Las calles tarraconenses se quedaron pequeñas para dar la bienvenida a las más de setenta personas que, como cada año desde 1994, vinieron en once carros desde Pontils
Miles de personas salieron este lunes por las calles de la ciudad de Tarragona para dar la bienvenida al agua milagrosa procedente de Sant Magí de la Brufaganya. Como cada año desde 1994, los más de setenta Portants que transportaron los cuatro mil litros del líquido mágico entraron puntualmente a las siete de la tarde a la Plaça de la Font para recibir los honores de las instituciones y de Mossèn Gallart.
Posteriormente, el agua mágico fue trasladada hasta el Portal del Carro –tras haber pasado por Cós del Bou, Pescateria, Nau, Major, Les Cols, Merceria, Pare Iglesias, Les Coques, L’Ensenyança y L’Arc de Sant Llorenç–, lugar donde pudo ser adquirida por todos los que lo desearon, de forma gratuita, pagando sólo los botijos.
Una tradición muy arraigada
Uno de los cientos de ciudadanos que se acercaron hasta la ermita de la Part Alta fue Xavier Socías, quien acudió a beber el líquido acompañado de varios familiares. Socías reconoció que «venimos cada año por tradición. Fue una costumbre que nos inculcó mi madre desde pequeños y que, ahora, nos toca transmitirla de generación en generación. Venimos cada año a comprar botijos».
Por su parte, Mossèn Gallart afirmó al Diari que «hoy (ayer para el lector) es un día realmente muy especial para todos los tarraconenses. Se trata de una tradición que está muy arraigada entre la ciudadanía, ya que es muy sencilla y popular. Lo que intentamos cuando llega el agua a la ciudad es transmitir el espíritu que tiene de servicio. Es una obra caritativa».
En este sentido, Gallart recordó el origen de la Baixada. «Es el cumplimiento de un acto que tenemos documentado desde 1840. Antiguamente, cuando existía un convento de dominicos en Sant Magí, muchos tarraconenses iban allí para beber y curarse de las enfermedades que sufrían. Entonces, muchos payeses lo que hacían era bajarla para que los que no se podían desplazar también pudieran gozar de ella».
El presidente de los Portants de l’Aigua, Vicenç Gabriel, destacó que el recorrido desde Pontils «ha ido de manera fabulosa. Ha sido un trayecto muy populoso. Como cada año hemos tenido un gran apoyo por parte de todas las localidades por las que hemos pasado». En concreto, desde sábado los valientes que han cubierto la ruta maginiana con los once carros de la Societat Sant Antoni de Valls han visitado –partiendo del Santuari de la Brufaganya– Santa Perpètua de Gaià, Querol, El Pont d’Armentera,Santes Creus, Pontils, Bràfim, Nulles, L’Argilaga, Els Pallaresos hasta Sant Pere i Sant Pau y la propia Tarragona.
Precisamente por el buen ambiente existente, Gabriel reconocía que «hemos ido un poco retrasados, ya que la gente siempre quiere que nos quedemos más tiempo».
El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, ha sido este año un conductor de excepción. Ayer remarcaba que «ha sido una experiencia extraordinaria. Hacía 19 años que no lo vivía. El carro que he conducido se llama Mendieta».
Otro de los Portants, Jaume Tous, reconocía que «lo que más nos gusta es bajar el agua, pero no pasar por las calles de Tarragona, ya que los caballos se ponen muy nerviosos». Tous es un baixador veterano, ya que ha cubierto el trayecto de casi setenta kilómetros cada año desde 1994. «Es una tradición magnífica», sentenciaba.