Circulaba a más del doble de la velocidad permitida y se ha convertido en el primer conductor al que la Guardia Civil le abre diligencias penales
Un motorista de 30 años se ha convertido en el primer conductor al que la Guàrdia Urbana le abre diligencias penales por conducir muy por encima del límite de velocidad después de la última reforma del Código Penal en materia de tráfico. Circulaba a más del doble de la velocidad permitida. Esta misma semana tendrá que comparecer ante el juez ya que está acusado de un delito contra la seguridad del tráfico.
El infractor fue cazado en la tarde del pasado lunes en la Via Augusta –a la altura del número 70–, en el tramo de entrada a la ciudad. La Guàrdia Urbana montó un control de velocidad de tres a cinco de la tarde. A las cuatro y cuarto, el radar se disparó. Había detectado un vehículo que circulaba a 102 kilómetros por hora, dos veces y media superior al límite permitido (que en aquel tramo es de 40).
El vehículo, una motocicleta Honda CBR 1.000, fue parada en la siguiente rotonda por los agentes. Se le comunicó al conductor, vecino de Tarragona, que se le abrían diligencias penales. Su caso se tramitó por juicio rápido. Ha sido citado para mañana jueves en el Juzgado de Instrucción número 3 de Tarragona, que se encuentra de guardia.
Controles habituales
La Via Augusta es uno de los puntos habituales donde este año la Guàrdia Urbana realiza controles de velocidad. El sargento responsable de Tráfico indicó al Diari que ya se han realizado cuatro, en ambos sentidos. Se han controlado un total de 1.016 vehículos, de los cuales 36 sobrepasaban el límite de velocidad. Ello implica un porcentaje del 3,54 por ciento de infractores, una cifra que considera muy baja. «Comenzaría a ser grave a partir del diez por ciento». Sobre la franja horaria en que se cometen más excesos, señala que no hay una hora determinada. Tanto ocurre por la mañana como por la tarde. «Si hubiesen muchos infractores, habríamos cogido a muchos conductores más».
El sargento reconoció que en la zona existe una sensación de que se corre mucho, cuando las cifras demuestran lo contrario, a pesar de ser una vía que podría incitar a la velocidad. Sin embargo, la existencia de rotondas provoca un efecto contrario. La avenida Vidal i Barraquer es el punto en que se corre más.