Entrevista a Carles Pellicer Candidato de CiU a la alcaldía de Reus
Carles Pellicer i Punyed (Reus, 1958) es licenciado en Derecho. Ha sido presidente de la Unió de Botiguers (1990-94), de la Federació de Comerç de les Comarques Meridionals (1990-94) y de la Jove Cambra Internacional de Reus (1996). Forma parte de diversas entidades de la ciudad como Òmnium Cultural, Orfeó Reusenc, Amics de Reus, el Centre de Lectura, El Círcol y de diferentes cofradías de Semana Santa. Desde 1999 es diputado en el Parlament por CiU, concejal en el Ayuntamiento entre 1997 y 1999 y desde 2003, concejal y portavoz de este grupo municipal.
¿Cuántas veces ha soñado con este momento?
Muchas, porque siempre he pensado que CiU, tarde o temprano, tenía que gobernar la ciudad. Me he preparado para esto y llevo muchos años trabajando para llegar hasta donde estamos ahora. Pero, igual que yo, también muchas otras personas que se han ido quedando por el camino estos años y se han dejado la piel.
¿Qué sintió el domingo por la noche cuando supo que había ganado las elecciones?
Mucha emoción. Sabíamos que podíamos ganar las elecciones, porque veíamos que nuestro principal adversario adoptó una actitud de atacarnos en todo momento. Cuando llegó el momento en el que se confirmó nuestra victoria estallé de alegría. Aunque los nervios que pasé de siete a nueve de la tarde no se los deseo a nadie. La suerte es que tuve el apoyo de mi mujer, Cori.
¿Qué se le pasó por la cabeza cuando vio las imágenes de Lluís Miquel Pérez llorando tras su derrota?
Me emocionó, porque todos tenemos nuestra parte más humana. No me alegré de verlo así, porque aunque nunca haya habido feeling entre nosotros, las personas están por encima de todo. Yo también he llorado mucho en política y por eso lo entiendo. Tanto Pérez como yo tenemos una gran vocación por la política.
¿Cómo valora que Pérez se haya puesto a disposición del futuro alcalde?
Es un gesto que le honra. La próxima semana quiero reunirme con él para intercambiar impresiones. Es normal que entre el alcalde saliente y el entrante (siempre que acabe siéndolo yo) haya una buena relación. La experiencia y conocimiento de Pérez sobre la ciudad es muy aprovechable.
Pérez ha comentado que le da miedo la poca experiencia del nuevo equipo de gobierno, ¿está de acuerdo?
Más de 30 años con el mismo gobierno hace que las cosas parezca que siempre tienen que ser iguales. No tengo miedo a nada. Está claro que será un gobierno nuevo y diferente, que deberá ir adaptándose. Necesitaremos un poco de tiempo para arrancar y plasmar nuestro trabajo. Es obvio que habrá cambios, pero también es verdad que lo que esté bien se mantendrá.
¿Por ejemplo?
Pues, en el área de Cultura, donde las cosas se han hecho muy bien.
¿Qué diferencia hay entre el Carles Pellicer que está a punto de acceder a la alcaldía y el que entró de concejal en 1997?
Tengo más experiencia, más ponderación, más tranquilidad, más conocimiento de la ciudad... Esto me ha permitido participar mucho más de los problemas de la gente y tener una perspectiva de que la política no sólo es gobernar, sino atender a lo que de verdad preocupa a las personas. Seré un alcalde cercano y que escuchará a la gente. Ésta es una de las grandes necesidades que tienen los ciudadanos. Se han hecho muchas inversiones y obras que han estado muy bien, pero se ha descuidado la proximidad al ciudadano.
Ha dicho que hará una política de mano tendida hacia todas las formaciones del consistorio. Concrete de que manera.
Ante todo es un cambio de actitud que nos hemos marcado. Ha habido un giro total en el consistorio y fuerzas históricas como ERC e ICV, aunque se hayan quedado fuera, también hay que contar con ellas. También he hablado con la CUP, con Ara Reus, con el PSC y, por supuesto, con el PP con quien estamos negociando. Para salir de esta situación difícil tengo que contar con todos, pero también con la sociedad civil. No quiero ser sectario.
Alícia Alegret no se ha cansado de repetir en campaña que no pactarían con quien sintiese vergüenza de pactar con el PP. Entiendo que no es el caso de CiU.
No. Si estoy negociando con el PP es porque no siento ninguna vergüenza. Tienen un excelente equipo de personas con un objetivo: gestionar mejor la ciudad. Alícia Alegret es una persona magnífica de trato personal que conozco desde hace tiempo. Tiene una gran capacidad de escuchar a la gente, algo que liga con mi manera de trabajar. Es obvio que cada partido tiene su ideología, pero estamos hablando de gestión de ciudad y eso nos une.
¿Entiende que pueda haber gente de CiU que no esté de acuerdo con este pacto?
A mí no me ha llegado ningún comentario en contra de este pacto. Seguro que habrá gente que piense así, pero hay que valorarlo todo. Primero será un acuerdo de gestión para tirar adelante la ciudad; segundo, contamos con un equipo magnífico; y tercero es que con el PSC no podemos pactar porque no habría cambio.
Estos días, y también en campaña, se habla mucho de las políticas de inmigración que propone el PP, por ejemplo en Badalona. ¿Qué línea se seguirá en Reus teniendo en cuenta que gobernarán con los populares?El discurso sobre la inmigración de la señora Alegret no tiene nada que ver con el del candidato de Badalona. Hablamos de derechos, deberes, control y orden. Lo mismo que he dicho yo en campaña.
¿Es prioritaria una auditoría para conocer las cuentas del Ayuntamiento?
Es una de nuestras prioridades que, además, prometimos en campaña. Además, es necesaria para ver dónde estamos.
¿Le da miedo lo que pueda encontrar?
No. Si tuviese miedo o me temblasen las piernas, no estaría donde estoy. Haremos lo que podamos, siempre atendiendo primero las prioridades. Un ejemplo, antes de poner en marcha el ‘bicing’ tenemos que ver cómo pagaremos la Fira o si podemos incrementar el presupuesto de Serveis Socials o hacer un plan de ocupación.
¿Es partidario de limitar los mandatos?
Mi compromiso es que, si soy elegido alcalde de Reus, me volveré a presentar dentro de cuatro años. Si volviese a ganar estaría otros cuatro años, sumando un total de ocho. Pero sería el máximo. Creo que tiene que ser así. No es bueno que las formaciones políticas se eternicen en el poder, ni tampoco que los alcaldes lo hagan. Soy honesto y coherente y cuando me tenga que ir lo haré explicando lo que he podido hacer y lo que no.