Google    diaridetarragona.com

Los tambores resuenan en Reus

Miles de reusenses llenan las calles del centro para presenciar la procesión de la Amargura

Compartir   Compartir en Facebook  Compartir en Twitter  delicious  digg  technorati  yahoo  meneame
F. GRAS | 20/04/2011 10:50
Los Timbalers de Calanda no dejaron de hacer sonar sus tambores con rabia a su paso por las calles del centro. - ALBA MARINÉ

Los Tambores de Calanda se han convertido con el paso de los años en el auténtico foco de atención del Martes Santo y, por lo tanto, de la procesión de la Amargura. Este es uno de los motivos por los que ayer miles de reusenses salieron a la calle para presenciar la primera de las grandes procesiones de la Semana Santa coorganizada por las cofradías de Sant Tomàs d’Aquino, conocida como la de ‘Els Estudiants’, y la Verge de l’Amargura.

Una de las peculiaridades de la procesión de la Amargura es que su recorrido empieza desde dos puntos distintos. Así, cuando eran sobre las ocho y cuarto de la tarde, la comitiva de la cofradía de ‘Els Estudiants’ salía del Temple de la Puríssima Sang, mientras que de forma paralela la de la Verge de l’Amargura lo hacía desde Sant Joan. En los dos casos, los encargados de abrir el paso eran los Armats de la Puríssima Sang.

Las dos procesiones transcurrieron por las calles del centro repletas de devotos que observaban su paso en respetuoso silencio.  Mientras que la Verge de la Amargura bajaba por la calle Llovera, la de ‘Els Estudiants’ llegaba a la plaza Prim por el arrabal Santa Anna. Sobre las nueve de la noche, y con el cielo a oscuras, las dos procesiones llegaron a la altura del arrabal de Jesús y se produjo uno de los momentos más esperados con su unión para continuar la marcha  conjunta. Fue un instante sobrecogedor en el que, a pesar del gran número de personas reunidas en la plaza Prim, reinó un silencio completo a excepción del sonido del paso de los armats. Y es que incluso los Timbalers de Calanda detuvieron su estruendosa marcha desde el final de la calle Llovera.

El color morado claro

Con la procesión otra vez en marcha, y cuando pasaban diez minutos de las nueve de la noche, fue el turno de los componentes de Calanda, vestidos con su característico color morado claro. Y es que su paso por la céntrica plaza Prim no dejó indiferente con un sonido que retumbó sin cesar hasta que terminó la procesión de la Amargura al llegar a la parroquia de Sant Francesc.   

Primero fue la Virgen de la Amargura, después los Timbalers de Calanda y, por último, el paso de Sant Tomàs  de la forma en que desfilaron hacia el Raval martí Folguera y la calle Misericòrdia hasta llegar al Institut Salvador Vilaseca donde, un año más,  los Armats de la Reial Congregació de la Puríssima Sang volvieron a exhibir sus pasos. Cuando terminaron, el paso de El Petó de Judes entró en Sant Francesc dando por terminada la primera de las grandes procesiones de la Semana Santa de la capital del Baix Camp. 





Publicidad

ÚLTIMAS NOTICIAS

© Diari de Tarragona
Domènech Guansé, 2 - Tarragona
Telèfon 977 299 700
Promicsa | Redacción