Eduard Boronat se queja de que se cuelan en su propiedad privada y disparan cerca de su casa. Al intentar ahuyentar a tres cazadores, uno de ellos le agredió con la culata de una escopeta
Eduard Boronat denuncia que un cazador le golpeó en la boca con la culata de una escopeta, causándole una herida en el labio por la que ha tenido que recibir ocho puntos de sutura. El enfrentamiento tuvo lugar el pasado domingo sobre las 11.00 horas en las dependencias del Pou Boronat, un recinto privado que pertenece a la familia del denunciante y que según Eduard se ve invadido habitualmente por cazadores que no respetan las distancias de seguridad que marca la ley. «Vienen aquí porque así se ahorran pagar el coto pero esto es una zona urbana», se quejda.
El encuentro con tres de ellos derivó en la agresión, que la víctima relata así: «Hay una parcela que está vallada, con un cartel que indica que está prohibida la entrada y la caza. Como pasa habitualmente, muchos cazadores van allí a cazar porque les sale gratis».
Boronat se ve obligado a encararse habitualmente con los cazadores: «A partir de las 8, escuchamos tiros. Cuando los críos salen por el jardín, vamos fuera para hablar con ellos y decirles que se vayan. Iban dos, con un arma cada uno, y un crío de 14 años. Desde lejos, les dijimos que se fueran. El chaval y uno de ellos dijeron que se iban, que ya acababan. El otro dijo que no se iba, que cazaba donde le daba la gana. Fui a buscarle y me sale detrás de un arbusto encañonándome. Le dije que no me apuntara, le hizo un gesto para que apartar el arma y fue entonces cuando me golpeó en la boca».
Tres implicados en los hechos
Para que el agresor no escapara, Eduard optó por aparcar su vehículo para obstaculizar la salida por la única entrada existente en el recinto. Tras su llamada, al lugar acudieron dos patrullas de los Mossos d’Esquadra, que detuvieron a los tres implicados en los hechos, mientras que Eduard fue trasladado a un hospital para proceder a su cura.
Eduard puso una denuncia a sus agresores por entrar en una propiedad privada, cazar en una zona que no es un coto y por agresión. La denuncia, presentada ante los Mossos d’Esquadra, se ha transferido a la Guardia Civil a través del Seprona.
A su vez, los cazadores también han denunciado a Eduard por insultos. «Yo insulté pero después de que me encañoran en dos ocasiones con la escopeta». Actualmente, el caso está en manos de la justicia y Eduard cree que la resolución tardará. «Es algo muy reciente. Mi abogado dice que puede tardar casi un año porque hay armas por medio, aunque espero que se solucione antes», admite.
Vandalismo
Más allá del percance, Eduard protesta por tener que enfrentarse frecuentemente con cazadores furtivos que invaden sus terrenos en Pou Boronat, donde se encuentra su casa. «Es un problema que tenemos de siempre. En vez de pagar un coto, van allí a cazar. A veces, cuando los echamos fuera, como venganza, vienen otro día y nos revientan a tiros todas las farolas del vallado. Están a menos de 500 metros de una casa y con esa distancia de separación no se puede cazar. A veces se les cae la presa cerca de nuestra casa y saltan una valla para cogerla y luego vuelven a salir».
El terreno pertenece a la familia Boronat y Eduard afirma que no tiene claro a quién se tiene que dirigir para reclamar que no invadan su finca privada. «No tengo claro de quién es competencia. Unos dicen que es zona urbana y por tanto pertenece a la Guàrdia Urbana. Siempre hemos tenido un vacío. No sabemos a quién acudir y muchas veces somos nosotros mismos los que velamos por nuestra seguridad. No nos queda otra».
Otras prácticas irregulares
El denunciante se queja de que las prácticas irregulares por parte del colectivo de cazadores van más allá: «Ponen trampas que no están permitidas, han colocado bebederos para que vengan pájaros a beber y sea más fácil cazarlos», se lamenta Eduard, uno de los propietarios de esta finca, un amplio espacio ubicado entre la autovía de circunvalación, la zona educacional y el barrio de Sant Pere i Sant Pau.
Para Manel Royo, miembro de la Federació Catalana de Caça y presidente de la delegación en el Ebre, la caza furtiva es una práctica poco habitual que se debe perseguir. «No respetar la distancia de seguridad es algo muy grave y más si se trata de una zona urbana. Existe un reglamento que se debe cumplir. Si no, se debe aplicar la ley y, como primera medida, retirar la licencia de caza a los responsables».