TARRAGONA

La Casa del Transeünt recorta servicios por falta de recursos

La falta de medios para atender a las personas sin hogar en la ciudad es crónica... Un comedor social podría comenzar a funcionar en brev.Hoy se celebra el día de los ‘sin techo’, un colectivo cada vez más numeroso y vulnerable 

Contactar con el autor Norián Muñoz - 21/11/2009 20:01
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Isabel tiene los ojos llorosos. Acaba de gastarse la moneda que le habían dado en llamar a su hija, que vive en Sabadell... No la encontró. Esta mujer, de sonrisa resignada, tiene 45 años y vive en la calle, de manera intermitente, desde que murió su marido, un día de la lotería de Navidad de hace dos años. «Como para que no me olvide», dice mientras señala las luces que ya hay instaladas por la ciudad.

Isabel se ‘cuela’ cada dos días en el Hospital de Santa Tecla para lavarse, pero dice que la última vez alguien le quitó una de las dos únicas bragas que posee. Ella tiene una pequeña paga por ser viuda, pero no consigue una habitación donde la acepten con sus dos perros, su compañía más querida.

Normalmente duerme junto a dos amigos: Antonio, tarraconense de 46, y Tomás, de 27, rumano, en una gasolinera. A las doce del mediodía los tres comparten el tetrabrick de vino.

Al grupo, que se sienta en unos bancos de la plaça Verdaguer, comienza a sumarse gente que vive en la calle, todos hombres. La conversación podría ser la de cualquier bar y  lo que más interesa es quién hizo los goles que le marcó España a Austria en Viena.

En el grupo destaca, por conversador, Oliver, un alemán que lleva trece años en Tarragona. Se le distingue porque de su mochila cuelgan numerosos chupetes. El número 33 se lo entrega allí mismo otro compañero que lo había estado guardando para él.

El grupo comenta que sólo cuentan con ayudas puntuales, como la ropa que les regala Manolita, una mujer que se dedica a la caridad en la Part Alta, o la ayuda de algún amigo para comer. Dormir es otra cosa; Antonio se mete de okupa cuando tiene oportunidad. En su caso dice que no va a la Casa del Transeünt porque le ponen normas: «Además, para qué, qué solucionas con unos días».

A Oliver, por su parte, además de dormir, le preocupa el aseo. Dice que en la ciudad ya no quedan baños públicos. Él en particular, va al de la estación de autobuses.

(Toda la información completa, este domingo en la edición impresa del Diari) 





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