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Mar Soriano: ‘España fue un mercado de niños mundial’

Busca a su hermana Beatriz, supuestamente fallecida por una otitis en enero de 1964 en la Maternidad O’Donnell de Madrid.
En España 849 casos así están en manos de la Fiscalía. En 169 el juez ha abierto diligencias por encontrar indicios de delito y 38 han sido archivados. La Fiscalía Provincial investiga seis casos en Tarragona

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RAÚL COSANO | 28/06/2011 19:25
Mar, con Antonio Barroso, presidente de Anadir, otra entidad que recoge casos de bebés robados. - EFE
¿Se imaginaba que la causa de los niños robados tuviera tanto alcance?
Como el asunto es tan escabroso, las familias lo han mantenido todos estos años en el inconsciente para poder sobrevivir. Somos gente normal, luchadora y manifestar un caso así era difícil. Pero sí. Me imaginaba que tendría esta magnitud. Ya nuestros abuelos y abuelas nos decían que era mejor dar a luz en casa, que en el hospital se morían muchos niños.

¿España fue un mercado internacional?
Todo nos hace pensar que sí. Son manifestaciones muy duras y los fiscales y los jueces deben investigar. Un alemán me dijo que casos como el mío eran sabidos por todos –Mar busca a su hermana, nacida en la Maternidad O’Donnell de Madrid en 1964; ese año en 22 días murieron supuestamente 37 bebés.–No quiere decir que toda Alemania lo supiera pero sí se conocía en Europa que en España era muy fácil coger a un niño y hacerlo propio. Se han documentado niños nacidos en España y adoptados por familias de Texas, Perú, Inglaterra y Alemania. ¿Cómo sabía un señor de Estados Unidos que aquí se vendían niños?

¿Por qué sucedió?
Coincide con una dictadura franquista, con una relación con Alemania e Italia, donde también existían esos régimenes totalitarios. No había fronteras. Tú puedes detectar una trama de gente que roba bancos y puede durar un tiempo pero sería imposible darle continuidad durante más de cuatro décadas si no es con el consentimiento del gobierno.

Pero luego se alargó más allá, durante la transición.
Empezó como algo ideológico, casi como un experimento. El régimen dejó hacer, de manera similar a las prácticas nazi. La Iglesia también jugó un papel importante. Terminó siendo una práctica con dinero por medio que venía muy bien. El dinero y el poder son drogas y cuanto más se acumula, más se quiere. Jugaban a ser dioses.

¿Había una carga ideológica?
Había algo muy perverso, basado en las teorías de Vallejo-Nájera, muy inspirado en la ideología nazi, en la idea de depurar la raza o de sustraer a aquellos niños que no iban a recibir educación católica. Pero luego fue más cuestión de poder y dinero.

Y se llegó hasta el año 90.
Pero la culpa la tuvo la dictadura. Las leyes no cambiaron hasta mucho después. La de adopción se modificó en 1987. Los médicos que empezaron en dictadura siguieron ejerciendo después. En Argentina se ha hecho un juicio contra la dictadura y aquí se debería hacer lo mismo. Eso sí, las víctimas no estamos encasilladas en ninguna ideología política.

¿Qué le piden al Estado?
Dado que la Fiscalía ha tipificado la causa de niños robados como detección ilegal, habría que darle cabida dentro de la Audiencia Nacional. El Ministerio de Justicia debería hacer que las pruebas de ADN sean gratuitas cuando así lo digan los jueces y los fiscales.

Ahora se investiga aisladamente, según la velocidad de cada Fiscalía Provincial.
¿Pero cómo vamos a resolver la trama y a conocer a nuestras familias si se está derivando a las provincias? El Estado tiene que tener conciencia de toda la información. Desde la Plataforma sabemos cómo fue la trama en base a toda la documentación que nos llega, también de trabajadores sanitarios de la época. La gente tiene que denunciar. Muchas veces el detonante es una causa final de defunción absurda, como la otitis o la malformación. Hay partidas de defunción falsas. Eso es falsedad documental y, por tanto, objeto de denuncia. No se puede tener una partida de defunción por otitis.

¿Son optimistas?
La sociedad ya está concienciada. Ahora hay que pasar a los hechos. El tema tiene que ser enfocado en el Congreso como tráfico de seres humanos. El Estado debe involucrarse del todo.

Tarragona no es una excepción. Hay varios casos.
Por supuesto. Hay afectados y casos documentados, por nosotros y por Anadir. Nosotros no somos una asociación sino una plataforma que sirve para asesorar. En cuanto alguien vea que la documentación no cuadra, que denuncie y que pida una analítica de ADN.




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