Algunas han tenido que volver a los precios de hace diez años, o trabajar con menos músicos y más pregrabados. Hay municipios que les deben el bolo del año anterior
«Llevo treinta años en el sector y nunca lo había visto como ahora», asegura Jordi Saragossa, de la Orquestra Firmement. La única formación de estas características que sobrevive en la capital del Baix Camp y que ahora padece, como todos los grupos que actúan en fiestas mayores, las consecuencias de la crisis en las arcas municipales.
Si antes las formaciones cobraban nada más bajarse del escenario, incluso muchos contratos que se firman reproducen esta cláusula, ahora se las ven de todos los colores. Los profesionales aseguran que son tratados como cualquier proveedor y que, como mínimo, tardan de 60 a 90 días. Los más desafortunados incluso pueden llegar a un año. «Hoy –ayer para el lector– los ayuntamientos que me contrataron para los bolos de este fin de semana me han confirmado que me pagarán, después de que les amenazara con dejarlos sin fiesta mayor. Aún me deben la actuación de 2010», pone a modo de ejemplo el componente de una banda de las comarcas tarraconenses. «De las diez actuaciones que llevamos este verano hemos cobrado dos. El problema es que ahora cotizamos a la Seguridad Social y cuando haces la liquidación, a final de temporada, tienes el 80% de las actuaciones por cobrar», lamenta, Josep Pere, de la Orquestra Marinada de Valls.
Más dificultades en cobrar y precios reventados. «En los pueblos no se respeta el caché. Si lo coges bien, y si no vendrá otro», añade el vallense. Algunas formaciones aseguran que han vuelto a los precios de hace diez años. Así como también han desaparecido los pluses especiales que podían pagarse en un fin de semana como éste, cuando la mitad de los municipios están de fiesta mayor. «En noches como la del 15 de agosto, el caché podía llegar al doble de una velada normal. Para estos días no quedaban orquestas porque ya te contrataban de un año por otro. En cambio este año no actuamos», pone a modo de ejemplo Josep Pere.
Los grupos de habaneras tampoco se escapan de la crisis. Con quince años de trayectoria cantando de tenor con los Penjats de l’ham, Quico Ruiz explica que «en los últimos cuatro años las cosa ha ido a peor. Hay problemática en los pagos y buscan a grupos más económicos y baratos. Nosotros no hemos bajado el caché, porque tenemos más gastos, pero hace cuatro o cinco años que cobramos lo mismo».
La mitad de actuaciones
Poco a poco, formaciones con larga trayectoria han visto como los bolos que hacían en verano se han reducido en un 50%, quedando lejos aquellos tiempos en que, durante el mes de agosto, incluso podían llegar a tener una actuación diaria.
Atrás han quedado las largas noches de verano cuando después de una formación se subía otra en el escenario, hasta la madrugada. Ahora muchos de los municipios ni se molestan en contratar un dj para alargar la velada. Estos también ha visto como les cortaban las alas cuando estaban en sus años más dulces. «Las fiestas mayores en los últimos años se han tematizado. Ya no es tanto una orquesta y ya está. Cada vez más los dj’s también nos hemos ido haciendo nuestro espacio. Estamos hablando de nuevos artistas emergentes que ahora también estamos sufriendo la crisis», asegura Andre Vicenzzo, uno de los gurús detrás de los platos de nuestras comarcas.
Y los augurios no son nada buenos, dado que están lejos de resolverse las dificultades económicas de los ayuntamientos. «El próximo año será peor, pero seguiremos hasta que el cuerpo aguante», concluye Josep Saragossa.