Hace tres años que se está realizando el estudio técnico para desviar el tren del frente marítimo
El portavoz del grupo municipal del Partido Popular, Alejandro Fernández, volvió a poner el pasado lunes en la primera línea del debate político tarraconense el proyecto de la Façana Marítima. Ante la sorpresa general, el líder de la formación conservadora situó el desvío de la línea del tren por el norte de la ciudad como la clave del desarrollo de la Tarragona del futuro que, a su juicio, debe centrarse en el turismo y los servicios.
Y es que liberar el frente marítimo de la hipoteca que significa actualmente la vía férrea es una antiguo y ambicioso diseño del que se habla desde hace más de un siglo. De hecho, el primer esbozo de ello se dibujó en 1883, en un proyecto elaborado por el entonces ingeniero del Puerto, Saturnino Bellido.
Desde entonces, muchos han sido los consistorios tarraconenses que se han planteado seriamente suprimir la vía férrea. Sin lugar a dudas, el primer gran paso para ello se produjo en el 2006, cuando de la mano del alcalde Joan Miquel Nadal (CiU) se firmó un protocolo de intenciones con la Generalitat de Catalunya. Anteriormente, los ciudadanos de Tarragona pudieron descubrir el famoso «proyecto Bofill», un diseño que preveía soterrar las vías por su trazado actual por el litoral. Ese documento, sin embargo, al final fue descartado por la dificultad que provocaba estar tan cerca del nivel freático. Pese a ello, se pagaron más de 1,2 millones de euros para un esbozo que, a día de hoy, ni se sabe donde están las maquetas expuestas en la Rambla Nova.
Nuevo acuerdo en el 2008
El segundo gran paso se produjo el 24 de abril del 2008, cuando el alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) y la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez (PSOE), firmaron el convenio para llevar a cabo el estudio informativo. Este trabajo, imprescindible para poder ejecutar el proyecto, se adjudicó en mayo de 2009 a la empresa madrileña Equipos Técnicos en Transporte y Territorio SA. Sin embargo, han pasado casi tres años y aún no se sabe demasiada cosa, por lo que todo parece indicar que, en caso que algún día se materialice, se trata de una transformación que aún va para muy largo plazo.
«La empresa ha hecho nuevas catas arqueológicas y esto ha retrasado un poco todo el proceso, ya que no veían claro la diversidad del tipo de rocas y de restos. Creo que nos tienen que dar alguna noticia en pocos días», explicaba ayer Ballesteros, quien calcula que el coste total del proyecto será bastante superior a los 300 millones de euros anunciados hace años. «Este precio es de hace bastante tiempo, ahora nos tememos que el coste puede ser de 500 millones», reconocía.
Al igual que Fernández, Ballesteros considera que hacer realidad la Façana Marítima debe ser una prioridad para la ciudad. «Invito a Fernández a ir juntos con el presidente del Port a ver a la ministra para desencallar el tema. Ahora bien, todos debemos ser conscientes de que, a nivel empresarial, lo primordial es mejorar la conexión del Port con Europa, por lo que cuanto antes debe acelerarse la construcción del tercer raíl», afirmaba Ballesteros, quien considera que ambos proyectos pueden ser complementarios: El del tercer raíl, a cuatro años vista y, el de la Façana con el nuevo Corredor Mediterráneo, se espera, para el 2020.