No tienen colegio ni zona deportiva, la antigua variante está patas arriba y temen que el colector de la calle Fuster se desborde
Desde hace años el barrio Vall de l’Arrabassada, el más joven de Tarragona, reclama la apertura de una farmacia que dé servicio a las más de 2.400 personas que residen. Ésta es la prioridad, pero no la única reclamación.
El presidente de la Associació de Veïns i Veïnes de la Vall de l’Arrabassada, Josep Maria Bertran, no duda en exclamar que es inaudito que las personas que residen en un barrio de la ciudad tengan que desplazarse hasta la Ciutat de Repòs i Vacances o la Rambla Vella, donde están las farmacias más próximas, para comprar aspirinas o tomarse la tensión. El farmacéutico «es un servicio necesario y esperamos que la Administración se pronuncie».
Como prioridad, Bertran se refiere también a una segunda problemática de orden sanitario. «No tenemos un servicio de urgencias médicas, a pesar de que en el barrio está el Cap de Llevant, el más grande de la ciudad y una de las infraestructuras mejor equipadas para acogerlo».
El presidente de la organización vecinal reclama para su barrio un servicio de urgencias médicas «del que podrían beneficiarse todos los barrios de Llevant y pueblos del entorno, ya que el Àrea Bàsica de Salut Tarragona–4 cuenta con una población de 17.000 habitantes».
Un colector insuficiente
La calle Joan Fuster cubre el trazado del Barranc de Terres Cavades. Los vecinos estiman necesario mejorar la canalización, «puesto que ahora también recoge el agua que baja de la Ermita de la Salut y las procedentes de la nueva N–340».
Bertran comentó que «estamos preocupados porque esta calle es una riera que desemboca en la playa y, aunque la canalización es subterránea, cuando llueve mucho saltan las tapas del alcantarillado. No queremos pensar qué puede pasar un día en que lloviera mucho, ya que la canalización subterránea se desbordaría».
La asociación de vecinos «ha hablado con el Ayuntamiento para que busque una solución, aunque pensamos que es el Ministerio de Fomento quien debería adecuarlo».
El aumento de la intranquilidad viene determinado en parte por la construcción de la nueva variante de Tarragona, infraestructura que está en el punto de mira de los vecinos. «La empezaron a desmontar, pero desde hace tres meses no se ve a nadie trabajando y parece que las obras están paradas», dijo Bertran, para añadir que «al principio trabajaban por la noche, ocasionando problemas a los vecinos».
En este contexto, el responsable de la organización vecinal solicita que «el Ministerio de Fomento o el Ayuntamiento adecenten el espacio que quedó después de que la antigua circunvalación fuera cerrada a la circulación». La intención del Consistorio es habilitar un parking disuasorio en el momento en que obtenga permiso del Gobierno del Estado.
Otro jardín de infancia
Las infraestructuras destinadas al ámbito de la educación son insuficientes. El jardín de infancia que hay en Vall de l’Arrabassada «es pequeño y necesitamos uno de mayor capacidad, ya que al que tenemos viene gente procedente de otros barrios».
Igualmente, la asociación de vecinos pide a la Administración que «fije una fecha para la construcción del CEIP», un proyecto para el que el Ayuntamiento tiene previsto ceder los terrenos a la Generalitat, que será la que tendrá que construirlo.
Como demandas menores pero que el barrio considera imprescindibles están la habilitación de zonas de deportes, la remodelación del parque infantil l «con zonas adaptadas para los más pequeños y a las que se prohiba el acceso de animales», un espacio donde poder hacer espectáculos, al estilo del que hay en el Parc del Francolí, y facilitar la conexión directa en transporte público con la estación de trenes y la universidad.