El misterio del Sant Enterrament no cabía bajo un arco que conectaba dos viviendas en la Part Alta de TGN
‘No adaptes tu misterio de Setmana Santa a la ciudad. Adáptala ella a tu paso». Este debía ser el lema que llevó al Gremi de Marejants y a otras agrupaciones de Setmana Santa a exigir el derribo de un arco que unía dos viviendas en la confluencia de la calle del Claustre y la de las Escrivanies Velles. El paso del Sant Enterrament de los Marejants no podía pasar bajo el arco y en cada procesión tenían que desmontar las figuras. Hasta que la presión popular provocó la reforma de la calle y que el balcón fuese derruido en 1861.
La historia la recoge Josep Maria Sabaté en un nuevo capítulo de su «Tot Fent Historia» que publica el opúsculo de la Agrupació d’Associacions de Setmana Santa. Según cuenta Sabaté, que a su vez recoge los testimonios de la prensa de la época, cada vez que se desmontaba el paso, aparte de interrumpir la procesión, había «imprecaciones y denuestos, con grave mengua de la santidad de la ceremonia y la solemnidad del momento». Los vecinos de la zona, a excepción del propietario claro, se mostraron favorables al derribo en un informe al Ayuntamiento de 1859. Pero el expediente tardó un año en completarse. No hubo acuerdo hasta 1860 y el derribo no se completó hasta el año siguiente.