8M: Ocho razones para salir a la calle

Por tercer año consecutivo, se espera una asistencia masiva a la manifestación de esta tarde en Tarragona, culminación de una semana de actos para concienciar y reivindicar la igualdad

RAÚL COSANO

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Ocho motivos para salir a la calle en este 8-M, que promete ser multitudinario en Tarragona por tercer año seguido, tras las movilizaciones de 2018 y 2019 que han articulado un potente músculo feminista en clave local. Desde hace tres años, el Día Internacional de la Mujer ha cogido un vuelo que le ha hecho prolongarse prácticamente durante una semana con actos diversos por toda la provincia. El evento central será esta tarde, con la manifestación unitaria que partirá desde la Imperial Tarraco a partir de las 17.30 horas. En esta ocasión la marcha reivindicará la sororidad, uno de los conceptos adheridos a esta lucha. El acto tendrá por lema ‘Juntes, fortes i combatives, construïm l’alternativa feminista’. La manifestación acabará en la Plaça de la Font con una lectura de manifiesto.

La Plataforma 8M Camp de Tarragona espera que, al ser domingo, la afluencia sea aún más elevada en comparación con otras convocatorias. La reivindicación pondrá el foco en aquellos agravios clásicos pero también en los sobrevenidos: desde la violencia machista hasta la brecha salarial, pasando por el techo de cristal pero también por amenazas relativamente nuevas como el negacionismo esgrimido por algunos discursos y la alerta por la involución. 

1. La violencia machista, una lacra que no cesa

Protesta en Reus por la muerte de Kelly, en 2018. FOTO: a.mariné

Por mucho que algunos, como los ultraderechistas de Vox, insistan en su negación y ahora intenten sacarse de la manga otras denominaciones como violencia intrafamiliar, la violencia machista que se ejerce contra las mujeres es una realidad, una lacra que no cesa.

Solamente en la provincia de Tarragona, desde el año 2003, cuando se empezó a contabilizar la cifra de las víctimas de violencia machista, han sido asesinadas 28 mujeres por sus parejas o exparejas. Las cifras no dejan lugar a dudas de que nos encontramos ante  un problema de magnitudes mayúsculas. Hasta el 30 de octubre del año pasado se habían producido 1.381 denuncias en la provincia de Tarragona. Si a estas se suman las de los años 2015, 2016, 2017 y 2018, da como resultado que en los últimos cinco años se han tramitado 12.135 denuncias.

Mas números que impactan nuestra conciencia. Hasta finales de octubre se habían dictado en nuestra demarcación 469 órdenes de protección a mujeres, un número que asciende hasta 3.928 si contamos desde el año 2015. En ese mismo período de tiempo, 90 mujeres extranjeras han obtenido permiso de residencia al ser víctimas de violencia machista y 185 mujeres han recibido ayuda para poder cambiar de residencia.
Tarragona es la quinta provincia de España con más tasa de asesinatos por violencia machista, sólo poder detrás de Melilla, Almería, Granada y Tenerife.

Para poder defenderse del maltrato, las mujeres disponen de diferentes recursos a su alcance. A nivel catalán, está el teléfono 900 900 120 (de la Generalitat), mientras que a nivel estatal, el teléfono es el 016. Por su puesto, que la denuncia policial es otro de los canales disponibles.- JOAN MORALES

2. Desequilibrio en las labores domésticas

La mayor parte del trabajo doméstico sigue recayendo sobre las mujeres, a pesar de los últimos progresos. FOTO: ll. milián

El trabajo doméstico recae, todavía hoy, sobre las mujeres de manera mayoritaria, a pesar de los avances y la concienciación de los últimos tiempos. El Idescat le pone estadística a esta percepción diaria para buena parte de la población: un 22% de los hombres no participan nada de las labores domésticas y un 36% realiza solo una pequeña parte. Únicamente un 3% de las mujeres no toma parte en este tipo de quehaceres.

El modelo justo de participación, la situación más deseable desde el punto de vista de la igualdad, es ejercido por el 38% de la población, aquellas personas que declaran compartir de forma equitativa el trabajo en el hogar. También en este ámbito los estudios muestran una brecha generacional clara. «El mayor porcentaje de trabajo compartido se detecta en edades inferiores a los 35 años. A partir de esa edad los hombres pasan a realizar solo una pequeña parte del trabajo o nada, mientras que las mujeres pasan, mayoritariamente, a asumir la totalidad», explica el Idescat en uno de sus dosieres. 

