En sólo dos años, de 2007 a 2009, las ejecuciones hipotecarias en la provincia se multiplicaron por cuatro. En Tarragona ciudad lo hicieron por cinco
El año pasado 1.280 familias de la provincia de Tarragona perdieron su vivienda por no poder pagar la hipoteca. No obstante, la cifra sólo hace referencia a los casos resueltos, porque en ese mismo año ‘entraron’ en los juzgados 3.780 ejecuciones hipotecarias (generalmente de viviendas) que tienen en vilo a similar número de familias.
Pero fue realmente en 2008 cuando comenzaron a dispararse las ejecuciones hipotecarias. Ese año en la demarcación crecieron en un 155%, mientras que en Tarragona capital aumentaron en un 232%. La tendencia se debilitó el año pasado, cuando el incremento fue del 65% y del 62%, respectivamente. En sólo dos años, las cifras se multiplicaron por cuatro en la provincia y por cinco en la ciudad.
Trabajo que se acumula
La ejecución hipotecaria tiene como objetivo que el acreedor obtenga el dinero que se le adeuda. Cuando alguien deja de pagar la cuota de su hipoteca, el banco se pone en contacto con la persona para reclamar el pago. Si la situación se prolonga, la entidad interpone una demanda de ejecución en el juzgado. El siguiente paso suele ser el embargo de la vivienda , que posteriormente sale a subasta. Si el dinero que el banco ingresa por la venta del inmueble en la subasta no es suficiente para cubrir la deuda, se puede proceder al embargo de otro tipo de bienes.
Con la multiplicación de las ejecuciones hipotecarias ha aumentado también significativamente el trabajo en los juzgados, y si en 2007 había en la provincia 1.096 ejecuciones pendientes, en 2009 eran 5.260. En la capital los pendientes pasaron de 208 a 1.432 en el mismo período.
El propio poder judicial desde el año pasado ya agrupa estas estadísticas en el apartado de «efectos de la crisis en los órganos judiciales». Es una lista en la que también aparecen conflictos como los despidos y las reclamaciones de pagos.
Catalunya, la quinta
Catalunya fue la quinta comunidad en que más aumentaron (147%) las ejecuciones. Por delante tenía a Murcia (168%), La Rioja (153,9%), Navarra (153,4%) y Andalucía (149,4%) . Por provincias la peor parada fue Granada, (177%), seguida de Almería y Huelva, donde aumentaron en un 173%. En lo que se refiere a las provincias catalanas, Tarragona no es la que sale peor parada. Antes se encuentran Girona (161,8%) y Lleida (158,4%) y después está Barcelona (141%).