El 70% de las 300 intervenciones que se hacen anualmente son patologías de tumores cutáneos que necesitan una reconstrucción
La unidad de cirugía plástica y reparadora del Hospital Sant Joan de Reus, la única de estas características que ofrece la sanidad pública del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, cumple cinco años con un importante volumen de trabajo que se traduce en una lista de espera que, según la importancia del caso, puede superar el año.
Desde el 2005, 1.500 personas han sido intervenidas por las cirujanas Dolors Mejina y Paloma Mejina, responsables de esta unidad, lo que supone una media de 300 pacientes al año. Estas personas, hasta que se creó este servicio, tenían que desplazarse a Barcelona. Éste fue uno de los motivos por los que se decidió crear la unidad, tal y como explica Dolors Mejina. «Vimos con el doctor Baeta, director del servicio de Cirugía del Hospital Sant Joan, que existía una demanda de personas con problemas de salud que necesitaban una intervención de cirugía reparadora».
Después de dejar claro que «no hacemos cirugía estética, sino que operamos a personas que tienen problemas de salud, aunque también con un resultado estético», Dolors Mejina asegura que «el 70% de las patologías que intervenimos son de tumores cutáneos que necesitan una reconstrucción. El resto, son patologías programadas que, aunque no tienen una urgencia vital, sí que provocan una alteración funcional en la persona». En este grupo estarían, por ejemplo, las dermatitis, secuelas de la obesidad mórbida o reconstrucciones mamarias.
En la mayoría de los casos, quienes se someten a cirugía reparadora ya han sufrido previamente otra intervención. Por ejemplo, en el caso de las mujeres mastectomizadas (a las que se les ha extirpado un pecho) acuden a este servicio para reconstruir esa parte de su cuerpo. Y es que para estas mujeres convivir con una prótesis externa resulta traumático y molesto y, por eso, la salida es reconstruir el pecho extirpado.
Otros casos de patologías programadas que operan en esta unidad serían la de aquellos pacientes que han sido sometidos a cirugía bariátrica, popularmente conocida como la reducción de estómago. Se trata de personas con obesidad mórbida. Después de esa primera intervención pueden llegar a perder hasta 70 kilos. Es aquí donde el trabajo de este servicio es primordial. También operan hipertrofias y asimetrías mamarias, cicatrices de accidentes, quemaduras, etc. Después del éxito de estos primeros cinco años de funcionamiento, la puesta en marcha del nuevo hospital de Reus supondrá un punto de inflexión en esta unidad. Dolors Mejina explica que «quizás crezcamos en número de profesionales, ya que actualmente estamos mi hermana Paloma y yo». Otro de los objetivos que tienen los responsables de la unidad es «hacer cosas nuevas e innovar. Al estar en un hospital con más recursos podremos colaborar con otros servicios». De hecho, esta línea de trabajo ya se está llevando a cabo en la actualidad, ya que esta unidad está integrada en la creada el pasado verano para combatir el melanoma.