Los informes sobre este trabajo no remunerado muestran otras tendencias a tener en cuenta, en la enésima afrenta hacia el género femenino. Así, la presencia de hijos influye sobre este reparto de tareas. El 54% de mujeres que viven en unión –ya sea en matrimonio o en parejas de hecho– con hijos asumen la totalidad de las labores, 20 puntos más que las féminas que conviven sin descendencia. A medida en que aumenta el nivel educativo de los hombres, también se incrementa su participación en el trabajo doméstico. 

Hay otro indicador que ilustra la descompensación. Ellas son, con diferencia, las que más excedencias piden para el cuidado familiar. Una comparativa en la provincia: en un año ellos pidieron 40 y ellas 556, 13 veces más. 

Por último, un índice para la esperanza. Ellos ya piden más permisos de paternidad que ellas de maternidad al tener descendencia: 4.706 frente a 4.269 en Tarragona. Refleja, de inicio, más implicación, pero también que la mujer tiene menos trabajo y, por tanto, menos necesidad de pedir permisos.- R.COSANO

3. Las científicas quieren ser más visibles

Imagen de archivo de Anna Rull, investigadora de la URV. FOTO: a.m./DT

El colectivo de mujeres científicas hace años que se siente olvidado y, en cierta medida, poco valorado. En un mundo con una fuerte presencia masculina, el talento femenino adquiere poca visibilidad. En ciencias, como en muchos aspectos de la vida en sociedad, las mujeres han sido relegadas a un lugar secundario, incluso cuando su aporte es equivalente o superior al de los hombres. Aún hoy, según la Unesco menos del 30% de los investigadores a nivel mundial son mujeres.

Este es uno de los motivos por los que cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con el objetivo de poner fin al desequilibrio de género en esta disciplina. 

En Tarragona, la Associació per a la Divulgació Científica del Camp de Tarragona (Divulga TGN) aprovechó el pasado 11 de febrero para organizar actos con el objetivo de visibilizar a todas las mujeres investigadoras que hay en el Camp de Tarragona. 
Precisamente esta semana, la Comissió Dones i Ciència del Consell Interuniversitari de Catalunya ha emitido un manifiesto unitario para «seguir trabajando para que el derecho a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres sea una realidad». Según la Comissió Dones i Ciència del Consell Interuniversitari de Catalunya, «los indicadores nos muestran que la igualdad efectiva aún está lejos de ser conseguida. Hombres y mujeres llegan en porcentajes casi idénticos a los estudios de doctorado pero, a medida que se avanza en la carrera académica y se trata de conseguir y consolidar plazas como docentes e investigadores, el número de mujeres disminuye drásticamente».- JOAN MORALES

4. Discursos hipersexuales y la mujer objeto

Foto: Flickr

esde letras del reguetón a los modelos femeninos que reproduce la publicidad y que inciden en esa concepción de la mujer objeto. «Hay un proceso de hipersexualización, que produce una deshumanización de la mujer. Tanto la violencia sexual como la violencia de género tienen este componente. Se deja de considerar a la mujer como una persona y pasa a ser vista como un objeto, una cosa que se puede manipular», dice Ana Bernal-Triviño, profesora de comunicación y género en la UOC. Los expertos ven  la cosificación de la mujer como una forma de violencia machista, esculpida por el discurso de anuncios, películas o canciones. 

Es otro de los caballos de batalla de la oleada feminista en torno al 8-M, crítico con esa recreación de los modelos patriarcales, machistas y consumistas que se normalizan. Para algunos analistas, este tipo de sustrato está detrás de las violaciones. En los últimos tiempos, hay otro debate en ciernes. «Como no hay educación sexual, lo aprendemos del porno». Esta es una de las frases que mejor resume una de las conclusiones que pueden extraerse del estudio ‘La presencia de modelos tóxicos de sexualidad en la adolescencia’, que pone el foco en cómo la pornografía es un caldo de cultivo para una posible predisposición a los abusos.- R.COSANO

5. La fragilidad al volver a casa solas de noche

Una joven camina sola de noche por una calle de Tarragona mientras habla por el móvil. FOTO: pere ferré

«No me importa que vuelvas más tarde de la hora acordada con tal de que no vengas sola». «Llámame y te voy a buscar». «Pídele a algún amigo que te acompañe». «Hazme una llamada perdida cuando llegues para saber que estas bien». Voy contigo, me quedo más tranquilo si te veo entrar en el portal»... Estas son algunas de las frases que las jóvenes acostumbran a escuchar cuando salen de fiesta y vuelven a casa por la noche. Suelen ser consejos bienintencionados, pero la idea que subyace es que una mujer sola en la calle de noche es una víctima potencial de agresiones sexuales y que, por ello, la calle –incluso esa que recorre a diario y que tanto conoce– es un territorio hostil.

