Marcos Massó, concejal de Medi Ambient y licenciado en Ciencias Químicas por la Universitat Autònoma de Barcelona, explica que aceptó la responsabilidad de entrar en el Ayuntamiento para poder dedicarse en cuerpo y alma a solventar los problemas de los ciudadanos. Por este motivo cuenta que le apasiona su actual concejalía, ya que le permite estar en contacto diario con la gente
¿Podría valorar sus primeros seis meses al frente del área de Serveis de Medi Ambient?
Cuando entré en la concejalía era consciente de que la ciudad no se detendría a pesar de entrar nuevo en el cargo. Por eso intenté amoldarme a su ritmo y empezar a solucionar la gran cantidad de problemas que surgen en la concejalía de Medi Ambient. He estado muy respaldado desde el primer día y, por eso, puedo hacer una valoración muy positiva.
Desde su llegada a la concejalía siempre ha transmitido sus ganas de facilitar el trabajo a los empresarios y emprendedores. Esto se ha visto traducido, en la restauración, en multitud de nuevas terrazas...
Desde que he entrado en la concejalía se ha dado la concesión de 68 nuevas terrazas, si bien es hay que apuntar que ésta la entrega la Guàrdia Urbana y el departamento de movilidad.
En lo que hace referencia a la obtención de nuevas licencias también han agilizado los trámites para su obtención...
En primer lugar es necesario diferenciar entre comunicación y licencia. Lo primero concierne a pequeños negocios en los que un ciudadano comunica al Ayuntamiento una apertura y, al día siguiente, ya puede abrir el negocio. En estos casos, la responsabilidad corre a cargo de la persona hasta que se realiza el primer control. Después está la licencia, que es cuando un negocio más importante decide abrir puertas. Es aquí donde hemos trabajado para agilizar los trámites, siempre dentro del principio rector de este gobierno que es la eficiencia, eficacia, austeridad y, sobre todo, la responsabilidad y la transparencia.
¿Cuántas licencias se han dado de alta y cuántas de baja?
En los seis meses que llevo al frente de Media Ambient se han abierto 222 empresas autónomas, de las cuales 200 han sido comunicaciones y 22 licencias, con una mayoría referente al sector comercial. Sin poder comparar las cifras puedo aventurar que son unos buenos números teniendo en cuenta el momento económico actual. En el capítulo de bajas han sido 45.
¿Cómo funciona el cobro fraccionado que se aplica a las licencias que se entregan?
Abrir un nuevo negocio cuesta alrededor de 6.000 euros en lo que se refiere a la obtención de la licencia . Antes, el pago de ésta se tenía que afrontar con un sólo pago, con lo que el impacto inicial es mayor. A finales de año presentamos desde el área de Medi Ambient la propuesta de poder realizar el pago de la licencia fraccionado en tres partes siempre que fuera superior a los 600 euros. La medida fue aprobada y, de esta forma, un nuevo empresario paga el 30% cuando solicita la licencia, el 40% cuando se hace el primer control y el 30% restante cuando se hace el definitivo. Ha resultado ser una fórmula muy positiva ya que queremos que los emprendedores abran nuevos negocios.
Reus ha logrado encajar la restauración y el ocio nocturno de la zona centro conciliando la diversión con el descanso de los vecinos. ¿En qué línea se trabajará en los próximos años?
En el ocio nocturno y la restauración siempre hay dos aspectos importantes que pasan por la promoción de las actividades económicas que queremos que vengan a la ciudad y el respeto para el descanso de los vecinos. En los últimos tiempos, la discoteca Sol de Nit ha sido el más destacado y que ahora está solventado, ya que el local cumple con todos los requisitos y hemos atendido a las peticiones de los vecinos junto con la colaboración de la Guàrdia Urbana. Ésta es la línea de trabajo que queremos continuar en el futuro.
Recientemente se han mostrado preocupados por los actos vandálicos referentes a la quema de contenedores o las pintadas en las paredes. ¿Qué coste tienen estos actos?
Reponer un contenedor quemado cuesta unos 1.500 euros sin contar las acciones que hay que realizar en la vía pública y si ha afectado la fachada de algún edificio. Y es que en estos casos, además, también se pone en peligro la seguridad de los vecinos. El año pasado se realizaron 1.046 intervenciones en pintadas en paredes, fachadas y mobiliario urbano que supuso un gasto de 146.000 euros. En estos momentos disponemos de un dispositivo que actúa casi de forma permanente para erradicar las pintadas de la vía pública.
Cambiando de tema, el modelo de la recogida neumática se ha puesto en entredicho por ser un sistema deficitario y poco funcional. ¿La ciudad mantendrá las distintas tipologías de recogida de basura?
La implantación de la recogida neumática tuvo un coste aproximado de unos 11 millones de euros y esa inversión hay que amortizarla. El problema de la neumática es que tiene un coste demasiado elevado y numerosos problemas. Por ejemplo, no puedes desechar cristal, los canales se obturan con facilidad y, además, si las bolsas pesan demasiado no pueden ser absorbidas. Esto supone que un camión de la recogida deba realizar recoger de igual forma la basura con el añadido que gasta en electricidad entre 80 y 90.000 euros al año.
La neumática fue la principal causante del aumento de los impuestos. ¿Se continuará equiparando su recibo con el coste del servicio de recogida de basura?
En el anterior gobierno la tasa de la recogida de basura se pagaba procedente de otra partida, cosa que el actual no quiere hacer. Por tanto, la voluntad es que el recibo deba equiparar al servicio, a pesar de que esto no significa que en el futuro se mantenga la tasa o que se incremente la presión fiscal o las finanzas.
¿Cuáles son los proyectos desde el área de medio ambiente de cara al futuro?
Tenemos distintos proyectos en marcha como ofrecer todavía más facilidades económicas a los emprendedores que deseen montar un negocio en la ciudad, reducir las duplicidades de trabajo en materia de recogida de basura y el tema energético.
¿A qué se refiere con el tema energético?
En estos momentos la ciudad paga 2 millones 700 mil euros al año de energía entre el alumbrado público y las dependencias municipales. Estamos trabajando en un plan de eficiencia energética que nos debe permitir reducir el gasto entre un 10 y un 15 por ciento. Si, además, podemos invertir más recursos podríamos llegar al 20 por ciento cambiando, por ejemplo, los 180.000 puntos de luz que hay en la vía pública junto con otras acciones.