Unos 1.200 adolescentes del Camp se lo pasaron en grande con el deporte. El baile centró la atención de un encuentro que quería concienciar sobre los valores formativos por encima de los competitivos
Las gestas de los jugadores de la primera plantilla del Reus Deportiu de fútbol dejaron paso ayer a las de un inmenso grupo de adolescentes del Camp de Tarragona. Casi 1.200 alumnos de secundaria de 35 centros educativos se reunieron en las instalaciones del Estadi Municipal. El objetivo del macro encuentro – con el nombre Pla Català d’Esport a l’Escola– era que los estudiantes pudieran disfrutar de la vertiente formativa e integradora del deporte. Nada de malos ‘rollos’, aunque el espíritu competitivo de algunos –desde una óptica sana– estaba presente. Voleibol, futvoley, circuito de BTT o el fútbol eran algunos de los deportes que practicaron todos.
Además, también se complementaba la jornada con la instalación de grandes hinchables y de una zona destinada al baile con graderías incluidas. «¿El baile es un deporte?» preguntaba uno de los adolescentes a su compañero. La verdad es que no hacía falta la respuesta, ya que este espacio era el que más éxito cosechada. Por cierto, la respuesta del compañero fue que sí, que el baile era un deporte. Las chicas fueron las que se adueñaron de este espacio poniendo sobre el césped coregrafías sobre temas como el Bad Romance de Lady Gaga. Esto permitió, no sólo que ellas se integraran del espíritu del encuentro, sino que centraran todas las miradas.
La importancia que ejerce en la educación de un niño el deporte es un valor conocido que, en los últimos tiempos, ha cogido más relevancia. Un ejemplo es la intención de modificar las reglas del deporte base del fútbol a nivel catalán para fomentar la formación por encima de la competición. Un cambio de rumbo que desde Reus se aplica en las competiciones deportivas en las que participan los centros.
Las características del macro encuentro deportivo también facilitó que todos participaran en los distintos deportes, de una forma activa, ante la vigilancia de una treintena de monitores y un día con un sol inmejorable. Éxito rotundo, pues, de éste tercer encuentro hasta el punto que sólo un profesor se abstuvo de la jornada para respaldar la vaga de profesores.