Un primer informe elaborado por el Ayuntamiento concluye que el uso de un chalet de alto standing como centro de acogida de niños de cero a tres años «no es admisible» por tratarse de una zona residencial. Los vecinos proponen que se construya uno adecuado a las necesidades de los menores a cincuenta metros de distancia
Los vecinos de la urbanización Antibes pudieron ver ayer el informe elaborado por el Ayuntamiento para decidir si concede o deniega la licencia de actividades para un centro de acogida de niños de cero a tres años que la asociación sin ánimo de lucro Intress quiere abrir en un chalet de alto standing. La casa se puso a la venta al precio de 850.000 euros.
El documento municipal, que no es definitivo, asegura que «no es admisible el uso y sería conveniente una más minuciosa aportación de informes de la actividad prevista y justificar que ese uso está admitido en el Pla General d’Ordenació Urbanística Municipal (POUM)», manifestó al Diari Emili Mateu, portavoz de la comunidad de propietarios de Antibes.
El colectivo ha ingresado en el Ayuntamiento más de treinta firmas para que se les haga entrega de fotocopias del informe, «como parte interesada que somos».
Los propietarios comentan que «si el primer informe dice que el uso no es admisible –la conversión del chalet en centro de acogida–, por muchas pruebas que se aporten ¿cómo lo van a cambiar?». Sospechan que se quiera hacer pasar el centro como jardín de infancia.
‘Mejor una casa adaptada’
La comunidad de propietarios defiende que se habilite el centro en un edificio de nueva planta «que se puede hacer a cincuenta metros de distancia, donde hay un colegio y una zona de equipamientos con espacio suficiente». Esta medida «sería más lógica, ya que el chalet tiene tres plantas, carece de ascensor y hay escaleras con 48 peldaños, circunstancias que no invitan a pensar que sea el lugar más adecuado para cuidar de 24 niños de tan corta edad».
En una carta que han escrito los vecinos se afirma que «somos los primeros que queremos una ciudad amable y lógica, donde las viviendas, los servicios y equipamientos estén debidamente repartidos, pero no es fácil entender que se quiera poner ese centro de acogida en una casa unifamiliar, cuando hay soluciones más baratas y apropiadas para los niños».