Las desavenencias que mantienen los vecinos del número 41 bis de Prat de la Riba, un bloque señorial de los años 40, por el pago de las cuotas de la comunidad acaba en los tribunales
Es conocida en Reus como la ‘Casa Cochs’, un antiguo bloque señorial situado en la avenida Prat de la Riba (detrás del Mercat Central) que fue construido en los años 40 por una de las familias más adineradas de la ciudad. Con el paso de los años, la casa fue vendida por pisos a diferentes propietarios, entre los que quedaron algunos descendientes de la familia. Hoy, unos cuantos años después, la comunidad se encuentra totalmente dividida entre un notario que ocupa el entresuelo y el resto de vecinos. ¿El motivo? Unas desavenencias surgidas por la interpretación de las cuotas que hay que pagar de la comunidad, que han acabado en los tribunales.
Nadie quiere hablar públicamente y, si lo hace, prefiere no dar ningún nombre. Es el caso de Montserrat Cochs, presidenta de la comunidad y propietaria de uno de los pisos. «Lo único que puedo decir es que hay una persona que lleva dos años sin pagar la comunidad. Ante esto, el resto de propietarios nos hemos unido y hemos llevado el tema a los juzgados».
La señora Cochs se guardó de acusar a nadie públicamente, pero el Diari ha podido saber que esta persona a la que ella se refiere es el notario que ocupa el entresuelo del edificio, quien no ha querido hacer declaraciones. Según ha podido saber esta redacción, las discrepancias entre esta persona y el resto de vecinos vienen de lejos y por un motivo: diferencia de criterio a la hora de definir el coeficiente de las cuotas. O, lo que es lo mismo, cuánto tiene que pagar cada propietario de comunidad. Estas desavenencias, que han acabado en los tribunales, han provocado situaciones realmente kafkianas, como que los vecinos estén una semana sin agua o sin ascensor, que es lo que ocurre actualmente.
Hace unos días que el ascensor no funciona porque la electricidad de este aparato (funciona con un contador al margen del de la luz general de la escalera) no se ha pagado. Las dificultades a la hora de tener liquidez también podrían estar afectando otros pagos, como el del servicio de portería. Precisamente, la persona que desarrolla este trabajo (de manera impecable según ha sabido el Diari) también mantuvo silencio ayer. Aunque en este caso se entiende teniendo en cuenta que a nadie le gustaría jugarse su puesto de trabajo por hablar más de la cuenta.