Dos de las tres jóvenes acusadas de encubrir el crimen del paseo Mata reconocieron ayer haberse deshecho de la navaja con la que, presuntamente, Juan Manuel M.M. acabó con la vida de José García Domínguez. No obstante, las chicas aseguraron durante su declaración de ayer que no lo hicieron para encubrir al autor de los hechos, sino para protegerse a ellas mismas
La sesión de ayer del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Tarragona por la muerte del vecino de Vallmoll, José García Domínguez, tras recibir dos puñaladas la madrugada del 18 de mayo de 2008 en el paseo Mata, contó con la declaración de las tres jóvenes acusadas de encubrimiento.
Sobre lo que sucedió aquella noche, una de ellas, Anaïs C.W. explicó durante su declaración que los tres chicos que iban con ellas (el presunto autor material del apuñalamiento y otros dos jóvenes acusados de cooperación en el homicidio) se cruzaron con la víctima y su primo «y oímos unos gritos, sin fijarnos muy bien qué estaba pasando. Nunca pensamos que lo que estaba pasando podría ser tan grave».
Poco después, según relató ayer Anaïs, Juan Manuel M.M. se acercó a ella y le dijo una navaja. Sin saber bien qué hacer, las tres chicas se fueron a sus casas y, al día siguiente, la joven aseguró ayer que abrió la navaja y vio que tenía restos de sangre. Aunque aquel mismo día las tres chicas se reunieron y hablaron de acudir a la Policía, finalmente no lo hicieron.
Al día siguiente, el lunes 19 de mayo, Anaïs se desplazó con su amiga Jessica hasta Salou «para repartir unos currículums por hoteles». Fue allí cuando decidió romper la navaja en dos partes con una piedra, tirar la hora al mar y dejar el mango detrás de un árbol. En su declaración, Anaïs C.W. no implicó en ningún momento a Desiré C.R., la tercera acusada de encubrimiento. Durante la sesión de ayer, la expectación volvió a ser máxima en la sala, con la presencia de familiares y amigos de la víctima y los acusados.