TARRAGONA

Ballesteros amenaza con cerrar la estación de tren si no hay mejoras

El máximo representante municipal asegura que la instalación de la calle Comerç 'no cumple con la adaptación de las barreras arquitectónicas' y que es 'tercermundista' 

Octavi Saumell - 01/10/2009 21:32
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Fotografía de archivo de la estación. FOTO: NINÍN OLIVÉ

«Es tercermundista y absolutamente lamentable que la ciudad cuente con una estación de tren con tantas deficiencias. Si en un mes Adif no me anuncia que llevará a cabo mejoras, soy capaz de cerrarla. Llegaré hasta donde haga falta». Así de contundente se mostró ayer el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), quien durante su intervención en la Línea directe amb l'alcalde de Tarragona Ràdio lamentó que la corporación local no ha recibido «ninguna contestación» por parte del gestor de infraestructuras ferroviarias para remodelar el equipamiento situado en la calle Comerç.

Ballesteros considera que el consistorio puede sancionar y hasta llegar a limitar el acceso a la instalación ya que Adif «no tiene suprimidas las barreras arquitectónicas. Además, el espacio está sucio y el mármol está en muy mal estado. Lo que queremos es hacerles la vida imposible para que lleven a cabo las mejoras que deben ejecutar».

Fuentes municipales confirmaron ayer que ya hay pactado una reunión con Adif para la primera quincena del mes de noviembre. Es entonces cuando Ballesteros espera contar «con respuestas y no con más promesas» por parte de la empresa estatal. Según el alcalde, «con la excusa de la Façana Marítima, lo cierto es que ya hace años que no se hace nada ni en la estación ni en la Plaça dels Carros. No podemos seguir así», añadió el máximo representante municipal.

Legalmente no lo puede hacer

Fuentes jurídicas consultadas por el Diari aseguraron ayer que, en un espacio de titularidad estatal como es una estación de tren, un alcalde sólo se puede limitar a conceder las licencias de obras. «Debería estar muy fundamentado y que existiera un peligro inminente para los ciudadanos, como podría ser que se tratara de un edificio que estuviera casi a punto de caerse», indicaron dichas fuentes.

Paralelamente, en caso de querer cerrar el equipamiento, «lo que debería hacer el Ayuntamiento sería interponer una demanda contenciosa-administrativa contra Adif, pero esto sería un proceso muy largo», aseguraró el letrado quien recordó que, en caso de clausurar el acceso al espacio «se provaría a muchos ciudadanos de poder coger el tren para ir a trabajar, por lo que éstos también podrían demandar al alcalde por impedirlos llegar hasta su empleo».

150 trenes diarios

Lo cierto es que la instalación que cada día da servicio a unos 4.000 pasajeros y que recibe a unos 150 convoys tiene en los baños y la accesibilidad para las personas con movilidad reducida como sus dos grandes déficits. El equipamiento cuenta con dos WC prefabricados, que están instalados en el andén 1 de la estación. Sin embargo, y pese a que el servicio cuesta 30 céntimos de euro, rara vez se puede acceder porque «siempre están fuera de servicio», lamentan una gran cantidad de personas.

Otra de las grandes debilidades de la instalación, inaugurada el 15 de abril de 1865 con un primer trayecto que discurrió hasta Barcelona, es que no está bien adecuada a las personas con discapacidad. Pese a ello, este mes de septiembre ha entrado en funcionamiento una rampa en la entrada del equipamiento que ha mejorado, en parte, la situación.

48 escalones sin ascensor

Además, la instalación no cuenta con ningún ascensor para el paso entre andenes. Para coger los convoyes en dirección sur no existe ningún problema, ya que los trenes paran en el andén 1, el más cercano a la estación. Sin embargo, las personas con discapacidad física y los ancianos que quieren viajar a Barcelona tienen que bajar y subir los 48 escalones que hay hasta el andén número 2.

Cuando una persona en silla de ruedas tiene que coger el tren en dirección norte, los operarios de la estación instalan una pasarela por encima de las vías para evitar la barrera arquitectónica que suponen las escaleras de acceso a la parada del tren. Y a estos problemas se le suma el déficit de aparcamientos en la zona, lo que obliga a muchos usuarios a dejar su coche en el paseo marítimo del Miracle o en el párking de pago.





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