Los presidentes de las agrupaciones de Tarragona, Reus, Valls y Tortosa debaten para el ‘Diari’ sobre la identidad de esta celebración que aúna religiosidad y tradició
Los tambores de la Setmana Santa ya hace unas cuantas semanas que han empezado a retumbar. Cofradías, gremios y hermandades están trabajando a contrarreloj para preparar sus procesiones. Pero, ¿qué es la Setmana Santa? ¿Tradición, religión, folclore, cultura, turismo?...
El Diari reunió en una mesa redonda a los presidentes de las Agrupacions d’Associacions de la Setmana Santa de Tarragona, Joaquim Julià; Reus, Armand Font; Valls, Francesc Fàbregas; y Tortosa, Josep Borrell. El cronista oficial de Tarragona, Josep Maria Sabaté i Bosch, también participó en el debate.
El encuentro es el preámbulo al cuadernillo especial sobre Setmana Santa que publicará el Diari entre el 28 de marzo y 4 de abril con la información de los actos religiosos y diversos reportajes y entrevistas. Habrá un espacio para las fotos que envíen los lectores al mail xfernandez@diaridetarragona.com
¿Qué destacarían de la Setmana Santa de su ciudad?
Fàbregas- La implicación de la gente, que nos ha permitido recuperar una procesión que estuvo 23 años sin salir. También el valor de los que salieron el primer año tras la recuperación ya que a partir de aquí ha sido más fácil. Esta implicación quedó demostrada el año pasado cuando, a pesar de la lluvia, todas las agrupaciones decidieron salir. Las calles de Valls estaban llenas.
Borrell- La implicación de la gente. Con las formaciones de tambores hemos conseguido que los jóvenes se incorporen cada vez más. A finales de los setenta se produjo un decrecimiento importante, mientras que ahora estamos incorporando nuevos actos. Antes tenían que venir bandas de fuera y ahora prácticamente todas las cofradías tienen su grupo de tambores.
Font- La apertura de la Setmana Santa de Reus con encuentros de carácter nacional con otras cofradías y también el incremento de participación de los niños. Este año por primera vez vendrá un paso que no es de Reus.
Julià- Es una fiesta de interés turístico que intentamos abrir cada vez más. De nuevo tendremos la carpa de la Plaça Verdaguer. Los actos se van alejando de las fechas de la Setmana Santa.
¿Los jóvenes se implican realmente en la Setmana Santa?
Fàbregas- Cada año tenemos más participación. Incluso el año pasado, con el mal tiempo, batimos un nuevo récord. En la franja de los más pequeños, tenemos gente; de los 40 para arriba, también, pero queda la franja de los 17 a los 35. A pesar de ello, creo que cada vez iremos a más.
Borrell- Hace unos días se presentó una entidad de jóvenes, de entre 20 y 30 años, y la primera actividad que hicieron fue una conferencia sobre la Setmana Santa. Creo que es un punto de apertura y que se interesan de nuevo.
Font- Lo de una franja de edad descubierta también lo tenemos en Reus. De los 17 a los 40 les cuesta, porque es gente que aprovecha para irse de vacaciones. Nos faltaría buscar actos fuera de estas fechas. Estamos limitados dentro de lo que es Setmana Santa.
Julià- La Setmana Santa ahora ya está entrando en las redes sociales como el facebook. Los jóvenes se implican más en las bandas o cargando con los pasos a espaldas, mientras que no les gusta tanto ser cofrade de fila. En algunas parcelas pueden sentirse cómodos, pero las cofradías deberían implicarse más con los jóvenes. Las mujeres se han incorporado también en las juntas directivas y han llegado a ser presidentas. La situación está cambiando y la Setmana Santa también cambiará.
Font- En Reus, el 95% de las personas que van a las filas en las procesiones son mujeres.
Sabaté- Hablar de la Setmana Santa es hacerlo del estado espiritual del país. Lo que hay que hacer es retomar el sentido inicial pero adaptado a los tiempos actuales. Las cofradías deberán reciclarse y, si conviene, poner un futbolín o un ordenador en su sede.
En los últimos años ha resurgido la Setmana Santa, pero ¿lo ha hecho en detrimento de la religiosidad?
Sabaté- Antes las cofradías tenían un sentido. Hoy en día una ‘vesta’ puede tenerla cualquiera.
