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Primera operación cancelada en Joan XXIII por culpa de los recortes

Antonio García debía ser intervenido ayer de una hernia discal. Minutos antes los médicos le mandaron a casa, argumentando falta de personal y de quirófanos

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RAÚL COSANO | 11/04/2011 20:01

Los recortes en la sanidad ya se empiezan a notar y a afectar directamente a los pacientes. Si desde hace diez días no se sirve botella de agua en los menús y las madres con niños ingresados en el servicio de pediatría han dejado de recibir la comida en centros como el Joan XXIII, la previsión anunciada de cerrar quirófanos ya se está aplicando. Así lo denuncia, entre otros, sindicatos como UGT. «Las restricciones ya se están aplicando. Ya hay quirófanos cerrados. Será algo progresivo», denuncia Toni Sampol, responsable de sanidad en UGT.
Y así lo corroboran en carne propia los pacientes, que ya están viendo suspendidas sus intervenciones quirúrgicas programadas. Es el caso de Antonio García, que ayer mismo debía haber sido operado de una hernia discal en el Hospital Joan XXIII. Después de ingresar el domingo y seguir todo el proceso preoperatorio, ayer por la mañana, cuando se preparaba para la intervención, se le avisó a última hora de que su operación quedaba suspendida.

‘Circunstancias actuales’
Así se justificaba el centro en el informe de alta del paciente: «Dadas las circunstancias actuales del sistema (falta de quirófanos, falta de personal) no hemos podido cumplir con nuestra intención de operar al paciente porque hay pacientes con lesiones oncológicas y mielopáticas de mayor urgencia. Al paciente no se le avisó debidamente de los hechos». En este documento, el centro pide disculpas al afectado y le da la opción de reflejar los hechos en una hoja de reclamaciones. También se hace referencia a la precariedad creciente que, según el documento, puede afectar a los servicios sanitarios. «El paciente puede, no obstante, dejar constancia de los hechos en forma de una hoja de reclamación en el servicio de atención al usuario, para avisar a los gestores correspondientes del estado actual del hospital».
Así lo hizo Antonio García, un reusense de 58 años que en octubre sufrió un accidente de tráfico. Tras intentar corregir sus lesiones con rehabilitación, la cirugía se antojó la única solución. Después de haber tenido que ingresar de urgencia por su dolor, comenzó a hacerse pruebas médicas, hasta que el pasado 28 de marzo se le confirmó que la operación debería realizarse ayer mismo. «No estoy conforme con el motivo que me han dado, de recortar personal y quirófanos. Esta operación estaba programada con fecha anterior a dichos recortes», lamenta Antonio en la hoja de reclamaciones.

Preoperatorio en vano
«Al menos me podían haber avisado con antelación», se queja. «Ingresé el domingo a las ocho, me dieron de cenar y a partir de las doce me dijeron que no podía beber ni agua, como preoperatorio. Me despertaron a las seis y media, me fui a duchar y a depilarme en el cuello para que me pudieran operar. Luego llegó el médico y me dijo que me fuera para casa, que habían recortado y no me podían operar. Se disculpó y me dijo que no podía hacer nada», cuenta Antonio, que está de baja y padece fuertes dolores.





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