La candidatura supondría un revulsivo a nivel mediático y de turistas que visiten la ciudad
Pasar de los 268.258 visitantes, que durante el año pasado pasearon por Tarragona, al millón. Son las previsiones de la Candidatura de la Capital Europea, que estiman que la capitalidad en 2016 supondría un antes y un después para la ciudad.
El jefe de gestión de proyectos estratégicos del área de Cultura, Patrimoni i Ensenyament, Joan Cavallé, dice que sería «un paso hacia delante» ya que «durante un periodo de 4 años la ciudad es el foco de atención». Y es que la experiencia ha confirmado que las grandes citas siempre se han traducido con más turistas. «Desde el momento en que Tarragona fue proclamada Patrimoni de la Humanitat, la cifra ha incrementado progresivamente, pero también lo ha hecho en los últimos años el número de turistas religiosos», asegura.
Triplicar la cifra de turistas significaría la obligación de crear más plazas hoteleras , aunque la coordinadora de la Candidatura, Rosa Rossell, explica que «a diferencia de unos juegos olímpicos o de un evento puntual, la capital cultural se prolonga por espacio de un año, de forma que la demanda no es en un periodo concreto sino que se reparte durante todo el año».
Más demanda en el sector hotelero, pero también en el de la restauración y el comercio. Tarragona no ha cuantificado los beneficios económicos que supondría la designación, pero más allá de la inyección de dinero hay que destacar el impacto mediático y la proyección que ganaría la ciudad.
Interés internacional
Una repercusión que ya está teniendo los primeros efectos. «Estamos comprobando que la presencia de Tarragona en los medios de comunicación ha incrementado. Constatamos que nos observan, como también nosotros estudiamos qué hacen el resto de ciudades. Incluso no ha venido una televisión rusa y un reportero de Le Monde», explica la responsable del área de Cultura i Patrimoni.
Aunque más allá de los beneficios a largo plazo, la Candidatura ve de una forma muy positiva las mejoras que pueden producirse durante el «proceso de preparación» de la ciudad. «Si en 2016 tuviéramos la suerte de ser capital nos permitirá hacer limpieza y resolver los problemas que tenemos, entre ellos los de equipamientos culturales», manifiesta la concejal.
En este sentido, el consistorio está a punto de presentar el Pla d’Equipaments Culturals, que se aprobará a mediados de febrero y será la hoja de ruta que marcará las inversiones de los próximos años.
El proyecto de la Ciutat de la Música, La Tabacalera y el Espai Pallol serán los ejes vertebradores de este proyecto que «se desarrollará de todas formas, aunque sí somos capital en 2016 podremos hacerlo con más celeridad», afirma Rosa Rossell.
No será hasta finales de este año cuando se darán a conocer las candidaturas preseleccionadas en la primera fase. Un objetivo que Tarragona ve asumible superar. «Comparar presupuestos es un ejercicio que nos daña, pero la adhesión ciudadana y la regionalidad juegan a nuestro favor. La propuesta organizativa, los apoyos y que económicamente sea un proyecto viable son algunos de los aspectos que se tendrán en cuenta en esta primera selección y los tenemos todos», asegura Rossell.
Se desconoce si serán 3, 4 ó 5 las ciudades seleccionadas. Alcalá de Henares lo tendría complicado por la proximidad con Madrid, que fue capital en 1992, es difícil que las dos andaluzas –Córdoba y Málaga– pasen ambas a la final, Murcia ya se habría retirado de la competición y hay algunos proyectos poco sólidos que les falta cuerpo. Ante las críticas por el poco autobombo que está haciendo Tarragona, Rossell responde: «Cáceres se está aprovechando mucho de ser candidata, pero no es un requisito. Lo importante es la adhesión ciudadana y esta la tenemos».