El 73% de los centros del Camp de Tarragona dicta una hora menos de clases este curso. Actividades extraescolares y abuelos, las opciones para ‘tapar’ el agujero horario
Eugenia cuenta que a partir de este curso va «más estresada, si es que eso es posible». En teoría, sale a las tres de la tarde de trabajar, «que siempre son las cuatro, o más tarde». Sus hijos, ambos en primaria, ahora salen del colegio media hora antes, a las 16.30. «Lo voy a tener complicado para llegar al cole. Para comer, ni te cuento», explica.
Y es que la reducción de una hora de clases en las escuelas públicas es, sin duda, el tema que más afecta a la organización de la vida familiar en el curso que acaba de comenzar.
En el Camp de Tarragona sólo 52 de 190 centros públicos de primaria conservan la sexta hora. La mayoría son escuelas rurales o ubicadas en zonas desfavorecidas.
Entre los que ‘pierden’ esta hora, la mayoría, 104, saldrán a las 16.30. Otros 56 han conseguido seguir saliendo a las 17 horas y 30 terminan a las 16 horas.
La mayoría de los padres consultados está en desacuerdo con el recorte, aunque hay quien se muestra comprensivo: «Si en otras comunidades no es necesaria, tal vez aquí tampoco», comentaba una madre que, sin embargo, reconocía que había tenido que apuntar a sus hijos a actividades extraescolares en el propio colegio por las tardes porque si no le resultaría imposible llegar a tiempo a buscarles.
Pagar más actividades
Otra madre, cuyos hijos se quedan al comedor, apuntaba que también salen media hora antes al mediodía: «De doce y media a tres de la tarde son demasiadas horas de patio. Les he apuntado a actividades al mediodía, pero al final es dinero que pago yo».
Ya lo apuntaba Esther Fernández, presidenta en Tarragona de la Federació d’ Associacions de Mares i Pares d’ Alumnes de Catalunya, Fapac: en muchos colegios las empresas encargadas del catering se han visto obligadas a aumentar el coste del menú del comedor porque a partir de ahora tienen que pagar más tiempo a los monitores que se ocupan de estas tareas.
Pero además de los padres, el cambio de horarios también afecta a los ‘abuelos cuidadores’, que ya veían venir un aumento en su jornada. Mario Cugat, presidente de la Federació d’Associacions de Gent Gran de Catalunya, cuenta que eso fue precisamente lo que les motivó a emitir un comunicado público con copia a la consellera de Ensenyament, Irene Rigau. «Teníamos la sensación de que se hablaba de que eliminar una hora no importaba, porque, total, estaban los abuelos para ocuparse», señala.Cugat es categórico: «Los abuelos no son un colectivo de personas obligadas a cuidar de su nietos porque así lo haya decidido el sistema». Explica que muchos abuelos hacen esta labor por gusto, aunque hay otros que ayudan por necesidad de las familias. Señala que unos y otros verán cómo se incrementa su jornada, en algunos casos en varias horas, si se pasa a la jornada continuada, porque así los abuelos también tienen que dar de comer a los nietos.Y en este punto aprovecha para preguntar: «Cuando el nieto se queda a comer o a cenar, ¿Quién paga?... Nosotros vivimos de pequeñas pensiones».Rigau defiende la medidaEn respuesta a la polémica, la consellera, Irene Rigau, justificó en TV3 la eliminación de la sexta hora al asegurar que tiene ventajas para los alumnos porque finalizan antes su jornada de actividades extraescolares y les permite llegar bien descansados al colegio al día siguiente y mejorar el rendimiento. La consellera rechazó las tesis que defiende la hora lectiva por razones de conciliación de vida laboral y familiar al asegurar que «la conciliación no va de media hora» y que igualmente la conciliación «es un problema no resuelto» que no se soluciona con un cambio de horario.Rigau resaltó las ventajas que tiene la supresión para los alumnos al considerar que esto les permitirá adelantar media hora el inicio de las actividades extraescolares y permitirá que los alumnos estén en casa a las siete de la tarde: «No podemos tener niños que lleguen a casa a las 23:00 horas. Los niños tienen que descansar y no pueden llegar a clase dormidos».
La consellera ya había anunciado previamente que parte de los recursos de la sexta hora se dedicarán a dar refuerzo escolar personalizado a los alumnos que lo necesiten, pero desde las asociaciones de padres aseguran que aún desconocen cómo funcionará el sistema y quién decidirá quiénes son los beneficiarios.