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La Part Alta, en pie de guerra por las molestias y el ruido de ‘skaters’

Los patinadores destrozan el mobiliario     y causan molestias en la Plaça del Fòrum o la Plaça del Rei. Los jóvenes lamentan la dureza de las sanciones y la falta de espacios

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RAÚL COSANO | 31/01/2012 19:13

Desperfectos en la calle Nazaret, mármol erosionado en la Plaça del Rei o escalones maltrechos en la Plaça del Fòrum; ruidos constantes, golpes sobre la piedra que no dejan dormir. Son algunos de los efectos del skate, una práctica en auge en Tarragona que genera habitualmente problemas de convivencia entre los jóvenes aficionados al monopatín y los vecinos. El punto de conflicto se ubica fundamentalmente en la Part Alta. Varios de sus rincones son los escenarios en los que estos jóvenes se deslizan con sus monopatines.

La preocupación existe y las quejas indignadas de los vecinos también. En una sesión reciente con el alcalde varios delegados de Secundaria le plantearon el problema: reclaman un patinódromo y más zonas de skate en el centro, porque la pista del Parc de Francolí les pilla demasiado lejos. En un paseo por el casco viejo algunos habitantes denuncian las molestias. «Vienen cada día por la tarde, cuando salen del colegio y hacen mucho ruido. Y no son ni dos ni tres, sino muchos más», cuenta una pareja delante del bar Kennedys, justo delante de uno de los enclaves donde actúan los skaters. Se pueden ver algunos desperfectos. «Cada día hacen ruido y destrozan todo. Cuando salen del colegio van todas las tardes  y también los sábados por la mañana. Se están cargando una zona en la que el turismo es muy importante. Estamos hablando de cultura y de una ciudad que es patrimonio de la humanidad», explica Manel Rovira, presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, que añade: «Yo propuse hace un tiempo al ayuntamiento montar una pista en el Passeig de Sant Antoni, para así ahorrarnos las molestias. Creo que la Urbana debe pasar habitualmente pero no sé si actúa demasiado».


Educación y vandalismo

«A ellos les gusta la zona urbana pero son muy molestos», indica Antoni Pallejà, vecino de la calle Santa Anna que sufre la acción de los patinadores prácticamente a diario. Víctor, que vive en la Plaça del Fòrum, también se queja: «Muchas veces causan destrozos en restos romanos. Es un problema muy grave de incivismo». Los comerciantes también certifican que los ‘skaters’ son una molestia (también para la clientela en las terrazas) cada vez más común en la zona, no sólo en la Plaça del Fòrum sino también en otros enclaves de la Part Alta como la Plaça del Rovellat o las inmediaciones del párking Jaume I. «La Guàrdia Urbana pasa de todo», comentan algunos vecinos. «Es un problema de educación que va más allá del vandalismo. Menosprecian a la autoridad y nos insultan», reconoce una vecina. «Vienen, pasan los agentes y cuando se van, cinco minutos después vuelven. No se soluciona nada y, además, ellos no tienen respeto a nadie», comenta otro vecino. En otras ocasiones, se han denunciado que estos adolescentes organizan competiciones e incluso se graban en vídeo y varios vecinos llegaron a repartir folletos a los propios skaters con fragmentos de la ordenanza cívica.  


Monopatines confiscados

Las reclamaciones vecinales son muy habituales. La Guàrdia Urbana recibe alrededor de 30 quejas al día contra estos ‘skaters’. En el otro lado de la convivencia están los skaters, que lamentan la dureza en la aplicación de la normativa local y afirman que hasta se les multa por llevar el ‘skate’ bajo el brazo. La policía se encarga de avisar a los skaters de la prohibición de circular por la ciudad en monopatín, salvo en los lugares habilitados a tal efecto, ya que así queda indicado en la Ordenança de Convivència Cívica.

Gerard, un joven ‘skater’, asegura que efectivos de la Guàrdia Urbana vestidos de paisano intervinieron la semana pasada los monopatines de sus compañeros cuando los llevaban bajo el brazo y no los estaban usando. «¿Qué hay de malo en que vaya con un ‘skate’ bajo el brazo? No se hace daño a nadie. ¿A quién le podría molestar?», se pregunta. «Son sólo unos pocos los que causan daños, y eso nos afecta a todos. Las generalizaciones hacen que cojamos mala fama», cuenta Carles, otro joven ‘skater’.

«La situación entre policías y skaters es tensa. Si patinamos en la Rambla o en sitios amplios es porque el Ayuntamiento ha construido un skatepark tan pequeño y de tan bajo coste que es imposible entrar la mayoría de días y tener sitios. No entiende cómo la policía secreta se dedica a requisar tablas que muchas veces ni siquiera se encuentran en los pies de los ‘skates’», se pregunta Alejandro.


‘Casi me llevan por delante’

El colectivo se queja de que los ‘skateparks’ que existen actualmente son insuficientes. Las protestas de los vecinos por este ‘boom’ del skateboarding y su afectación en la vida urbana no sólo atañen a la Part Alta. «Se han apoderado del lugar y el otro día casi se me llevan por delante», se queja una mujer al pasar por delante de unas escaleras que hay junto al supermercado Mercadona de la Avinguda Vidal i Barraquer.

Otro sitio ‘conquistado’ por los patinadores prácticamente a diario es el espacio que ofrece la plaza del parking de La Pedrera, junto al Palau de Congressos. La normativa establecida por las ordenanza cívica del Ayuntamiento de Tarragona es bien clara.


Falta leve

El artículo 62 dice que «las bicicletas, monopatines y similares tendrán que circular por las zonas que les sean reservadas». Asimismo, añade que «en caso de que no se hayan demarcado de manera expresa las zonas reservadas y siempre que la afluencia de visitantes lo permita, podrán circular por las áreas reservadas a los peatones», siempre que se respeto la prioridad de paso. En caso contrario, la ordenanza habla siempre de «falta leve» para sancionar a cualquiera que inclumpla las obligaciones establecidas por el documento.

Hasta hace poco la multa a los aficionados al monopatín podría ascender a los 700 euros, aunque la reducción en las infracciones por incivismo aplicada en 2010 rebaja la cantidad a unos 250 euros «por alterar la convivencia y el descanso de los vecinos».


‘No somos delincuentes’

Es el caso de Marc, un joven tarraconense que recibió una multa de 250 euros por patinar por la Part Alta. «Unos amigos y yo estábamos en la Plaça del Rei patinando cuando un coche de la Guàrdia Urbana apareció y de él salieron tres agentes. Sin pensarlo, comencé a correr, porque los agentes salieron salieron escopeteados del coche y nos comenzaron a perseguir como a delincuentes. Cuando perdí de vista a los agentes, me acerqué y vi que se llevaban a mis amigos en el coche. Multa, les confiscaron la tabla, fichados... Los skaters molestan (reconoce) y degradan el mobiliario urbano, no pienso negarlo, pero no quiero que se nos trate como a delincuentes. Sólo somos jóvenes que practican un deporte ‘ruidoso’, por así decirlo».

Así, Marc, como otros compañeros de afición, critica la fatla de espacios: «Los skaters patinan por la calle porque no tienen un lugar habilitado en condiciones. Está el ‘skatepark’ del Francolí, que es pequeño y no se puede patinar tranquilo. Te puedes estrellar con alguien por falta de espacio».  





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