La Guardia Civil tiene previsto instalar tres estaciones en diferentes puntos. Cada una cuenta con un radar que detecta embarcaciones a 10 kilómetros de distancia
Antes de finalizar el próximo año, la costa de Tarragona estará equipada con un sistema de complejos radares para detectar la presencia de embarcaciones sospechosas en el litoral. El objetivo principal es localizar las lanchas y barcos que se dedican al desembarco de hachís procedente de Marruecos. El dispositivo funciona desde el año 2004 en la zona del Estrecho y de Canarias –en estos casos también para la localización de pateras– y se quiere extender a todo el Mediterráneo. Después de que ya se están ultimando los trabajos en la provincia de Castelló, la de Tarragona sería la primera en implantarse el dispositivo SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior) en Catalunya. Paralelamente a esta demarcación también se va a instalar en Pontevedra.
Conocido popularmente como el ‘gran hermano de la costa’, el SIVE permite detectar a larga distancia las embarcaciones que se aproximan al litoral español. Asimismo, dispone de los medios necesarios para identificar el tipo de embarcación y a sus tripulantes con el fin de comprobar la posible actuación ilegal de los mismos.
Fuentes oficiales apuntaron al Diari que hace unos meses, personal de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil estuvo en Tarragona para visitar el litoral y ver dónde se tendrían que situar las antenas para dar una mejor cobertura. Sin embargo, el proyecto todavía no ha salido a licitación.
Los posibles puntos
Lo que sí se sabe es que debido a la especial orografía de la costa tarraconense, se tendrán que instalar tres estaciones sensoras, aunque no se determinaron los puntos exactos dónde estarán colocadas. A tenor de la configuración del litoral, todo hace indicar que una estaría ubicada en el delta del Ebre, una de las puertas de entrada de hachís en las comarcas de Tarragona.
Otro punto podría ser entre L’Ametlla y L’Hospitalet de l’Infant, zona donde se encuentran calas en las que en los últimos años se han producido diversos desembarcos de dicha droga procedente de Marruecos. Finalmente, un tercer enclave podría ser al norte de la ciudad de Tarragona.
Cada estación consta de un sensor radar que detecta las embarcaciones a diez kilómetros de distancia y transmite la señal a varios monitores de televisión, instalados en la Comandancia de la Guardia Civil.
Las estaciones también disponen de una cámara de vídeo de gran alcance diurno, con imagen de detalle e intensificadores de luz, que permiten tomar imágenes a baja luminosidad. Finalmente también lleva incorporada una cámara de infrarrojos que permite la visión nocturna y diurna, con imagen de alto contraste y una alta inmunidad frente a condiciones meteorológicas.