Los vecinos del número 9 de la calle Nou de Santa Tecla midieron los decibelios antes de acudir a los tribunales
Claudio Ordóñez, presidente de la comunidad de vecinos del número 9 de la calle Nou de Santa Tecla, en cuyos bajos se encuentra el local social de los Xiquets del Serrallo, manifestó al Diari que son muchas y diversas las molestias que ocasionan a las personas residentes en el bloque los ensayos que la colla hace en el exterior del inmueble y a pie de acera. «El sonido de grallas y tambores es tan fuerte que parece que están tocando dentro de nuestras casas y muchas veces los vecinos tenemos que pedir permiso para entrar en nuestro portal».
La noche del último sábado «estuvieron ensayando hasta las doce de la noche y, después, hasta cerca de la una de la madrugada, recogiendo sillas y mesas, haciendo ruido». En otras ocasiones, «están hasta las dos, hablando en voz alta».
Los vecinos han denunciado por vía penal a los Xiquets del Serrallo ante la Justicia por un presunto delito contra el medio ambiente. El código penal prevé penas de prisión de seis meses a cuatro años, sanciones económicas y la inhabilitación para ejercer una profesión u oficio por un tiempo de uno a tres años.
Necesitan otro local
Claudio Ordónez defiende el derecho de los Xiquets del Serrallo a «tener un local donde no viva gente encima, para que puedan hacer su actividad sin molestar a nadie».
Mientras la nueva sede que el Ayuntamiento podría construir junto a la piscina del Serrallo no llega, los vecinos del número 9 de Nou de Santa Tecla «hemos hecho mediciones de los decibelios a distintas horas y días y sobrepasan los máximos que establece la ley».
Ordóñez lamentó que «nos hemos visto en la obligación de acudir a la Justicia porque las quejas que desde hace años presentamos ante el Ayuntamiento no avanzan».
El presidente de la comunidad de vecinos indicó que «en ocasiones hemos bajado para hablar con los castellers y, tras los primeros días en que moderan el ruido, vuelven a la situación anterior».
Ordóñez comentó que «los niños que acuden a los ensayos juegan a fútbol con latas de refrescos que chutan contra la pared y, como esta zona es muy tranquila, la molestia por el ruido es mayor».En términos parecidos se expresó una vecina del bloque que prefirió no facilitar su nombre. «En verano hasta tenemos que cerrar la ventana porque no podemos dormir debido al ruido que hay durante los ensayos». «Como el alcalde no vive aquí, no tiene ni idea del ruido que hacen los castellers», subrayó. La vecina fue más lejos al afirmar que «con esta gente –los castellers– no se puede jugar, ya que una vez me amenazaron con quemar el piso donde vivo».
Una opinión muy distinta es la del matrimonio formado por Carmelo Lobo y Patricia Noya, que desde hace tres años reside en un bloque situado justo en frente del local de Xiquets del Serrallo, al otro lado de la plaza. «No sólo no nos molestan, sino que salimos al balcón a mirar porque nos gusta lo que hacen y estamos de acuerdo en que ensayen en la calle».
La solución al conflicto que enfrenta a un sector de los vecinos de Nou de Santa Tecla y a los Xiquets del Serrallo acabaría «si tuvieran un local mejor y en condiciones para poder ensayar».
Respuesta municipal
Begoña Floria, portavoz del Gobierno municipal, reconoció que «hace muchísimos años que los vecinos del Serrallo piden un nuevo local y ésta fue una de las primeras prioridades del alcalde Ballesteros».
La concejal socialista declaró ayer que «por las características que necesitan los Xiquets, es un tema que no se puede decidir de un día para otro». Añadió que «la concejal Carme Crespo ha estado en contacto con ellos, a los que damos todo nuestro apoyo y tienen el compromiso de que cuando se pueda adecuar el local que el POUM permite junto a la piscina del Serrallo, se hará».
Floria declaró que «mantenemos un contacto permanente con las dos partes y las entendemos a las dos». Según ha podido saber el Diari, la última reunión se mantuvo en marzo de 2009. «Nos gustaría que esta solución la pudiéramos haber encontrado mucho antes y si fuera un local normal sería mucho más fácil».
La edil aseguró que «estamos atentos a la decisión del juez: no es una cuestión de hoy para mañana».No es el primer caso
La Audiencia Provincial de Barcelona emitió en marzo de 2006 una sentencia que sentó jurisprudencia. Condenó al propietario de un bar restaurante de la calle Sicilia de la capital catalana por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Fue denunciado por vecinos que se consideraban dañados por el ruido que partía del local en horario nocturno.
El denunciado, que no tenía antecedentes penales, fue condenado a cuatro años de cárcel, tres años de inhabilitación especial, a cerrar el establecimiento, al pago de doce euros diarios durante 24 meses y a hacer frente a una indemnización de 32.000 euros.