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De fregar suelos a empresaria

Sara Flora Alarcón era jefa de relaciones públicas en Bolivia. La crisis de su país le obligó a emigrar y a limpiar casas. Un día apostó por formarse y buscar una oportunidad. Ahora abre su pastelería 

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Begoña Ruiz | 09/03/2010 20:16
Sara Flora Alarcón, en la cafetería que está a punto de inaugurar en Reus. - PERE FERRÉ

Borrón y cuenta nueva. Eso es lo que hizo Sara Flora Alarcón, una mujer Boliviana, que luchó para adaptarse a su nueva ciudad, Reus. Una historia de superación e integración que podría ser la de cualquier otra persona recién llegada a nuestro país y que, a veces, puede quedar oculta tras la imagen más negativa de la inmigración.

Sara era jefa de relaciones públicas en una empresa ganadera de su ciudad, Santa Cruz. Llegó a Reus en el año 2002, cuando la compañía se vio afectada por la crisis económica que azota todo el país.

La primera salida que encontró esta mujer al aterrizar en la capital del Baix Camp fue limpiar casas. Un trabajo que en Bolivia nunca se habría visto obligada a hacer. «Tuve que hacer algo que no había hecho nunca antes. Pero, en ese momento, lo importante es que tienes un trabajo digno. Además, me enseñó a comprender más a este tipo de empleados», explicó Sara sobre este periodo de su vida que duró dos años. «Para mandar, hay que saber ofrecer», añadió.

«Cuando llegas aquí, hay un proceso de adaptación en el que tienes que elegir si te quedas o si vuelves. Si optas por quedarte, decides integrarte, formar parte de una sociedad», aseguró convencida esta cruceña. Y eso fue lo que hizo.

Sara añoraba su profesión. «Mi ilusión era convalidar mi título universitario para trabajar como relaciones públicas. Pero tardaba demasiado, y yo necesitaba trabajar», explicó Sara. «Necesitaba algo rápido y que me gustara, así que  me decidí por la pastelería». De esta manera,  Sara, que siempre había tenido curiosidad por la cocina, decidió dar un giro a su vida, dejarlo todo, y volver a empezar de cero para integrarse en una sociedad muy diferente. «De toda situación se tiene que saber sacar algo bueno. Si uno es emprendedor, hay que aprovechar las oportunidades», explicó.

Después de un curso de un año en una conocida escuela de Cambrils, Sara obtuvo su título de Técnica en pastelería y panadería. A partir de ahí, esta mujer boliviana empezó a trabajar en un establecimiento de Reus, durante tres años. Allí aprendió un oficio que ahora desempeñará en su propio negocio, que inaugurará este fin de semana.

A los problemas de integración, Sara tuvo que sumarle la dificultad de una nueva lengua que aprender. «Me puse la televisión a todas horas aunque no me enterase de nada. Le decía a todo el mundo háblenme en catalán», recordó, con una sonrisa, ahora que lo entiende y habla a la perfección.
Pero su espíritu de superación  no se estancará con la apertura de esta pastelería. Ella no olvida su carrera profesional en el mundo de la comunicación, lo que más le ha gustado siempre hacer. Pronosticó, que en un futuro intentará trabajar como freelance para escribir por libre.
Entre lo que más impresionó a esta joven emprendedora de su nueva sociedad fue el ritmo de vida. «Es mucho más acelerado, no hay momento para tanto relax. Y los más tranquilos que han venido aquí, se han tenido que espabilar».

Tras pensárlo un segundo, aseguró que no volvería a su vida de Bolivia si pudiera. «Ahora que he hecho todo el esfuerzo, no cambiaría la cafetería por el trabajo que tenía antes».

Cafetería autóctona

La pastelería de Sara, situada en la avenida Vidal i Barraquer de Reus, se trata de un traspaso. Así que la idea de la nueva propietaria, según explicó al Diari, es ofrecer los mismos servicios a la misma clientela. «Quiero que sea una cafetería de barrio, con los productos de aquí y donde el cliente no me tenga que decir qué quiere. No se trata de un lugar donde yo impongo comida típica de Bolivia. Aunque, por supuesto, ofrecerá algún pastel  de su país, como las empanadas, el cuñapé o las sopapillas de queso o carne.
A partir de ahora, la vida para Sara no será fácil. De momento, sólo una camarera le ayudará en la cafetería. Empezará a las 6.15 de la mañana y finalizará su jornada a las 20.00 horas. 





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