TARRAGONA
Tarragona

Indignación vecinal por el mal estado de un solar en la calle Pau Casals

El estado de abandono del solar que hace esquina entre las calles Pau Casals y Estanislau Figueres indigna a los vecinos de la zona. A la acumulación de basura en la finca se le suma la filtración de agua al edificio contiguo y la falta de seguridad. El ‘Diari' intentó ponerse en contacto, sin éxito, con la constructora implicada 

Contactar con el autor Rubén Lombarte - 11/10/2008 09:50
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Ya no pueden más. Los vecinos de la calle Pau Casals están cansados del abandono del solar del número 22 de la calle Estanislau Figueres, un terreno que estaba previsto de edificar pero que, al parecer, la constructora ha tirado atrás. Filtraciones de agua en los bajos y el ascensor, problemas de hiperme-abilidad en el muro contiguo, acumulación de basura en el terreno, así como insuficientes medidas de seguridad son las principales quejas de los vecinos del edificio anexo a dicho solar. El último mal trago lo sufrió una vecina de avanzada edad que se cayó al tropezar con un bloque de hormigón que sujeta la valla de seguridad. Desde junio, la valla está tirada al foso.
Los dolores de cabeza de los vecinos ya existían cuando el bloque todavía estaba en pie. «El edificio era más bajo que el nuestro», destacó Marc Suñé. «Y cuando llovía, el agua entraba a un piso de la tercera planta». Con el tiempo, y después de que se adjudicara la licencia del derribo el 19 de diciembre de 2005, la lluvia seguía filtrando. «El agua bajaba por el muro de impermeabilidad –que llega hasta la tercera planta–, y seguía filtrando al piso de los afectados. Al final, la pared se resintió y se formó un boquete». La comunidad de vecinos se encargó de la reforma y después interpuso una demanda por daños y perjuicios contra la empresa.
El agua entra por la escalera
Los problemas no acaban aquí. La acumulación de tierra en la pared del edificio provoca que, además, el agua filtre también por la planta baja. «En la pared que hay junto a las escaleras y el ascensor han aparecido una especie de manchas que reflejan claros indicios de humedad», continuó Suñé. La constructora del bloque está afincada en el País Valencià. Sin embargo, la empresa encargada del derribo es de la Vall d’Aran, por lo que los vecinos temen de que «haya desaparecido del mapa». A pesar de ello, el registro mercantil señaló en el momento de su solicitud –marzo de 2007– que estaba en activo y no tenía problemas económicos.
Pero la gota que colmó el vaso se produjo hace unas semanas. La señora Alegret, vecina de avanzada edad de la zona, se cayó después de tropezar con uno de los bloques de hormigón que sostienen la valla de seguridad de la finca. «Se hizo daño, pero no quiso denunciar los hechos porque es muy buena persona y no quiere complicaciones», señaló Xavi Mora, otro vecino de la calle Pau Casals. «¿A esto le llaman valla de seguridad? Esto es irrisorio. ¡En la finca se ha tirado de todo! Basura, preservativos usados, botellas de vidrio... Tiraron hasta una bombona de butano», destacó Mora. El ‘Diari’ intento ponerse en contacto, sin éxito, con la entidad constructora.
Multa desde el consistorio
El Ayuntamiento de Tarragona ya ha tomado cartas en el asunto. El pasado mes de septiembre –y después de que la comunidad de vecinos presentara una nueva denuncia por los problemas de las filtraciones– se puso en contacto con la  entidad constructora a la que advirtió de que «si no vallan el solar correctamente, lo hará la brigada municipal, suponiendo un recargo (multa)» a la fianza que tienen contratada. Los vecinos lamentaron que «una zona tan cercana a la Rambla Nova esté en estas lamentables condiciones». 





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