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Especialistas a contrarreloj

El Diari pasa una mañana con un equipo del SEM para vivir en primera persona su jornada laboral.  La coordinación, la rapidez  y la profesionalidad, sus máximas ante cualquier emergencia 

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Judit Pinazo | 06/03/2010 20:22
Los profesionales del SEM suben a la ambulancia avanzada a un conductor que acaba de sufrir un accidente en el acceso a la autovía A-7 desde la Via Augusta de Tarragona. - PERE FERRÉ

La jornada del equipo de la ambulancia de Suport Vital Avançat (SVA) del Sistema d’Emergències Mèdiques de la base de Reus, con el que compartimos una mañana empieza a las 08.00 horas. Un médico  –la Dra. Encarna Herrerias–, una enfermera –Dori Balmaseda– y un técnico –Mauro Montemezzani– forman el equipo humano de esta unidad, que tiene como principal objetivo atender cualquier urgencia y emergencia extrahospitalaria: desde heridos en accidentes de tráfico, a atención domiciliaria urgente, hasta traslados interhospitalarios, entre muchos otros. Para todo ello, la unidad del SEM en Reus cuenta con  dos ambulancias básicas –una tercera de refuerzo vital– y una de Soporte Vital Avanzado.

A primera hora de la mañana el equipo realiza un servicio domiciliario a raíz de una llamada al 061. La asistencia se trata de una señora de 89 años con disminución del nivel de conciencia. El equipo llega al domicilio y efectúa una exploración de sus constantes vitales y durante el traslado al Hospital Sant Joan se le realiza un nuevo control de los niveles de glucosa en sangre, la temperatura axiliar y un electrocardiograma y opsteriormente se traslada a la paciente al Hospital Sant Joan. Cuando la paciente llega al servicio de urgencia hospitalario, después de 40 minutos de atención por parte de los profesionales del SEM, la paciente empezaba a recuperar el nivel de conciencia.

Las nuevas urgencias

Las ambulancias medicalizadas han supuesto un cambio importante en el concepto  de la atención de las urgencias extrahospitalarias. Y es que si antes, las ambulancias –explica  el Dr. óscar Martín, Cap territorial del SEM en el Camp de Tarragona– servían más para llegar al lugar de los hechos, recoger los pacientes y trasladarlos al hospital, hoy en día su tarea va mucho más allá de ello. Y a pesar de todo, parte de la población –asegura la Dra.  Herrerias– aún cree que las ambulancias sirven únicamente para esto. «A veces llegas al lugar de los hechos y una vez subido el paciente a la ambulancia, continuamos la actuación asistencial porque el equipamiento lo permite, pero la gente cuando ve que la ambulancia no se va hacia el hospital, no lo entiende», asegura.  Actualmente el SEM cuenta con cuatro ambulancias avanzadas en el Camp de Tarragona, una de ellas en Reus. Este tipo de ambulancias –explica Herrerias– es lo más parecido a una Unidad de Cuidados Intensivos, ya que está  equipada con todo el material necesario para atender a un paciente en estado crítico. Además de todo el material básico, la unidad cuenta con un desfibrilador, un marcapasos externo y un monitor que permite conocer al momento el ritmo cardíaco del paciente y realizar in situ un electrocardiorgrama. «Lo que permite en muchos casos, poder atender el paciente en la ambulancia sin tener que ir rápidamente al hospital, ya que a veces, transportar según que heridos a toda velocidad, es contraproducente», comenta.

Siempre en alerta

A lo largo de la mañana, el equipo continua en la base a la espera de servicios. De momento, no hay urgencias, pero de repente suena el teléfono. Un accidente con dos vehículos implicados y posibles heridos en Tarragona. El Doctor Oscar Martín, que hoy no acompaña, nos acerca al lugar del accidente. Hay dos heridos leves, y ambos son atendidos en ese mismo momento. El diagnóstico, es de policontusiones. Una vez realizadas las primeras valoraciones, los heridos son trasladados al Hospital Joan XXIII.

La tarea que llevan a cabo los profesionales del SEM, requiere formación específica. Es un duro trabajo –aseguran la Dra. Herrerias– ya que las condiciones de su trabajo no son siempre fáciles. «Actuar en la calle es muy distinto que hacerlo en un hospital. Las condiciones de trabajo son muy distintas y hay que tener en cuenta que en espacios abiertos siempre hay la presión de la gente, al que cabe sumar la dificultad de las inclemencias meteorológicas». Pero todo esto, queda compensando –explica Herrerias– por la gratificación  que supone ayudar a otras personas».





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