Ellas lo saben. Y, de hecho, toman medidas para aumentar su seguridad. De hecho, cinco chicas de Tarragona que rondan los 19 años aseguran que «ni siquiera se nos ocurre regresar solas a casa después de una noche de fiesta». Una de ellas cuenta que «una vez me llevé un buen susto; iba caminando por la Rambla Nova a las tres de la mañana y un coche me comenzó a seguir. A la altura de la estatua dels Despullats se bajó un chico que iba en la parte de atrás del coche y vi que se dirigía hacia mí mientras los demás le animaban desde dentro del coche. Me asusté y corrí hasta que me metí en un bar. Desde allí llamé por teléfono a mi padre para que me viniera a buscar».

Relata su experiencia con rabia e impotencia. «No es normal que solo por el hecho de ser mujeres tengamos que caminar con miedo por la ciudad», dice, mientras sus amigas asienten y se lamentan de que, «aunque es verdad que algo hemos avanzado en los últimos años en términos de igualdad y parece que hay una mayor sensibilidad, la verdad es que esta sociedad aún conserva demasiado ribetes machistas». Son chicas que hablan con seguridad. Y, sin embargo, se sienten frágiles. No son las únicas; un estudio reciente confirma que una de cada tres jóvenes de entre 15 y 29 años tiene miedo de volver a casa sola. 
No es para menos; los datos del Ministerio del Interior sobre criminalidad en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre reflejan que el año pasado se produjo en esta provincia un incremento de un 50% de las agresiones sexuales con penetración con respecto al año anterior, pasando de los 40 casos de 2018 a los 60 de 2019.

Además, las cifras vienen acompañadas de un alarmante incremento de la violencia sexual cometida sobre mujeres por grupos de hombres ‘en manada’, un fenómeno que viene a añadir inseguridad entre las más jóvenes.

Las chicas de Tarragona se confiesan «indignadas» por el hecho de que hayan de ser ellas las que tengan que tomar precauciones. «Las medidas deberían dirigirse a educar a los hombres y a los chicos en igualdad, que es donde radica el problema. Nosotras no queremos ser valientes; queremos ser libres», concluyen.- ÁLEX SALDAÑA

6. La involución representada por Vox, el gran enemigo

El secretario general de Vox, Francisco Javier Ortega Smith, increpado por una víctima de violencia machista. FOTO: dt

Vox irrumpió hace un año y medio en la política española -exactamente en diciembre de 2018 entrando por primera vez en un parlamento, el andaluz en este caso-. Entre sus medidas radicales -propias de un partido de extrema derecha- desde el primer momento abanderó el negacionismo de la violencia machista. Sus políticos han reconocido públicamente, en más de una ocasión, que están en contra del feminismo al considerarlo una vertiente ideológica radical que pretende discriminar a los hombres.

El partido liderado por Santiago Abascal, en su programa electoral, defendía «la derogación de la ley de violencia de género y de toda forma que discrimine a un sexto de otro». En su lugar, defiende «promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. La supresión de organismos feministas radicales subvencionados, la persecución efectiva de denuncias falsas y la protección del menor en los procesos de divorcio».

Desde su llegada a la vida política, los dirigentes de Vox han protagonizado diversas polémicas relacionadas con este tema. Como, por ejemplo, cuando su secretario general, Ortega Smith, discutió con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida (PP), durante un acto de condena de un asesinato machista en la capital de España, al negarse los concejales de Vox a ponerse detrás de la pancarta oficial del consistorio. El mismo Ortega Smith, hace unos meses fue increpado por una víctima de violencia machista durante un acto, también en la capital del España.

Entre otras medidas, Vox también apuesta por «suprimir en la sanidad pública las intervenciones quirúrgicas ajenas a la salud», como el cambio de género o la interrupción del embarazo.- JOAN MORALES

7. Techo de cristal: solo hay un 18% de alcaldesas

Noemí Llauradó, vicealcaldesa de Reus y presidenta de la Diputació, es la mujer con más poder. FOTO: diputació

