TARRAGONA

Ultras y antifascistas se manifiestan a la vez sin provocar incidentes

Decenas de ciudadanos ocuparon los laterales de la Rambla para observar a los participantes en los actos 

Contactar con el autor Laia Riverola - 13/10/2008 09:28
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Un grupo de 350 personas se concentró ayer en la Rambla Nova, frente a la Estàtua dels Despullats y junto al Col•legi de les Teresianes, como muestra de rechazo hacia la manifestación de Alianza Nacional, prevista para las 12 del mediodía también en la Rambla Nova de Tarragona, pero con salida desde la Plaça Imperial Tarraco. Las dos protestas se saldaron sin altercados, en gran parte, por la gran presencia policial que hubo.
Unos 20 furgones de la Policía Nacional Antidisturbios tomaron ayer por la mañana la Rambla Nova mientras unos 20 agentes de la Guàrdia Urbana custodiaban las calles paralelas a esta avenida. La Rambla Nova y Ramon i Cajal, fueron algunas de las vías que quedaron cortadas al tráfico hasta que la manifestación de Alianza Nacional y la contramanifestación se dieron por finalizadas, a las 13.30 horas. Además, algunos comercios de la Rambla Nova cerraron puertas al comprobar el ambiente exterior.
Reivindicaciones opuestas
Las reivindicaciones del partido de ultraderecha empezaron puntualmente a las 12:00 horas. Unas 150 personas de Alianza Nacional, ataviadas con banderas de España y símbolos fascistas como tatuajes de la cruz esvástica, se manifestaron hasta la Font del Centenari donde varios miembros del partido leyeron un manifiesto.
Martín Vargas, secretario de prensa de Alianza Nacional, declaró ayer que «hemos escogido Tarragona, entre otras cosas, porque el 1 de noviembre la Guardia Civil tendrá que irse de esta provincia».
Durante su discurso, Vargas comentó que «la llegada masiva de extranjeros está a punto de destrozar España». Añadió que «estamos cansados de ver como nuestro mundo se llena de gente de otras razas. No queremos una aldea multinacional». Además, criticó duramente al presidente Zapatero y las palabras de Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, por la calificación que hizo del desfile militar de Madrid, definiéndolo como un «coñazo». Vargas declaró que «es un sinvergüenza» y definió a la monarquía española como «una monarquía bananera». Añadió que «están habiendo conversaciones para crear un partido de ultraderecha para las elecciones europeas» y harán una reunión el día 11 para tratar el tema.
La manifestación de Alianza Nacional transcurrió bajo el lema Nación, Raza, Socialismo y a base de gritos como «¡Contra ETA, metralleta!», «¡Kale Borroka, patada en la boca!», «¡Separatistas, terroristas! o «¡No nos engañan, Catalunya es España!».
Vargas, que contaba con el permiso de la Subdelegación del Gobierno para celebrar la protesta, aseguró que «estamos estudiando tomar medidas legales contra la subdelegada por habernos recortado la duración del acto y por limitarnos el recorrido».
Al otro lado
Mientras tanto, a unos 200 metros, los antisfascistas ponían en pie una pancarta con el lema Nazis ni a Catalunya, ni enlloc. Este grupo gritó, frente a un fuerte cordón policial: «¡Visca, visca, visca. Tarragona antifeixista!» a la vez que proferían una silbada general hacia Alianza Nacional. Santi Fortuny, portavoz de la contramanifestación, dejó claro ayer que «esta es una protesta en rechazo al partido fascista que se está manifestando. No nos parece bien que las autoridades hayan permitido realizar este acto a un partido homófobo, fascista y anticatalán».
Las dos convocatorias transcurrieron sin incidentes, especialmente por el gran cordón policial, formado por más de 150 agentes, que evitó que se pudieran ocasionar disturbios. Tan sólo 200 metros separaban las dos reivindicaciones de diferente señal política. Sin embargo, a lo largo de la Rambla Nova, fueron muchos los espectadores que contemplaron el acto de Alianza Nacional. A ambos lados de la avenida, decenas de ciudadanos de Tarragona escucharon los gritos de los manifestantes. Cuando Alianza Nacional se encontraba a la altura del monumento a los Castellers, un hombre gritó desde un balcón «¡Visca Catalunya!» a lo que un grupo de ‘espectadores' respondió con las mismas palabras. Fue en ese momento cuando se palpó un silencio tenso en el ambiente pero no fue más allá. Y los manifestantes de Alianza Nacional añadieron a ello: «¡Sí, sí, sí. Catalunya es España!» sin que esto provocara ningún altercado.
Carolina y Juan estaban sentados en el escalón de un edificio, observando a los miembros de Alianza Nacional. Su comentario fue contundente: «Después de tantos años es raro que todo esto vuelva a resurgir. Aquí son pocos. Nosotros vivimos una en San Sebastián y allí sí que pasamos miedo».
El concejal de Seguretat Ciutadana, Carles Castillo, presenció las protestas hasta que acabaron y comentó que fue necesario intervenir alguna porra eléctrica. El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, quien comprobó a las 13.30 horas e in situ que todo había acabado, se declaró «satisfecho» por la ausencia de altercados.
Por la tarde, el grupo CAJE i convocó una manifestación en la Part Alta bajo el lema Esborrem el feixisme dels nostres carrers. Unas 50 personas asistieron pacíficamente y, por lo tanto, tampoco hubo que lamentar incidentes. 





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