El magistrado asegura que actualmente, con un solo episodio de violencia, la víctima ya acude al Juzgado. Respecto a la edad, hay incluso jóvenes de 17 años
La violencia doméstica sigue siendo una de las lacras de la sociedad. La semana pasada, un hombre de 32 años moría apuñalado por su hermano de 22 –que posteriormente se suicidó lanzándose al vacío–, en Vinyols i els Arcs. A principios de febrero, un vecino de Alcover de 40 años descuartizó a su esposa y seguidamente esparció los trozos del cadáver a lo largo de la autopista AP-7 –los Mossos todavía buscan restos–. Mientras, un vecino de Miami Platja mataba a su madre cortándole la yugular.
Las denuncias por malos tratos a mujeres, al menos en el partido judicial de Tarragona –que agrupa a once municipios del Tarragonès y a uno del Alt Camp– siguen aumentando constantemente, según destaca el magistrado que está al frente del Juzgado de Violencia Doméstica de Tarragona (VIDO), Luis Morales.
Durante el año pasado se abrieron aproximadamente 600 asuntos (que se tramitaron todos como juicios rápidos), lo que supone un 33 por ciento más que en el 2008 –fueron 450–.
Desde hace unos dos años y medio, Luis Morales es magistrado titular del VIDO de Tarragona. Inicialmente ejerció como juez en Alcañiz y cuando ascendió a magistrado estuvo en Girona.
¿Aumentan las agresiones?
¿Se denuncia más porque aumentan las agresiones? El magistrado lo tiene muy claro: no hay más episodios de malos tratos que antes de la entrada en vigor de la Ley Integral de la Violencia de Género –en diciembre de 2004–. Luis Morales señala que las mujeres tienen ahora mucha más información sobre esta problemática y también un mayor acceso a los mecanismos para hacerle frente. Asimismo, añade que la respuesta, tanto policial como judicial, es cada vez más rápida.
Uno de los aspectos que han cambiado en los últimos años es la tipología de las denuncias. Actualmente, la mayor parte de las presentadas por mujeres víctimas de malos tratos es por un episodio concreto y no por una acumulación de agresiones. «Las jóvenes, ante la más mínima agresión, no aguantan y van a presentar una denuncia». Por ello, Luis Morales apunta que no es verdad que cada vez se vean casos más graves.
Hace unos años, las denuncias de mujeres eran por malos tratos recibidos durante toda la vida matrimonial, «incluso a lo largo de quince y veinte años», señala el magistrado. «Actualmente –añade– la mayoría de las denuncias que nos llegan es por un episodio del día anterior». «Es un gran cambio», subraya.
En la actualidad, las víctimas denunciantes son de todas las edades. Algunas incluso no han alcanzado la mayoría de edad. Sólo en el mes de febrero, dos tenían menos de 18 años. Muchas de estas jóvenes víctimas de la violencia de género han sufrido malos tratos en su primera relación. En estos casos, muchas veces, los episodios se empiezan a producir cuando tienen 15 y 16 años, aunque no lo denuncian hasta que llegan a los 17 años. «Muchas veces dichas agresiones son desconocidas por sus padres, hasta que no pueden aguantar más y las divulgan».
Sin conformidad
En la mayoría de los casos que llegan a juicio, el acusado no reconoce los hechos y se declara inocente. Durante el último trimestre del año pasado, llegaron al Juzgado del VIDO unas 140 causas. Aproximadamente la mitad de dichos asuntos se archivan «por falta de acreditación de los hechos». Otras 56, con base para llegar a juicio, fueron remitidas al Juzgado de lo Penal ya que el acusado se declaraba inocente.
Por su parte, el Juzgado de Violencia Doméstica dictó 17 sentencias. Cuatro fueron absolutorias por una falta y trece condenatorias –después de que el procesado se declarara culpable de los cargos que se le imputaban.
Sobre la polémica por la presentación de denuncias falsas por parte de mujeres para estar en mejor posición ante una posible separación, el magistrado asegura que él no tiene constancia de que se presenten en su juzgado. Añade que tampoco ha visto a hombres que consideren normal o lógica la sumisión de sus mujeres, «ni en colectivos extranjeros».
Medidas provisionales
Un total de 62 órdenes de protección fueron solicitadas el último trimestre del año pasado ante dicho juzgado. Se trata de una medida provisional mucho más completa que las órdenes de alejamiento. Las primeras contemplan tanto medidas penales como civiles –principalmente en el caso de tener hijos–, como el tema de la guarda y custodia, quién se queda en casa, etc. El magistrado reconoce que sí existe un alto grado de reincidencia en el quebrantamiento de dicha medida cautelar. De las 62 peticiones, 54 fueron otorgadas y ocho, denegadas.
El grado de reincidencia de los maltratadores es bastante bajo, aunque Luis Morales reconoce que hay algunos habituales, que han pasado varias veces por su juzgado, por lo que han terminado en prisión preventiva hasta la celebración del juicio.
El magistrado considera que dichas órdenes son efectivas: «Es una medida cautelar, donde se da una respuesta a la víctima y se indica al presunto agresor sobre las consecuencias que tendrá para él saltarse dicha medida».
Las pulseras
El Juzgado sólo ha dispuesto en una ocasión que un maltratador llevara una pulsera. Fue el pasado verano ante las continuas vulneraciones de una orden de alejamiento. El magistrado, al observar que la medida no era suficiente, valoró que el acusado portara este artilugio, que lo llevó hasta el día del juicio. Luis Morales valora ahora positivamente la medida.