Los ciudadanos retiraron las vallas para pasar por debajo del arco, pese a la existencia de medidas de seguridad. La Guàrdia Urbana impidió, por la tarde, el acceso de los peatones
«Ha sido un completo desastre. Habíamos acordado que los viandantes podrían seguir pasando por debajo del Portal del Roser, pero ahora nos dicen que no. Ha faltado información y las medidas de seguridad no son, ni de lejos, las adecuadas». Así de claro se mostraba ayer por la tarde el presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, Gabriel Coy, tras comprobar que las primeras horas de cierre de una de las principales puertas del casco antiguo había generado discrepancias entre los ciudadanos.
Y es que después de prohibir el paso a las diez de la mañana, a primera hora de la tarde los viandantes ya habían retirado unos centímetros el andamio, de forma que era posible pasar por el arco ya que, de lo contrario, los peatones se veían obligados a bajar hasta la Rambla Vella para conectar la Plaça del Pallol con la Avinguda Catalunya. Especialmente graves fueron los casos de las personas que transitaban por el casco antiguo con sillas de bebé.
Ya a las siete de la tarde se volvió a cerrar el paso, cuando el jefe de servicio de la Guàrdia Urbana se personó, junto a la empresa encargada de las obras, para evitar la circulación de personas.
Por su parte, el portavoz de la Associació de Veïns del Casc Antic i Voltants, Quim Castellví, reclamaba «una mejor información para los turistas».
‘No es una actitud cívica’
El concejal de Mobilitat del Ayuntamiento de Tarragona, Carles Castillo (PSC), criticó la actitud de los ciudadanos de hacer caso omiso a la existencia de la vallas. «No es una actitud normal. Es peligroso. Personalmente, si veo una protección, no la movería para pasar», lamentó.
El edil socialista argumentó que el consistorio puso agentes de la Policía Local vigilando la zona «en momentos puntuales», y negó que se hubiera pactado que durante las actuaciones se podría pasar por debajo del Portal del Roser. «Siempre hemos dicho que lo podrán hacer una vez finalicen las intervenciones, pero antes no. Es una cuestión de seguridad y de sentido común».
El responsable municipal destacó que con la realización de las actuaciones «se dará un primer paso para la peatonalización de la Part Alta», una condición «indispensable» que ya cumplen las zonas históricas «de las grandes ciudadanos». Para poder llevar a cabo esto, Castillo considera que «será necesario un cambio de mentalidad».
El espacio estará en obras durante 35 días y, a partir de agosto, sólo podrán acceder vecinos, comerciantes, motos y bicicletas. Durante este tiempo, el acceso a la Part Alta será por el Portal de Sant Antoni, mientras que la salida será por la calle Salinas, que enlaza con la Rambla Vella. Con la mejora, las personas con movilidad reducida podrán acceder al Casc Antic desde la Via de l’Imperi, ya que se rebajarán las aceras.
El concejal de Convergència i Unió Raül Font criticó «la falta de información» y recordó que en el anterior mandato el equipo de gobierno (CiU y PP) tenía previsto que el Portal del Roser «fuera sólo de salida».