Los técnicos afirman que el sistema proyectado ‘no es viable’ y Ballesteros anuncia la creación de una comisión de investigación ‘que llegará hasta las últimas consecuencias’
Por fin se desveló el gran enigma. El informe de viabilidad presentado por la ingeniería Àgora ha determinado que el párking Jaume I no será «inteligente», o sea, robótico, y que deberá ser remodelado para convertirse en uno de convencional, como lo son los otros aparcamientos públicos de la ciudad. Esta circunstancia supondrá una inversión adicional que oscilará entre los 4,5 y los 5,3 millones de euros, un extremo que situará el coste del equipamiento en los 31 millones, ocho veces más de los 3,9 presupuestados en el año 2000.
Según se desprende del informe elaborado por la empresa barcelonesa, finalmente el aparcamiento contará con 350 plazas (260 menos de las inicialmente proyectadas). Este nuevo modelo, según Àgora European, permitirá que la explotación del párking –que la llevará a cabo Aparcaments Municipals de Tarragona (AMT)– «no sea deficitaria». La compañía también calcula que el coste de reconversión «se autofinanciará con la propia gestión».
A juicio de la ingeniería, escogida entre otras seis candidatas, en caso de ser robótico el número máximo de plazas sería de 250, con unas pérdidas anuales «entre los 200.000 y los 400.000 euros». Para poderlo abrir aún serían necesarios entre 5,6 y 7,3 millones de euros, ya que aseguran que la instalación se encuentra al 35% de su construcción. En este sentido, para inaugurarlo con el sistema inicialmente previsto aún harían falta 18 meses: 6 para tener un proyecto ejecutivo, otros 6 para realizar los análisis de los procesos y otro medio año para llevar a cabo las pruebas. Además, Àgora considera que «nunca sería rentable».
5 horas para sacar el coche
El estudio elaborado por la ingeniería asegura que «no había una visión global del proyecto ni un modelo y los temas se resolvían de forma puntual e individual» y que, además, «el sistema no puede asumir todas las peticiones, con lo que se generan promedios de espera de cinco horas. Por lo tanto, la única solución es limitar la demanda a 1.200 operaciones al día, con lo que su capacidad sería de 250 plazas».
Desde la compañía se afirma, paralelamente, que nunca han cabido las 610 plazas en el espacio, sino que el equipamiento, de 3.000 m2, podría cubrir potencialmente a un máximo de 404 coches. En el informe se evidencia que «no había ningún plan de evacuación» en caso de incendio y que las operaciones mecanizadas de aparcamiento de los coches «era mucho más compleja que en otros aparcamientos similares». La instalación no está preparada para todo tipo de coches, ya que modelos como un Smart o un BMW X3 no se podrían aparcar.
‘No había ninguna garantía’
El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), denunció ayer que «el anterior gobierno mintió cuando dijo que el Jaume I tendría 610 plazas. No había ningún estudio ni garantías ni indicios que así lo demostraran». El máximo representante municipal lamentó que «lo único que tenemos ahora es un agujero y material dentro que no se podrá quitar hasta que lo diga un juez». Pese a depender de la justicia, el presidente de la corporación local aseguró que la empresa municipal encargará en breve el nuevo proyecto, «para que el párking pueda abrir en dos años», aseguró.
El alcalde reivindicó que «desde que empezamos el mandato no hemos gastado ni un euro más para contribuir a este completo desastre. Sólo aprobamos un crédito para poder pagar a los trabajadores», un extremo confirmado por la presidenta de la empresa, Dolors Herrera, quien calificó la situación como de «escandalosa y catastrófica».
Finalmente, Josep Fèlix Ballesteros aseguró que se creará una comisión de investigación que «llegará hasta las últimas consecuencias con los responsables del encarecimiento de esta obra».