Hay mejora, pero insuficiente. Ejemplos como los de Meritxell Roigé, alcaldesa de Tortosa, y Dolors Farré, su homóloga de Valls, en los que ellas gobiernan algunas de las ciudades más importantes de la provincia, son los más escasos. El techo de cristal sigue lastrando la progresión de la mujer en la administración pública y, en concreto, en la política. Tarragona cuenta con 34 alcaldesas del total de 184 municipios. Es un 18%, apenas un 1% de mejora después de las elecciones municipales de pasado 26-M. De hecho, solo tres alcaldías más han pasado a ser de ellas. Las comarcas tarraconenses están en una peor situación que la media catalana, donde el número de alcaldesas llega al 23%, frente al 18,4% del mandato anterior. 
Dentro de la provincia, existen desequilibrios territoriales. La Ribera d’Ebre y el Baix Ebre son las comarcas con un porcentaje más elevado de alcaldesas (un 35,7%), por delante del Alt Camp (un 26,1%). Pero, a más población, menos presencia femenina en los órganos de mando municipal. Un ejemplo: en el Tarragonès solo el 9,1% de municipios tienen una alcaldesa, según los datos del Observatori de la Igualtat de Gènere. 
En cuanto a la composición de los plenos, hay algún destello esperanzador. La Terra Alta es la comarca de toda Catalunya con más presencia de mujeres en las concejalías de sus consistorios, con un 52,6%. El Montsià, con un 48,4%, le sigue de cerca, en una estadística donde el Tarragonès vuelve a salir malparado, con un 41,9% de mujeres en sus plenos. Es una cifra inferior a la catalana, con un 44% de concejalas en los 947 ayuntamientos, nueve puntos más que tras los comicios de 2015. 

A pesar de que queda trabajo por hacer, hay ejemplos halagüeños. Uno reciente es el de Noemí Llauradó, uno de los cargos con más poder en la provincia. Tras las elecciones de 2019, es vicealcaldesa de Reus y presidenta de la Diputació de Tarragona. Fuera de la política, Laura Roigé, presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona, o María José Figueras, rectora de la URV, también han sido ejemplos recientes de mujeres que han roto ese célebre techo de cristal. 

La descompensación se extiende también a otras administraciones. Mientras que existe una paridad total en el Parlament de Catalunya (nueve hombres diputados por Tarragona y otras tantas mujeres), no ocurre lo mismo en el Congreso, si bien es verdad que ha habido progresos. Dos de los seis representantes de la provincia en la Cámara Baja son mujeres: Norma Pujol y Sandra Guaita. En anteriores legislaturas, ellos hacían pleno. 

La huella masculina también es mayor en el Senado. Solo hay una mujer por Tarragona, Laura Castel, en contraposición con los tres hombres. En la Diputació hay solo ocho mujeres por 19 hombres. En el anterior mandato ellas eran solo dos.- R.COSANO

8. Sueldo de 5.512 euros menos al año en TGN

En Catalunya, a este ritmo, la brecha salarial entre hombres y mujeres tardaría 88 años en desaparecer. FOTO: pere ferré

Lejos de estrecharse, la brecha salarial se ha ensanchado en los últimos años en Tarragona, a juzgar por los informes sucesivos realizados por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). En el último, recién publicado, la desigualdad económica entre hombres y mujeres era de 5.512 euros al año en la provincia, un dato ligeramente superior al del ejercicio anterior (5.510) pero mayor aún con respecto al previo (5.445), lo que demuestra el aumento progresivo de este indicador. 

A nivel español, la brecha creció en 66 euros durante el último año, de manera que las mujeres cobran 4.915 euros menos que los hombres –una estadística menor que en Tarragona–.
En términos porcentuales, los técnicos estiman que las mujeres tendrían que cobrar un 28,6% más para igualar el sueldo de los hombres. Y es que las diferencias de sueldo entre unos y otras no han dejado de aumentar desde 2015, por mucho que entre 2005 y 2015 se redujeran un 16%. En total, en los tres últimos ejercicios la brecha se ha incrementado en 279 euros.

Si ampliásemos el foco a 2009, primer ejercicio de la serie estadística, en estos 19 años algo se ha avanzado, puesto que aunque la brecha salarial de la mujer era de 4.741 euros, ese importe representaba el 48,3% del exiguo sueldo medio de la mujer, de 9.806 euros.

Los técnicos calculan que, a este ritmo, harían falta 105 años para cerrar la brecha en España. En Catalunya, el dato es inferior, aunque igualmente representativo de los desequilibrios: se tardarían 88 años. Los expertos sugieren medidas como aumentar el número de plazas tanto en las escuelas públicas infantiles de 0 a 3 años como en los centros especializados para la atención y el cuidado de las personas mayores o dependientes, porque la brecha salarial se agrava sobre todo en las edades en las que se concentra la maternidad y el cuidado de los ancianos. 

En cualquier caso, las mayores diferencias de sueldo se localizan a partir de los 65 años, superándose los 11.400 euros. La precariedad en el mercado laboral de los últimos años y el techo de cristal son algunos de los motivos de esta descompensación salarial. Hay, sin embargo, algún motivo para la esperanza. Según el secretario general de Gestha, José María Mollinedo, «las dos subidas consecutivas del salario mínimo hasta los actuales 950 euros mensuales reducirán la brecha salarial en los próximos años».- R.COSANO

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