Las baldosas rotas, las pintadas en las paredes y el ruido con las principales muestras del incivismo en la zona
piden que se prohiba la presencia de los ‘skaters’ patinando a todas horas en la plaza
La reciente creada Associació de Veïns de la Plaça de la Cultura de la Pau denuncia el estado precario de la zona tan sólo tres años después de su construcción. El deterioro del espacio público aseguran que se centra en las baldosas rotas por los golpes de los skaters, las pintadas en las paredes de los locales todavía por estrenar y la suciedad que se acumula en diferentes rincones de la plaza.
El presidente de la asociación, Carlos Madrid, apunta como fuente del problema «el salvajismo de la gente, que lo ensucia todo y grita a todas horas». Por eso, él mismo dice que la situación que viven los vecinos no se puede definir solamente con el término incívico. Otra vecina que vive en la plaza, Virginia Benavent, está harta de hablar con los gamberros a pie de calle y de llamar varias veces a la policía «Son gente que no vive en el barrio, que los han echado de otros espacios y ahora vienen aquí», apunta a su vez sin dejar de mencionar que en ocasiones son extranjeros.
Los ‘skaters’
La causa principal de la degradación de la plaza, argumentan, son los monopatines y las bicis, ya que rompen las baldosas y hacen ruido. Des de la asociación piden que «se cumpla la ordenanza que prohibe incluso ir en bici por el paseo». Según dicen, el Ayuntamiento instaló unas grandes jardineras para evitar las acrobacias de los skaters, pero el problema persiste. Desde la asociación instan al consistorio a poner vallas y bancos para suplir el espacio duro y gris que hasta el momento sólo lo disfrutan los patinadores.
Madrid recuerda que «no todo es culpa del Ayuntamiento, ya que la plaza es, en gran medida, propiedad de la promotora y principal responsable de su diseño».
Otra queja habitual de los vecinos es el incivismo provocado por los grupos de jóvenes que hacen botellón por las noches. «Ayer –el lunes para el lector– estuvieron de fiesta hasta las tres de la madrugada», afirma Benavent.
Soluciones
Una de las esperanzas de los vecinos es la apertura de tiendas y bares en los bajos situados en la plaza –hasta ahora sólo hay tres locales abiertos–. Otra solución para mejorar el descanso y el civismo en la plaza sería la creación de una zona verde delante de la biblioteca para que los niños dejen de jugar a la pelota, ya que en la teoría está prohibido –unos carteles así lo indican –. Pero lo que más les gustaría, según sus opiniones, es el traslado de los skaters a otras zonas habilitadas para su práctica como el Skate Park en la zona de las piscinas municipales.