SUPLEMENTO ECONOMÍA & NEGOCIOS

Aspid: un bólido de lujo fabricado en Reus

IFR presentará este mes en Londres el coche deportivo que ha creado tras cinco años de investigación

Contactar con el autor Rafel Villa - 12/07/2008 20:15
| Compartir   delicious  digg  technorati  yahoo  meneame

En una nave anónima del polígono Agro/Reus se está acabando de montar en estos días el primer Aspid Sport, que se dará a conocer el 22 de julio en el British Internacional Motor Show, en Londres.

Tras cuatro años y medio de trabajos previos, éste será el punto en que el proyecto de IFR se concretará y se convertirá en un producto expuesto al mercado. Será su bautizo, tras el cual habrá que esperar la reacción del público ante una propuesta que se presenta como vanguardista.

 IFR Automotive trabaja en este proyecto desde finales de 2003. Ha sido un largo tiempo, no siempre centrado en la creación de este coche sino sobre todo dedicado a la investigación en diferentes aspectos que podrán ser aplicados a cualquier otro modelo que desarrolle a partir de ahora la empresa.

Seis patentes son la traducción de esta investigación, en la suspensión, los frenos, el chasis, la electrónica y mecánica del vehículo. Una vez obtenido el desarrollo, se aplicó en este vehículo, creado a partir de cero, de una geometría vacía a partir de la cual se configuró el coche.

El modelo que presentará IFR en Londres es un biplaza deportivo de lujo de 400 caballos de potencia para sólo 700 kilos de peso, lo que le da la misma relación peso/potencia que el Bugatti Veyron. «Ha sido diseñado y concebido para ofrecer un alto nivel de placer en la conducción», explica el fundador de la empresa, Ignacio Fernández.

«Ofrece una nueva y única definición sobre lo que un deportivo debe ser y lo que puede hacer. Desde el principio nuestro objetivo ha sido conseguir evocar las más intensas emociones que un coche puede generar», afirma.

De 0 a 100 en 2,8 segundos.

Es un vehículo sumamente compacto, con sólo 3,8 metros de longitud, que ofrece las mismas prestaciones que un coche deportivo de lujo pero más barato. Alcanza los 100 km/h en 2,8 segundos y puede frenar en seco desde 160 km/h en sólo 3 segundos.

La velocidad máxima se ha limitado a 250 km/h. El automóvil ha sido diseñado para ofrecer prestaciones de vehículo de carreras en circuito a la vez que el placer más reposado de pasear por carreteras secundarias.

El precio base del vehículo será de 95.000 euros para el motor de 270 caballos y de 135.000 euros para el motor de 400 caballos, aunque a partir de esta cifra la cantidad puede incrementar en función de que el cliente requiera complementos hechos a medida, que pueden llegar a multiplicar por dos el precio inicial.

Después de su debut mundial en el Motor Show de Londres y de las últimas pruebas que se hagan, la prensa especializada tendrá la oportunidad de probar las primeras unidades para finales de este año y a partir de aquí se confía en recibirlos pedidos, que precisarán de seis meses para la producción de los componentes, con lo que la entrega del primer automóvil se prevé para mayo de 2009.

El montaje será artesanal de momento. Cada pedido se construirá en la nave del polígono industrial reusense, que puede producir un coche por semana. Fernández calcula que este ritmo será válido para los 50 primeros vehículos, una serie limitada. Para entonces confía en tener la financiación precisa para montar una fábrica que pueda realizar la producción en serie.

Lo que no precisa es dónde estará esta fábrica, que creará alrededor de 230 puestos de trabajo entre 2012 y 2013. Está en negociaciones con diversas administraciones para buscar apoyos, y en función de estos diálogos se decidirá el emplazamiento final de la industria.

La marca elegida para todos los vehículos que desarrolle IFR será Aspid. El nombre hace referencia a la serpiente que, según la leyenda, acabó con la vida de Cleopatra. Pequeña y muy rápida, como se pretende que sean estos automóviles.





Publicidad

ÚLTIMAS NOTICIAS

© Diari de Tarragona
Avinguda Roma, 11 - Tarragona
Telèfon 977 299 700
Promicsa | Redacción