Àngel Juanpere -
21/11/2009 20:33
El pasado 16 de octubre atracó en el Moll d’Andalusia del puerto de Tarragona el buque Dartmoor, con bandera maltesa y procedente de Ecuador. Transportaba contenedores. Tres de ellos –aunque sólo dos tenían como destino una empresa valenciana– estaban cargados de plátanos y fueron inspeccionados por la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera los días 22 y 23 de octubre. De esta manera se ponía en marcha la Operación Balú.
En uno de los contenedores los agentes encontraron 903 planchas que ocultaban la cocaína. Formaban parte de las paredes de las cajas de cartón donde estaban los plátanos embalados y listos para su distribución a los minoristas. Dichas plantas estaban perfectamente impermeabilizadas y camufladas, dificultando de esta manera la actuación de los perros detectores de droga que la Guardia Civil utiliza habitualmente en las inspecciones fiscales.
Los investigadores comprobaron que el destino era una cooperativa agrícola cercana a la ciudad de Valencia. Al llegar las cámaras frigoríficas se cambiaban las cajas que contenían la droga por otras, alegando un deterioro de la fruta durante el transporte.
Compartían piso
Los agentes estuvieron esperando que los destinatarios de la mercancía –la droga se había quedado en Tarragona– fuesen a realizar el cambio y proceder a su detención. Sin embargo, al no acudir, se desplazaron a su domicilio, situado en la ciudad de Valencia, donde los detuvieron la madrugada del pasado día 13. Se trata de Daniel C.R., colombiano de 36 años; Juan Carlos S.B., ecuatoriano de 19, y la ecuatoriana nacionalizada española Gisela B.A., de 41. Los tres declararon primero ante el juez de guardia de Valencia y esta semana ante el de Tarragona, quien ordenó prisión preventiva y sin fianza. Ninguno tiene antecedentes por tráfico de drogas.
En el domicilio de los sospechosos se encontraron pequeñas cantidades de cocaína dispuestas para su venta, una balanza de precisión, así como más de 4.000 euros en efectivo, teléfonos móviles y documentación que confirman la vinculación de los detenidos con las gestiones de importación de los contenedores.
Las planchas pesaban 140 kilos, por lo que se calcula que el peso neto será sensiblemente inferior. El valor en el mercado, teniendo en cuenta que casi con toda seguridad se trata de una droga con una alta pureza, podría ser de unos 4.716.000 euros.