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La línea interior es el objetivo final, aunque no a corto plazo

Los estudios indican que la recuperación de la antigua vía, que une Reus con Roda de Barà, no es factible en menos de 10 ó 12 años

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NÚRIA RIU | 11/02/2012 18:38

El Pla Director Urbanístic de l’Àmbit Central del Camp de Tarragona recoge que los trenes de mercancías con ancho internacional circulen por la antigua línea Reus-Roda. Una propuesta que también ratificaron todas las fuerzas políticas del Ayuntamiento de Tarragona en una jornada sobre infraestructuras, en la que se debatieron los proyectos de ciudad, y que queda recogida en el Pla Tarragona 2022.
El acuerdo es unánime. Sin embargo, lo que ahora plantea el Port de Tarragona –que tiene el apoyo del tejido industrial, de los empresarios y de todos los partidos políticos a excepción del Partido Popular– es que la conexión con ancho internacional no puede esperar, como mínimo hasta 2020, que es para cuando está previsto el Corredor del Mediterrani.
El diputado del Partido Popular, Alejandro Fernández, aceptaba esta semana el reto del presidente del Port, Josep Andreu, de ir a negociar juntos a  Madrid y conseguir un calendario que fije la recuperación de la línea en un plazo de cinco años. Un reto nada fácil. Primero porque el Ejecutivo Central aún no se ha pronunciado favorablemente por el eje mediterráneo. Y, en segundo lugar, porque aunque sea la recuperación de un eje hay que hacer borrón y cuenta nueva.
La línea Reus-Roda sólo se utiliza en el tramo hasta el polígono norte. A partir de allí hay tramos de vía desmantelados, no hay catenaria e incluso hay algunas zonas en las que la antigua plataforma se solapa con la línea del AVE de Madrid a Barcelona. Antes de que se plantease la posibilidad de que los trenes de mercancías volvieran a circular por este eje, incluso se contempló la posibilidad de habilitar una vía verde.
Algunos estudios recogen que será necesaria una inversión mínima de 700 millones. Una suma que prácticamente se doblaría si se apuesta por una doble vía, ya que habrá que hacer de nuevo los túneles. Con todo, se estima que habrá que esperar un mínimo de diez años antes de que los trenes puedan circular de nuevo.
La solución que ahora plantea el Port es que, para que la espera no sea tan larga y la ciudad no pierda competitividad, se instale este tercer carril. De esta forma, por la vía actual que discurre por la costa podrían circular los convoyes con ancho ibérico e internacional. En un año podría licitarse el proyecto y en otros dos se ejecutarían las obras que permitirían que los trenes enlacen con Castellbisbal.





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