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NUEVOS VÍDEOS. Los héroes anónimos del rescate dramático en Tarragona

"Las dos mujeres estuvieron apunto de ahogarse", explica Lluís Navarrete, uno de los dos bomberos que ayudaron a sacar a las heridas de debajo del coche

Carla Pomerol-Jordi Cabré

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Momento en que las dos mujeres son sacadas de debajo del coche. FOTO: Begoña Esteban

Momento en que las dos mujeres son sacadas de debajo del coche. FOTO: Begoña Esteban

Lluis Navarrete tiene 56 años, es bombero y el miércoles en pleno aguacero se dio cuenta de como una casualidad puede cambiar su vida y la de otros. Él, junto a otro compañero y algunos peatones, salvaron la vida a las dos mujeres, de 21 y 45 años respectivamente, que quedaron atrapadas debajo de un coche a causa de la fuerte lluvia que caía en ese momento.

VIDEO: Rescate dramático de dos mujeres atrapadas debajo de un coche desfrenado por la tormenta en TGN

Una moto aparcada en la avenida Països Catalans ha sido arrastrada por la corriente. El vehículo de dos ruedas se ha llevado por delante a una peatón de 21 años que cruzaba la calle y la ha llevado hasta debajo de un coche.

24 horas después del rescate dramático, Navarrete cuenta la historia con pelos y señales, pero declina hacerse fotos, ya que asegura que «yo no fui el único que lo consiguió, éramos muchos. Prefiero seguir en el anonimato», explica Navarrete. Las lluvias de estos últimas días serán recordadas de por vida. 

«Estuvimos todo el día sacando agua en la calle Smith y Castaños, y también por Salou», recuerda Navarrete, quien entró a trabajar el martes a las siete de la mañana y le esperaba una guardia de 24 horas.

Poco antes de las cuatro de la tarde, le avisaron para que fuera a valorar el agua que había entrado en uno de los edificios del colegio La Salle de Tarragona (escuela situada en la esquina de las calles Marcel·lí Domingo y la avenida Països Catalans).

«Primero íbamos un compañero y yo a valorar la magnitud de los daños, para decidir si era necesario o no enviar un camión hasta el centro educativo», explica Navarrete, quien recuerda que «cuando llegamos al inicio de la avenida (saliendo de la rotonda de los conejos) nos costó mucho subir la cuesta, había una gran cantidad de agua que bajaba desde Sant Pere i Sant Pau». 

Cuando les faltaba unos 200 metros para llegar a La Salle, una mujer les pidió que parasen el vehículo porque dos personas habían quedado atrapadas debajo de un coche. «Nos pedía ayuda. Dejamos el coche en medio de la calle y cruzamos sin pensárnoslo», recuerda Navarrete.

En un primer momento, tanto él como el conductor del vehículo de bomberos, intentaron localizar a las dos mujeres con la mano derecha. «Con la mano izquierda nos sujetábamos al parachoques para que el agua no se nos llevara por delante», explica. No lo conseguían. Lo intentaron otra vez y tampoco fue efectivo. Los dos bomberos optaron por pedir ayuda a los peatones que miraban perplejos el agónico rescate. Y no se lo pensaron. Corrieron a ayudar.

«La estrategia inicial era volcar el coche y así liberar a las dos mujeres. Estuvimos a punto de conseguirlo, pero desistimos. Entonces decidimos levantar la parte trasera del vehículo», explica el bombero.

Así se entiende porque el coche estaba cruzado en la carretera. Entonces, las dos mujeres ya llevaban cerca de siete minutos debajo del agua. La situación era límite y los presentes lo sabían. Fue entonces cuando Navarrete pudo sacar a la joven de 21 años de debajo del turismo gris. «Me costó mucho», recuerda. Trasladaron a la chica hasta la acera. «No tenía pulso y el rostro era cianótico. Había entrado en parada cardiorespiratoria», recuerda Navarrete, quien rápidamente preguntó si alguien allí presente sabía hacer primeros auxilios. «Yo había hecho cursos de reanimación, pero nunca he tenido que ponerlo en práctica», asegura.

El momento de la reanimación

Un hombre levantó la mano. Casualidades de la vida, esta persona y Navarrete habían sido compañeros de clase años atrás. Ambos se pusieron manos a la obra. «Yo hacía los dos boca a boca y el otro hombre los treinta masajes torácicos», recuerda Navarrete. No lo consiguieron en el primer intento. Pero no se rindieron y decidieron volverlo a probar. «La chica empezó a toser y la pusimos de lado para que no se tragase el agua que expulsaba y los vómitos», explica el bombero.

Paralelamente, su compañero y conductor del vehículo de bomberos, llegaba a la acera con la mujer de 45 años. «Tenía pulso, pero estaba débil», asegura Navarrete, quien intentó también reanimarla y lo consiguió. «Entonces una mujer, que se identificó como agente de los Mossos d’Esquadra, contactó con los servicios de emergencias.

«Les recomendamos acceder al lugar por la acera. La verdad es que todos llegaron muy rápido», recuerda. Mientras tanto, Navarrete, ayudado de otros, trasladaron a las mujeres hasta el interior del portal más cercano –a la izquierda de la Aula Magna–, con el objetivo de reservar su intimidad. «Pedimos que los vecinos bajasen mantas y toallas secas, para protegerlas del frío», explica el bombero, quien recuerda que «las dos mujeres estuvieron muy cerca de ahogarse».

Las ambulancias llegaron y se hicieron cargo de las dos mujeres, que fueron trasladadas hasta el Hospital Joan XXIII. «Tuvimos una sensación de trabajo bien hecho», asegura un día después Navarrete, quien añade que «llevo 34 años y medio en el oficio y nunca me había encontrado con un servicio que requiera de tanta implicación personal. La vida de esas dos mujeres dependía de nosotros. Nunca antes me había encontrado con algo así».

Navarrete siguió trabajando, ya que estaba en una guardia de 24 horas. Incluso fue a apagar un incendio en una vivienda. Ahora, quiere conocer a las mujeres que salvó la vida. Seguro que ellas también.

Isaac, otro de los héroes anónimos del rescate

Uno de los voluntarios que ayudó al rescate se llama Isaac y es un vecino de Tarragona de 27 años. El día anterior, la fuerte lluvia se llevó su motocicleta aparcada en la calle Pere Martell. El miércoles una grúa la trasladó hasta un taller mecánico situado en la avenida Països Catalans.

Fue justamente entonces cuando este joven se vio involucrado en el rescate in extremis. Tampoco dudó ni un momento en salir corriendo a socorrer a las dos mujeres que se encontraban debajo del coche. Nadie de los que se encontraban el miércoles a la altura del número 22 de la avenida Països Catalans podrá olvidar lo vivido.

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