Seis vecinos dicen que se han falseado recibís que nunca les llegaron y que daban vía libre para construir un centro islámico que rechazan
Seis vecinos de Constantí denuncian que el Ayuntamiento ha falsificado sus firmas en unos recibís. Los documentos atestiguan que ellos han recibido la notificación del consistorio acerca de la construcción de lo que consideran un lugar de culto de la fe islámica en el centro del municipio. Según ellos, en ningún momento han recibido esas cartas y, por lo tanto, no han podido reclamar en contra de la instalación, ya que el periodo de 20 días para las alegaciones había expirado. Sostienen que tanto la firma como el número de DNI que aparecen en los documentos son falsos y achacan que con la suplantación no han tenido tiempo para manifestar su rechazo a la implantación de la infraestructura, que se ubicará en el número 12 del Raval Sant Cristòfol. Para los vecinos, se trata de una mezquita mientras que el ayuntamiento sostiene que es sólo una asociación cultural islámica para fomentar la integración.
‘No querían que reaccionáramos’
Pepa Ferran, presidenta de la escalera del inmueble donde su emplazará el local, y su marido, Manel Aymar, lideran esta reclamación. «Estamos indignados. Es muy grave que tu ayuntamiento falsifique tu firma. El consistorio no nos ha comunicado oficialmente nada, ha actuado con poca transparencia. Quizás no les ha interesado que trascendiera la noticia de la construcción de la mezquita para evitar el rechazo de la totalidad de los propietarios y los vecinos. El Ayuntamiento se aseguraba así de que no tuviéramos tiempo de reacción vecinal», mantiene Aymar. En concreto, los nombres falsificados son Mari Cruz Gómez, Carmen Cáceres, Jordi Coll, Manel Aymar, Jaume Martí y Madalena Gens.
Tras esta denuncia, se esconde la disconformidad de parte de los vecinos de Constantí acerca de la construcción de un centro de culto de fe islámica en ese lugar. «No decimos que no a la mezquita sino a su ubicación en el centro. Aquí la convivencia siempre ha sido buena pero creemos que no es el mejor lugar. Hay sitios más adecuados, como el polígono de Constantí, donde pueden estar controlados por el Ministerio del Interior», sostiene Manel Aymar.
Más de 750 firmas en contra
Los portavoces de la comunidad de propietarios Esglèsia Vella de Constantí están recopilando firmas contra la construcción del centro y aseguran que ya tienen más de 750. «Este Ayuntamiento ha cometido tres errores muy importantes. El primero es no comunicar oficialmente a la presidenta de la comunidad de propietarios el proyecto técnico. El segundo es que el consistorio no ha valorado el conflicto social que puede provocar este centro. El tercero y más grave es haber aprobado el informe técnico lo más rápidamente posible, manteniendo una postura de secretismo respecto a la comunidad afectada y a la población en general», afirma Manel. Los vecinos se plantean incluso organizar una manifestación.
Ayer mismo mantuvieron una reunión con el alcalde, Josep Maria Sabaté (ERC). El consistorio reconoce que ha habido una irregularidad en el envío de las cartas y está investigando el caso de la posible falsificación, como afirma el máximo representante del consistorio: «Hay que saber exactamente lo que ha pasado. Hemos abierto un expediente informativo para investigar el caso. Si se confirma la falsificación, se tomarán medidas. Podríamos abrirle un expediente disciplinario a la persona encargada de repartir esas cartas pero se tendrá que estudiar».
Más allá de esta denuncia, la discrepancia entre consistorio y vecinos se extiende también al tipo de instalación que está en proceso de ubicarse en el Raval Sant Cristòfol.
El Ayuntamiento mantiene que se trata de un centro sociocultural y no de una mezquita o un lugar de culto de la fe islámica, como afirman los vecinos. «No teníamos obligación de enviar comunicaciones a los vecinos, ya que no se trata de una mezquita, pero aun así lo hicimos, quisimos tener esa sensibilidad, a pesar de que luego haya habido irregularidades. En ningún momento hemos dado licencia para una mezquita. Es una asociación cultural islámica y su actividad es inocua. Según el informe, ellos dicen que se impartirán clases de castellano, catalán y árabe, se organizarán jornadas para difundir la cultura de ellos, la catalana y la española y se llevarán a cabo actividades de integración. No hay ninguna pega técnica. No se harán actividades relacionadas con una mezquita».