Fàbregas- El sentido religioso sigue existiendo, pero la tradición y el aspecto cultural ha crecido mucho. La mayor parte de la gente que va en las bandas de tambores no lo hace por religiosidad, sino porque lo hacen sus amigos. Nuestro trabajo es saber introducir a esta gente. Lo mismo pasa con los armats, es una cosa que viste, y el chico que lo hace, cuando llega el lunes al instituto, presume. En cambio, la vesta no. Pero muchas de estas agrupaciones colaboran con Cáritas, con agrupaciones parroquiales...
Sabaté- Uno de los peligros de la Setmana Santa es que sea un carnaval bis. Si somos sinceros, los armats y los bombos no pueden hacer ruido porque es arte y silencio, pero de alguna forma llevan un disfraz. Si la Setmana Santa se ha mantenido es porque la base fundamental es la religiosa.
Borrell- Hay gente que hace más de dos meses que ya está ensayando para salir con las imágenes religiosas. Creo que también es cuestión de fe. No sé qué porcentaje tiene de credo o de tradición, pero lo que veo es que el día de la Verge de la Cinta hay muchísima gente que acompaña la imagen en su entrada a la iglesia y va a misa. A lo mejor no volverán durante todo el año, pero no les toques su virgen.
Sabaté- ¿Los timbaleros de la Setmana Santa salen también por el Renaixement?
Borrell- Claro. Con 30.000 habitantes no puedo decir que las mismas personas no salgan en las dos fiestas.
Sabaté- El Renaixament saben lo que es, pero si les preguntas quiénes son los personajes religiosos de los pasos, no lo saben. Es un trabajo que corresponde a las cofradías.
Font- La mayor parte de gente participa por tradición. No por religiosidad, porque lo que veo es que después de la Setmana Santa no vuelven a misa durante el resto de año. Y lo que veo es que si pudieran empezar y acabar la procesión en un minuto lo harían.
Sabaté- La Iglesia debería tirar del carro y hacer la función que nosotros les ayudaremos a desarrollar. No podemos conformarnos con la tradición, que lo es, la cultura o el arte, porque la base fundamental es otra.
Julià- Los estudios demuestran que, entre los jóvenes, la religión está en el último grado de interés. Ésta es la realidad entre los niños de 15 a 16 años. Las cofradías de alguna manera debemos ser modernos. Debemos comprometernos a trabajar por los cofrades. Hay que seguir adelante con la formación y el compromiso. Valores como la familia también tienen su vertiente religiosa y en cierto modo debemos despertarlos, pero es difícil cuando la religiosidad establecida no cree en algunas de las prácticas de la religiosidad popular.
Los inmigrantes latinos, con un compromiso religioso más fuerte, ¿entran en las cofradías?
Julià- Las cofradías están cerradas. Les cuesta mucho integrar y éste es el verdadero problema que hay en la base.
Sabaté- Ellos mismos forman un gueto y les cuesta integrarse en la sociedad porque vienen de una tradición diferente a la nuestra.
Julià- En cierto modo las cofradías deben hacer catequesis. Salir a la calle tiene una finalidad: enseñar la pasión, muerte y resurrección de Cristo. La procesión y los vía crucis son catequesis en la calle, pero si la cofradía tiene una actitud cerrada no admitirá ni a los propios ni a los recién llegados.
Font- Los inmigrantes, excepto en casos aislados, no participan.
Borrell- Si no hay la necesidad de que los jóvenes se integren, difícilmente una cofradía puede abrirse. Estamos intentando vender un producto que se desconoce. Por esto es bueno que la gente empiece a integrarse, aunque sea poniéndose el hábito y tocando el tambor. Estamos reconduciendo unos valores.
Sabaté- ¿Por qué las congregaciones no pueden tener un esplai para que jueguen los aspirantes? Hay muchas formas de hacer catequesis. No hace falta que aprendan las oraciones.
Fàbregas- En Valls tampoco participan, pero sí que hemos notado que muchos de ellos están de espectadores. Las cofradías están abiertas, pero el hecho de comprarse una vesta, pagar unas cuotas... les supone una barrera. Vivimos en una sociedad donde el joven no llega a todo y debemos competir con muchas cosas.