Es una situación que persiste desde hace tiempo y que tuvo sus momentos más álgidos con los años de la burbuja inmobiliaria. Aún así, nada ha cambiado en la actual crisis económica, tal y como han expresado al Diari distintos constructores y promotores. Estos aseguran que el sector inmobiliario sufre las presiones de clanes de etnia gitana que ofrecen vigilar las obras para evitar los robos a cambio de dinero.
«Cuando empiezas una obra vienen y ofrecen un presupuesto de sus honorarios», explica un constructor, mientras otro puntualiza: «Se ofrecen para vigilarte las obras y te recuerdan que en unas obras se producen muchos robos».
Aquí es donde radica la encrucijada del empresario, contratar el servicio o no. Tal y como reconoce uno de ellos, «la mayoría termina aceptando por miedo a represalias o a que le desaparezca el material». En este mismo caso subraya que la diferencia es sustancial si aceptas sus condiciones. «En unos pequeños trabajos me resistí y me quitaron material hasta en dos o tres ocasiones. En cambio, fue contratarlos en otra y no desapareció absolutamente nada, y eso que todo estaba a la vista», afirma.
El código que utilizan, según los empresarios, es marcar las obras con carteles que identifican a los diferentes clanes. A pesar de no ser empresas de vigilancia homologadas, cuentan, si que disponen de tarifas bien detalladas. «Nos han llegado a traer presupuestos a la propia oficina», exponen desde otra constructora, donde añaden que ellos nunca han aceptado sus condiciones.
Eso sí, no esconden que les han robado material, aunque no se dedican a la edificación. En otro caso, llamaron al gerente por teléfono hasta que terminó por aceptar.
De 800 a 1.800€/mes
Las tarifas irían desde los 800 euros al mes, la más barata, hasta los 1.800, que incluiría vigilancia las 24 horas del día festivos incluidos. Los constructores recelan de verse en la obligación de contratar los servicios a estos clanes, pero confiesan, de forma rotunda, que el material no desaparece y que están muy pendientes de como se desarrollan los trabajos.
Por lo que respeta a las empresas de seguridad, en algunos casos prefieren no contratarlas por su elevado coste, por el propio miedo a posibles represalias futuras e, incluso, porque no son una garantía de que no desaparezca nada del material de obra.
Reuniones con los Mossos
Desde el Gremi de la Construcció del Baix Camp no esconden que es una de las preocupaciones del sector – ya que así se lo han transmitido en alguna ocasión–y que recomiendan no ceder a las presiones y acentuar las medidas de protección. Además, apuntan que se realizó este mismo año una reunión de los agremiados con los Mossos d’Esquadra en la que se trato los aspectos de la seguridad en los polígonos industriales y en las obras.
Por lo que hace referencia a los Mossos, estos aseguran que los robos de material de la construcción siguen una línea similar a la de los otros años –según las denuncias interpuestas– y que no se han dado puntas alarmantes. Los agentes recomiendan no dejar el material a la vista, contratar seguridad privada siempre que sea posible y denunciar los hechos.