Tras el aumento del tipo de interés en la zona euro, se prevé que el euribor se aproxime al 6% antes de acabar el año. 120.000 familias pueden entrar en morosidad al ser incapaces de afrontar el aumento de la hipoteca
Rafel Villa -
05/07/2008 17:41
Trichet había amenazado con una subida del precio del dinero y cumplió. En la reunión del pasado jueves, el Banco Central Europeo elevó los tipos de interés de la eurozona desde el 4% hasta el 4,25%, en el que es el nivel más alto de los últimos siete años, y el presidente de la institución anunció que se entra en un periodo de «esperar y ver» antes de decidir los próximos acontecimientos, lo que significa que es posible un nuevo incremento del dinero antes de finalizar el año.
La medida se debe a las tensiones inflacionistas de la eurozona. De hecho, el primer mandato de Jean-Claude Trichet es luchar contra la inflación. Pero supone un nuevo golpe para la economía de millones de familias españolas atrapadas en un endeudamiento agobiante y que ven cómo a cada actualización de la hipoteca se les incrementa la cuota a pagar. Con el interés del dinero al 4,25%, es muy probable que en los próximos meses el euribor vuelva a escalar posiciones y pase del actual 5,36% a rozar el 6% antes de que acabe el año. Y no es que este tipo sea inusualmente alto, ya que históricamente ha habido hipotecas a intereses con dos dígitos, pero la carestía que en los últimos años ha caracterizado a la venta de viviendas lo agrava todo.
La Asociación Hipotecaria Española estima que los impagos se duplicarán este año, pasando del 1% al 2%. 120.000 familias españolas pueden entrar en morosidad, según cálculos de Adicae, la asociación de usuarios de cajas de ahorros. «Y si sube el tipo de interés otro 0,25% ya no serán 120.000 sino 200.000», detalla el presidente de la entidad en Catalunya, Jorge Solanas. «Mucha gente empieza a venir a nuestras oficinas, no ahorcados pero sí con la soga al cuello y al borde de la ejecución hipotecaria. Y lo más grave es que no se les puede decir nada», explica Solanas.
Sin razón para el optimismo. Josep M. Salleras, profesor de Economía de Esade, es pesimista respecto al comportamiento futuro del euribor. No ve ninguna razón para que baje, y sí en cambio para que siga creciendo «en función de muchas cosas difíciles de prever, como pueden ser el incremento en el precio del petróleo o de los alimentos, o que los sindicatos intenten obtener incrementos salariales superiores a la productividad, o que las empresas quieran reproducir en los precios el incremento de los costes. Es decir, en función de cómo vaya la inflación».
El precio del dinero no es, pues, el único factor que explica el comportamiento del euríbor. En los últimos meses un factor muy determinante ha sido el de la desconfianza de los bancos tras la crisis de las hipotecas subprime. Pese a que este tipo de créditos sólo se habían generalizado en Estados Unidos y, en menor medida, en Gran Bretaña, existe ahora una prevención de los bancos europeos a prestarse dinero por temor a que no se devuelva. Y esto significa que los bancos que se arriesgan a prestar lo hacen a precios más caros. Es la vieja ley de la oferta y la demanda: si hay menos dinero en el mercado, tiene que pagarse más caro.
En la cascada que sigue el precio del dinero que se presta, el eslabón más débil es como siempre la economía familiar. Desde mediados de 2005, cuando el euríbor estaba en el 2,1%, dos millones de familias han suscrito una hipoteca. Si su banco o caja se limitó a añadir un diferencial de medio punto al euríbor, empezaron pagando al 2,6%. Pero, actualmente, el préstamo se ha encarecido hasta situarse en el 5,86%. Para una hipoteca de 150.000 euros a pagar en 25 años, esto se traduce en que de los 680 euros mensuales al inicio del préstamo se ha pasado a 953 euros.
¿Qué puede hacer el sufrido hipotecado? Adicae da consejos muy sencillos: ajustar al máximo el presupuesto familiar prescindiendo de lo accesorio; no abusar de la tarjeta de crédito ni de los créditos rápidos, que suelen ser «pan para hoy y hambre para mañana»; intentar renegociar la hipoteca, aunque este punto es difícil en una situación como la actual, en que se ha cerrado el grifo; protestar tanto como pueda ante su entidad financiera para conseguir como mínimo una rebaja en el diferencial; y como último trance, antes de que el banco o caja ejecute el embargo, intente vender la casa o alquílela si dispone de otro sitio donde vivir.
El Departament de Medi Ambient i Habitatge considera que la mayor dificultad para pagar la vivienda no le afecta. En declaraciones a este rotativo, fuentes del Departament se limitan a indicar que está haciendo las mismas políticas que antes de la crisis.
«En otros países existen herramientas que permiten personalizar la situación y que las familias negocien con los bancos la forma de devolver lo que deben», señala Jorge Solanas. La Ley de Sobreendeudamiento que proponía el PSOE en las elecciones de 2004 se quedó en el pasado mandato en el cajón por falta de apoyos. El presidente de Adicae en Catalunya cree que sería un buen momento para retomarla, pero al mismo tiempo indica que son precisas actuaciones más urgentes desde la administración, como crear una línea urgente de ayudas para subsidiar las hipotecas. Al final, pagaremos entre todos.