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Los alquileres comerciales del centro ahogan al emprendedor

Ante el descenso de ingresos por la crisis, los comerciantes renegocian con dueños y administradores rebajas de arrendamientos de hasta el 50%. No siempre se consiguen

 

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Raúl Cosano | 14/11/2011 19:04
La Rambla Nova, uno de los ejes comerciales de la ciudad con los alquileres más elevados. - PERE FERRÉ
«Acabo de negociar con un inquilino de la Rambla Vella un descenso del 15% en el alquiler. Se lo acepto porque yo lo que quiero es cobrar cada mes, aunque sea algo menos. No me interesa que se vaya», asegura Esteve Martí, presidente del Col·legi d’Administradors de Finques. No es un caso aislado. Los comerciantes ubicados en las zonas más caras de la ciudad llevan desde hace tiempo renegociando sus arrendamientos a la baja, ante la imposibilidad de poder cuadrar las cuentas debido al descenso generalizado en todos los negocios.
Algunos propietarios aceptan, otros se niegan. «Ya no es tanto el precio que les cobres, sino la posibilidad de ir cobrando cada mes. Todo ha bajado. Incluso las franquicias y las marcas potentes también han pedido rebajas», añade Martí, que habla de recortes de entre el 10 y el 15%.

Sin empresarios aventureros
Desde la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona estas rebajas se cifran incluso en un drástico 50%. «Antes de que se te marche el inquilino prefieres bajar a la mitad, porque luego te será difícil encontrar a otro», aseguran. «Ya no hay tanto empresario que se lance a la aventura con tanta alegría», cuenta Martí.
Los alquileres más caros coinciden con un claro eje comercial: la Rambla Nova y sus cercanías, con especial relevancia de las calles peatonales. «La demanda se había comenzado a ampliar a zonas como Rambla Vella, Prat de la Riba o cerca de El Corte Inglés, pero con la crisis se ha detenido. La Rambla Nova sigue siendo la principal arteria», dice Martí.
En algunos locales de esta gran vía el alquiler ronda los 10.000 euros mensuales y el metro cuadrado, unos 600, aunque los precios son muy variables. «A lo mejor antes por un local de 100 metros en ese lugar te pagaban 6.000 euros y ahora 4.000 ó 3.000», cuentan desde la Cambra de la Propietat Urbana.
Esa negociación entre comerciante y dueño del local no siempre llega a buen puerto. Es el caso de Jordi Represa, propietario de la tienda Roba. «Hace tiempo cursé la correspondiente carta al administrador. Pedí que me rebajaran de alquiler el mismo tanto por ciento que habían descendido mis ventas, pero sólo me descontaron 100 euros. Ahora lo he vuelto a pedir», explica.

Alquiler desproporcionado
«Las cosas han cambiado muchísimo en pocos años. Tenemos unos precios abusivos. El propietario, si es un auténtico profesional y una persona justa, ante todo lo que está sucediendo debería intentar reducir un poco los costes del inquilino para que siga ganándose la vida. Ahora he hecho una segunda propuesta y estoy a la espera de la respuesta», confirma Represa, dueño de una tienda de ropa ubicada al final de la Rambla, que también se queja de la poca vitalidad de la zona. «El tramo bueno en la Rambla es el que comprende entre Sant Francesc y Sant Agustí. Yo estoy más al final, y es un ámbito un poco muerto». De la misma opinión es el comerciante Francesc Queralt, que cree que los alquileres en este tramo están desfasados: «El alquiler que pagamos ya no es proporcional al tránsito de gente, que es lo que realmente revaloriza una ubicación. En Tarragona ha habido una desviación a varios polos, que son el Parc Central, Les Gavarres o El Corte Inglés. Los alquileres deben ir en proporción a la cantidad de gente que pasa. Tampoco los servicios están a la altura. Para poder competir en igualdad de condiciones necesitaríamos un párking en la segunda y la tercera coca de la Rambla y bajar el precio de la primera, donde está el aparcamiento más caro de toda la provincia».
Los vendedores en estos ejes comerciales de más importancia también coinciden en que las obras del Mercat Central también han devaluado algunos locales. En esos espacios abundan los bajos cerrados o con los carteles de ‘Se alquila’ o ‘Se vende’. Mientras, siguen las negociaciones entre multitud de propietarios e inquilinos para mantener a flote los negocios y resistir a los estragos de la crisis.




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