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El incivismo de los conductores colapsa las salidas de los colegios

Estanislau Figueres, Rambla Nova o Rovira i Virgili viven a diario los atascos. El centro se convierte en un caos con dobles filas, carriles ocupados y cruces obstaculizados

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RAÚL COSANO | 09/03/2010 20:30
Un carril de Estanislau Figueres ocupado por completo por los coches estacionados. - TXEMA MORERA

Motos subidas a las aceras, carriles completos ocupados, filas dobles –y hasta triples–, pasos de cebra invadidos, coches obstaculizando cruces y vehículos estacionados en paradas de bus urbano. Ése es el panorama de algunas intersecciones céntricas en Tarragona a la hora de la salida del colegio. Calles de intenso tráfico se ven colapsadas sistemáticamente durante varios momentos del día, que coinciden con las entradas y las salidas de los alumnos a los centros escolares.

Uno de los atascos más concurridos se produce en la calle Estanislau Figueres con la salida del colegio de las Carmelitas. Uno de los dos carriles de bajada hacia la Imperial Tàrraco se llena de coches en el tramo de la acera del centro, mientras que el cruce con Pin i Soler se ve obstaculizado parcialmente por vehículos detenidos en doble fila.

La práctica es una costumbre difícil de evitar, como indican algunos de los padres que acuden a la puerta del colegio a recoger a sus hijos. «Este carril se llena de coches y es difícil evitarlo. Esto es un caos, sobre todo por la mañana, cuando entran los niños en el colegio», explica Andrea. «Yo vengo poco pero siempre me encuentro con estos embotellamientos», apostilla Piluca.

‘Sólo son cinco minutos’

Algunos padres denuncian el incivismo de muchos ciudadanos. «Yo siempre que tengo que recoger a mi hijo vengo mucho antes y procuro aparcar bien. Es difícil encontrar sitio aunque eso pasa en todos los colegios. Mucha gente dice que es sólo diez minutos pero se quedan mucho más», comenta Joaquín.

La Rambla Nova, a la altura de las Teresianes, constituye otro punto conflictivo. En un breve paseo, se perciben que los coches invaden las paradas del bus y del taxi con absoluta impunidad, lo que provoca las críticas de estos profesionales, principales afectados por el caos circulatorio en la zona. «Lo primero que tendría que hacerse es tener un transporte público digno y eficaz», comenta uno de los taxistas.

‘Algunos se aprovechan’

Sergi Marquès, presidente de la Agrupació Radio Taxi de Tarragona, cree que el problema es difícil de solucionar: «Haría falta un poco más de civismo por parte de los conductores pero no es fácil encontrar una alternativa. Los padres muchas veces no tienen otra opción, aunque es verdad que algunos se aprovechan».

«Algunos se paran en una parada de taxi, se lo comentas a la Guàrdia Urbana y te dicen que te des una vuelta para ver si encuentras aparcamiento», comenta otro de los taxistas, próximo al caos circulatorio recién creado. Estos profesionales detectan otras zonas conflictivas como el cruce de Baró de les Quatre Torres con Rovira i Virgili o a la salida de L’Ensenyança en la Part Alta.

Taxistas y padres afectados denuncian la permisividad de la Guàrdia Urbana. Las patrullas se pasean por delante sin multar a los vehículos estacionados irregularmente. Los agentes tienen manga ancha unos 20 minutos en las salidas de los colegios. Cuando pasa ese tiempo, proceden a multar, aunque los padres permanecen atentos para irse antes de recibir la sanción.

En 2008, el Ayuntamiento se planteó la posibilidad de implantar los itinerarios escolares para reducir el tráfico. El proyecto  consistía en que voluntarios acompañarían a sus casas a los jóvenes de una misma zona. 





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