Una de las grandes novedades es que perfila el paso de la vía del tren por el norte. «Esto permitirá que la ciudad se abra al mar», asegura el concejal de Urbanisme, Xavier Tarrés
El pasado viernes el Ayuntamiento de Tarragona aprobó inicialmente, por unanimidad, el nuevo Pla d’Ordenació Urbanística Municipal (POUM). De esta forma, el consistorio encabezado por Josep Fèlix Ballesteros (PSC) logra poner el punto y final a la «psicosis» generada por el anterior Plan General, tras las más de 1.500 expropiaciones previstas en la reordenación urbanística de mayo de 2007. Dicho acuerdo recibió 4.387 alegaciones por parte de los ciudadanos en el primer periodo de exposición pública.
El nuevo POUM prevé una ciudad con una población máxima de 185.000 personas para el año 2025, «que es el techo límite que nos planteamos para seguir contando con una ciudad sostenible y con calidad de vida», asegura el concejal de Urbanisme, Xavier Tarrés (PSC).
Para ello, se conectará mejor el término municipal, cosiendo los barrios, tomando el río como eje básico y se situarán Terres Cavades y la Budallera como las dos zonas de más crecimiento constructivo. También se edificarán 3.000 Viviendas de Protección Oficial (VPO) en siete zonas de la ciudad, se perfilarán 15 kilómetros de carril bici y se reservarán 2.427 hectáreas de zona verde.
Se eliminan 6.100 viviendas
Sin lugar a dudas, la gran novedad que presenta el documento tirado adelante con el apoyo de PSC, ERC, CiU y PP es el diseño de la Anella Verda. Dicho proyecto contempla la preservación de bosque y zona natural de todo el perímetro de la ciudad mediante un gran espacio ecológico. Para ello, se frenará la construcción de hasta 6.100 viviendas planificadas en el Pont del Diable (4.000), La Móra 2 (1.200) y el entorno de la Platja Llarga (900). En este sentido, el pasado viernes el concejal de CiU Jordi Sendra criticó que «se quiere dar la sensación de que el anterior plan iba a construir casas tocando al monumento, cuando en realidad estaban a dos kilómetros de él».
La creación de un cinturón verde que rodee a los barrios y urbanizaciones del término municipal desde el Francolí al Gaià era una de las condiciones del pacto de gobierno firmado por ERC y PSC el mes junio de 2007. El objetivo de la propuesta es preservar este espacio de las promociones inmobiliarias que puedan plantearse en el futuro, y frenar el cambio de pinos por tochos. Para poder llevar a cabo la nueva política urbanística, el POUM incorpora el Pla Director dels Espais Verds.
El tren, por el norte
El nuevo Plan General también contempla la posibilidad real de que la vía férrea finalmente se desvíe hacia el interior de la ciudad, para dejar libre la Façana Marítima. La idea es soterrar el paso del tren para que por el trazado actual se abra a la ciudad «y Tarragona viva de cara al Mediterráneo», indica Tarrés.
El próximo mes de enero se conocerá la empresa que realizará el estudio informativo para decidir el recorrido. Se calcula que el proceso valdrá 300 millones de euros.
Un nuevo parque en Ponent
Otra de las grandes novedades la encontramos en la zona de Ponent, donde se perfila una gran zona verde en l’Horta Gran, que tendrá casi 15 hectáreas de superficie y que dará continuidad a las 15 del Parc del Francolí. En este sentido, Xavier Tarrés afirma que «el objetivo es dar continuidad a la zona, ya que debido a que es una espacio inundable, allí no se pueden situar viviviendas». Para conectar el centro con Ponent se construirán dos nuevos puentes sobre el Francolí. Uno pasará por el espacio ocupado actualmente por la CLH, y el otro enlazará Joan XXIII con Les Gavarres.