«Me ofrezco como paseador de perros», dice un anuncio en este periódico. Proliferan por todos los sitios, sobre todo por internet. Éste, visto en la web paseadordeperros.com: «Me quedé sin trabajo y sin recibir ninguna prestación, así que decidí dedicarme a esto, puesto que me gustan los perros y me gusta el paseo. Paseo a sus perros, ya que dispongo de todo el día libre». Unos se dedican exclusivamente, la mayoría aprovecha para sacarse un sobresueldo o pagarse los estudios pero lo cierto es que el desempleo lleva a algunos a ‘inventarse’ profesiones hasta hace un tiempo inexistentes o a transformar el hobby en un oficio.
Mario, argentino de 31 años, lleva cinco meses viviendo en Tarragona, desde que emigrara de su Rosario natal. Ha empapelado las calles con el anuncio ‘Paseamos a tu perro’ (a cinco euros la hora, más información en el teléfono 633078347) y ya ha conseguido dos clientes. «En mi ciudad natal es algo común. Al tener tiempo libre me lo planteé. Era un buen sistema para poder pagarme los estudios».
Cada día, de lunes a viernes, a Mario se le puede ver por las calles de Tarragona dándole cancha a un sharpay de cuatro años y a un pitbull de dos meses. «Me adapto al trayecto que suele hacer el dueño, a ese recorrido al que ya está acostumbrado el can», cuenta Mario, que describe así el método: «Lo principal es conocer su actitud, que sea el perro el que te acompañe a ti y no al revés».
Formación y título
El día a día de los propietarios y la apretada agenda nos deja sin un minuto siquiera para sacar al chucho. «Muchos no tienen tiempo y por eso nosotros somos necesarios», cuenta Mario, que entiende su labor como un servicio de atención genérica hacia la mascota; esto es, no es sólo sacar al perro un rato, sino mucho más: hacer de canguro, llevarlo al veterinario, a la peluquería, supervisar la alimentación y, en esencia, cuidarlo con mimo, cariño y atención. Para Natalia, responsable de dog&na (dog&nat@gmail.com) la filosofía de trabajo es muy amplia, puesto que ella prácticamente fue pionera en Tarragona cuando comenzó con la actividad allá por 2008. «Siempre he tenido perros y veía a vecinos que me decían que no tenían tiempo», cuenta Natalia, que llegó a sacarse el título de paseadora de perros. «Esto no lo hace cualquiera. Hay que tener un mínimo de eduación canina. Muchísimas personas se han apuntado al carro para sacarse un dinero, pero es necesario tener nociones».
Mientras habla, ‘conduce’ por El Serrallo a cinco canes a la vez: dos pinches, un conejero, un beagle inglés y una labradora. Su saber hacer corta cualquier amago de pelea en la jauría. «El que no ha tratado con perros no sabe cómo hay que educarlos. Hay que fijarse, por ejemplo, en cuándo a una hembra le va a venir el celo y muchos aficionados no tienen suficiente información». Para esta admiradora de César Millán, el adiestrador mediático, el perro no tiene secretos. «Conmigo están muy bien, mejor que con sus dueños. A veces los medianos son los más problemáticos, o los que son más ladradores que mordedores. Después están los perros grandotes. Algunos aparentan mucho pero son muy tranquilos, muy pasotas», cuenta.
Nochevieja entre chuchos
El cuidado de Natalia es integral: procura que el animal haga ejercicio y vigila su medicación y sus vacunas. «Mis clientes son personas mayores pero también gente joven que no tiene tiempo. Antes lo hacía de forma más esporádica pero ahora me gano la vida con esto», cuenta Natalia, que reclama más ‘pipican’ y en mejores condiciones por la Part Baixa. «Para mí desde el principio fue un trabajo, no un hobby. Nunca tengo vacaciones. En fin de año, cuando la gente se comía las uvas, yo estaba rodeada de perros, y acabé a las cuatro de la mañana».
Mario y Natalia son sólo dos ejemplos de los muchos existentes: Isabel, con amplia experiencia de paseadora canina, cuida a mascotas en Salou, Vilafortuny o Cambrils. Otra chica estudiante se ofrece a pasear al chucho por Cunit o Calafell. Los paseadores de perros, ese negocio en auge, cubren toda la provincia.