas necesarias para mejorar su nivel de información a la ciudadanía. La moción se voto por unanimidad, pero antes, Lluís Miquel Pérez, tuvo que oír cómo Pellicer le restregaba por la cara que «pasará a la historia como un alcalde poco transparente», algo que negó Pérez recordando que «ser no colaborador no quiere decir lo mismo que opaco o poco transparente».
Ensombrecido por estos dos grandes temas, el del parking de la avenida del Carrilet pasó de puntillas. La moción presentada por CiU para que se replantee la ubicación de este aparcamiento en la estación de autobuses fue rechazada. Después, Pérez contestó uno por uno los puntos preguntados por el presidente de la Plataforma per la defensa de l’Avinguda del Carrilet, Manuel Cruz Matute, quien estuvo acompañado en todo momento por el presidente de la Associació Coordinadora Ciutadana i d’Entitats en Defensa del Territorio, Josep Machado.