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Tensión por la asignación de plazas para P3 y ESO en Tarragona

En el institut Martí i Franquès había menos plazas que niños a los que correspondía ir a ese centro; lo atribuyen a un error informático y abrirán una nueva línea. En la escola El Miracle también se ampliaría

Norián Muñoz

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El barrio de l’Arrabassada tiene una importante población infantil, este año la escuela se quedó pequeña.  FOTO: Pere Ferré

El barrio de l’Arrabassada tiene una importante población infantil, este año la escuela se quedó pequeña. FOTO: Pere Ferré

Desde el martes por la tarde y durante todo el día de ayer, los grupos de Whastapp de padres de algunas guarderías y escuelas de la ciudad echaban humo. La razón era que habían recibido un correo del Departament d’Ensenyament donde se les invitaba a revisar el aplicativo informático en el que se puede seguir la evolución del proceso de matrícula.

La sorpresa para muchos fue que sus hijos se encontraban en una posición que les dejaba fuera del centro educativo que  les correspondía.
Es justo lo que sucedió a algunos alumnos de la Escola Tarragona, una de las escuelas adscritas (además de la escuela Cèsar August, El Serrallo y l’Arrabassada)  al Institut Antoni de Martí i Franquès. Mª Dolores, una de las madres, explica que, según el aplicativo, su hijo se encontraba en la posición 210 cuando en la oferta del instituto sólo figuraban 174 plazas. De hecho, en conjunto, en el instituto hubo 73 solicitudes más que plazas en la preinscripción. Se da además la circunstancia de que el otro instituto cercano, el Tarragona, también tenía una demanda de 20 plazas más que la oferta.

Cristina Berrio, presidenta del Ampa de la escuela, se hacía eco de la preocupación de los padres.  Recordaba que, en su momento, cuando los niños que van a ir al instituto tuvieron que entrar en P3 hubo una gran presión demográfica y se tuvieron que crear nuevas escuelas. De hecho, a la suya llegaron niños de distintas zonas de la ciudad. «No tiene sentido que  nos hagan volver a pasar por lo mismo, hay una mala gestión... Si no se soluciona nos echaremos a la calle», decía.

Una clase más de 1º de ESO

No obstante, de momento, las medidas de presión en la calle aparentemente no serán necesarias, puesto que la  Directora Territorial d’Ensenyament en Tarragona, Imma Reguant, confirmaba que en el instituto se abrirá una séptima línea respecto a las seis que hay este año. Asegura que con esta medida se dará cabida a todos los alumnos de centros adscritos que se preinscribieron en tiempo y forma y que les corresponde ir al Martí i Franquès. «Es nuestra obligación garantizarlo (que estudien en el centro adscrito) y habríamos hecho lo que hiciera falta».

Respecto a la información que se comunicó a los padres y que generó toda la angustia, asegura que hubo un error informático porque en el aplicativo sólo aparecían las plazas correspondientes a 6 de los 7 grupos. Animó, no obstante, a los padres que tengan dudas a consultar en la inspección de Ensenyament.

Ante la preocupación de los padres de la Escola Tarragona la directora de la escuela les convocó a una reunión ayer por la tarde en la que les explicó la situación. Con todo, algunos padres aseguraron que aún no estarán tranquilos hasta tener una confirmación por escrito. En lo que se refiere al resto de institutos, no debería haber mayor conflicto para que los alumnos de escuelas adscritas entren en 1º de la ESO en los centros que les corresponde. En el Institut Tarragona, por ejemplo, aunque había más demanda, el exceso de solicitudes provenía de alumnos de centros no adscritos.

En el resto de institutos, el Pons d’Icart en el centro y en los de distintos barrios: Campclar, Torreforta, Sant Pere i Sant Pau y Pont del Diable, hay más vacantes que solicitudes. En algún caso incluso el equivalente a una clase entera.

Nueva línea en El Miracle

El siguiente foco de preocupación se daba entre las familias con niños nacidos en 2015 que el próximo septiembre deberán comenzar P3 y que aspiraban a entrar en la Escola l’Arrabassada. Maria Pilar, madre de Magí, uno de los niños que aspiraba a entrar en la escuela, explica que su hijo está en la posición 56 cuando en la escuela sólo hay 50 plazas, es decir, su hijo se quedaría fuera. 

Maria Pilar apunta que no se puede tratar a los alumnos como un simple número en un sorteo que puede terminar con el niño escolarizado fuera del barrio donde hace vida y va a la llar d’infants muncipal. Ella, junto con un grupo de madres y padres, escribió una carta dirigida al Departament d’Ensenyament y la concejalía de Educación del Ayuntamiento de Tarragona. Ambas administraciones participan en la Taula mixta que se encarga de la distribución de los alumnos.

En el caso de l’Arrabassada, explica Reguant, el problema es que resulta imposible crear una tercera línea, tanto ahora, que están en barracones, como después, cuando la escuela esté construida. En este punto se está trabajando en abrir una segunda línea de P3 en la Escola El Miracle, también en la zona 1, que de hecho ya tuvo dos líneas en el pasado. Esta opción no disgusta a Maria Pilar. De hecho, también habían ido a visitar la Escola de El Miracle y les parece una buena opción, pero cree que no había derecho de hacerles pasar por esta preocupación

L’Arrabassada, en expansión

Irene, otra madre cuya hija entrará en P3, cree que la planificación no fue la adecuada, porque ya se sabe dónde están empadronados los niños. De hecho, antes de comenzar el proceso recibieron una carta en sus casas, recuerda. Señalan ambas madres que una de sus preocupaciones era que los niños no pudieran ser escolarizados en la escuela pública, puesto que en su zona, la 1 (un área muy amplia que cubre desde la Catedral hasta La Móra) hay siete escuelas, de las cuales tres son públicas y cuatro concertadas. Dos de las públicas, L’Arrabassada y El Miracle, tienen más demanda que oferta y la tercera, la Escola Saavedra, está casi al completo. 

Ambas lo cuentan mientras los niños esperan turno para subir en el único columpio para pequeños que hay en el Parc de les Lletres Catalanes, superpoblado a la hora de salida del colegio y la guardería. Invitan a mirar los carritos de bebés que hay alrededor. «Esto se veía venir», explica Irene, mientras asegura que espera que se tenga en cuenta el crecimiento del barrio para planificar en el futuro.  Piden que se tenga en cuenta que estos niños también llegarán al instituto y que, de momento, los chicos del barrio tienen que ir a hacer la ESO en el centro porque en el barrio no hay secundaria.

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